Marapez | Red de corrupción en el futbol mexicano

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Luego que se diera a conocer que Greg Taylor es el nuevo dueño de los Gallos Blancos de Querétaro, salió a la luz que el estadounidense encabeza una red de corrupción que echó sus raíces en el futbol mexicano.
Pero me pregunto ¿eso es nuevo? Porque francamente ya es una práctica común en nuestro balompié nacional, especialmente con el equipo queretano, que desde siempre ha estado en el ojo del huracán al ser etiquetado como un club que trabaja con recursos de dudosa procedencia.
No es reciente que haya equipos mexicanos en todas las divisiones que son utilizados para lavar dinero. Como tampoco es nuevo que ciertos promotores tengan el control de entrenadores, jugadores y hasta directivos de algunos equipos.
En el caso de los entrenadores se afirma que tienen pactos con ciertos promotores y llevan a sus equipos a elementos que son controlados por estos, pero eso no es lo malo, sino que inflan sus precios para quedarse con una buena tajada de esos fichajes, claro está en detrimento del bolsillo de los propietarios de los equipos.
No vamos muy lejos, en el mismo club queretano el uruguayo Gustavo Matosas fue cesado en 2011 por el ex dueño Zlatko Petricevic porque supuestamente cobraba porcentajes por los jugadores que llevaba, mismo método que supuestamente el estratega charrúa aplicaba en Atlas y en León.
Luego circuló un audio en el que Matosas hacía negocios con el promotor Fernando Pavón por el fichaje de Matías Britos, de allí el DT fue expulsado del balompié mexicano, por lo que hace algunos meses decidió incursionar en la triste y célebre Liga de Balompié Mexicano, pero ante la precaria situación que presenta ésta, decidió dejar su cargo en el Club Veracruzano del Futbol Tiburón.
Aquí en Veracruz se vivió algo similar hace años cuando decidieron traer para los Tiburones Rojos a Daniel Guzmán, quien fiel a su apodo hizo algunas “travesuras” al condicionar su estancia colocando en la directiva a sus allegados y así tener todo el control de la institución.
Es por eso que El “Travieso” trajo a jugadores quemados, ya inservibles para el máximo circuito del futbol mexicano como el mismo Miguel Zepeda o Daniel Guzmán Jr, por quienes pagaron fuertes sumas de dinero, pero francamente pasaron por el club con más pena que gloria.
Sabemos que los famosos prestanombres también son el pan de cada día, al igual que algunos equipos de renombre, de medio pelo y hasta malitos que son sostenidos con dinero ilícito.
Aunque esta no debe ser la cara de nuestro futbol mexicano, lo cierto es que es nuestra realidad. Con esto no quiero decir que el futbol es el malo, sino muchos de quienes dirigen sus riendas, que ven en este noble deporte algo más que un negocio, como el mismo balón, redondo.
Erradicar esto no creo que sea posible por ahora, porque ya es lamentablemente, una forma y un estilo de vida de ciertos promotores y entrenadores.
Por cierto entre los entrenadores que figuran en dicha red están el “Piojo” Miguel Herrera, el “Turco” Antonio Mohamed, Juan Francisco Palencia, José Manuel “Chepo” de la Torre, Héctor Hugo Eugui, “Memo” Vázquez y el maestro Benjamín Galindo, quienes deberán al menos, si no aclarar por los señalamientos que les hacen, dar una versión que no ponga en tela de duda su honorabilidad. ¿O no?

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