SARS-CoV-2 ha evolucionado en los murciélagos desde hace 70 años

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Xalapa, Ver.– De acuerdo con estudios realizados por expertos a nivel mundial, el SARS-CoV-2 ha evolucionado y convivido con los murciélagos de herradura (Rhinolophidae) desde hace 70 años, incluso llegaron a establecer tres periodos de mayor divergencia genética (mutaciones), que son: 1948, 1969 y 1982. 

Así lo dio a conocer María Cristina Mac Swiney González, investigadora del Centro de Investigaciones Tropicales (Citro) de la Universidad Veracruzana (UV), al impartir junto con su homólogo Rodolfo Martínez Mota la ponencia “¿Qué sabemos de los mamíferos silvestres y su papel en las enfermedades infecciosas?”. 

Esto, en la apertura del III Foro “Legado del Dr. Arturo Gómez Pompa”, que el Citro realiza del 18 al 20 de enero, a través de su página de Facebook. 

La especialista, quien se ha enfocado en el estudio de la ecología de vertebrados, con especial interés en los murciélagos y roedores, señaló que estos resultados derivan de la vorágine por conocer y publicar el año pasado todo lo que se sabía del coronavirus y del SARS-CoV-2. 

Aunque a la fecha su origen sigue siendo una incógnita, es muy probable que el pangolín haya sido el huésped intermedio que entró en contacto con el ser humano a través del consumo de su carne o de un mal manejo, pues en los países asiáticos es muy traficado también por sus escamas, a las que se les atribuyen propiedades medicinales.  

María Cristina Mac Swiney expuso que los murciélagos –que se encuentran en todos los continentes, a excepción de los polos– son considerados reservorios de varios virus mortales como: Marburgo, Nipah y Hendra, que han causado enfermedades en humanos y brotes en Uganda, Malasia, Bangladesh y Australia. 

“Se cree que son el huésped natural del virus del Ébola, rabia, SARS y el MERS, siendo estos últimos dos coronavirus similares al surgido en Wuhan.

“Los murciélagos tienen un sistema inmunológico potente que les permite suprimir enfermedades cuando tienen cargas virales muy elevadas, tienen una inmunidad muy alta.” 

Señaló que China es un sitio de origen de diferente alfa y beta de coronavirus que han evolucionado en estas regiones, particularmente en el sur. Por tanto, no era nueva –antes de 2020– la idea de que podría haber un nuevo coronavirus que afectara al ser humano, con un origen potencial en los murciélagos.  

Mencionó que en 2003 se tuvo referencia del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS-CoV), y después de varios meses de investigación se pudo rastrear que fue originalmente transmitido de murciélago, pero a través de un huésped intermediario que es la civeta, mamífero cuya distribución principal es la India, sur de China e Indochina. 

Posteriormente, vino el MERS-CoV, o Síndrome Respiratorio de Oriente Medio, cuyo huésped fue un dromedario que lo transmitió al ser humano. 

“Aunque ya se tenían estas lecciones y publicaciones sobre la presencia de diferentes coronavirus y del riesgo que existía por la cultura china de comer murciélagos y animales exóticos en diferentes mercados, se había estimado que podría suceder más adelante una pandemia como la actual.” 

Estos datos, dijo, apuntan a que la pandemia no surgió en los últimos meses de 2019, sino que desde antes ya había casos de personas infectadas con el SARS-CoV–2; sin embargo, no se dieron a conocer hasta que fue inevitable. 

Por su parte, Rodolfo Martínez detalló que una enfermedad infecciosa es causada por microorganismos patogénicos como: virus, bacterias, hongos y parásitos; mientras que una de tipo emergente aparece en una población, se incrementa en incidencia y en rango geográfico rápidamente.

El doctor en Antropología Biológica por la Universidad de Illinois, y con posdoctorado en el Departamento de Biología de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, dio a conocer que las poblaciones humanas han estado expuestas a diversos agentes infecciosos desde diferentes tiempos evolutivos, mediante la interacción con la fauna silvestre, cacería y manipulación de animales. Otro evento que contribuyó a una mayor exposición a diferentes agentes infecciosos es la colonización de nuevas áreas. 

No obstante, uno de los cambios más trascendentales que modificaron la exposición de los humanos con los agentes infecciosos que tienen origen en la fauna, fue la transición hacia una vida sedentaria, pues hubo mayor contacto con ciertas especies de animales y un intercambio de agentes infecciosos, tanto de animales a humanos y viceversa. 

Comentó que una gran proporción de las enfermedades infecciosas que afectan a las poblaciones humanas tienen un origen zoonótico, es decir, son transmitidas de animales a humanos. 

De hecho, un estudio realizado hace varios años registra alrededor de mil 407 patógenos que afectan a los humanos, y de ellos más del 50 por ciento tienen origen en la fauna. 

Asimismo, dentro de las enfermedades emergentes se menciona que del 60 al 80 por ciento tienen origen en la fauna silvestre, y los mamíferos juegan un papel importante como reservorios de organismos que pueden volverse agentes infecciosos para las poblaciones humanas. 

Señaló que la fragmentación y pérdida de hábitat, urbanización, alteración de los ecosistemas, cambio climático, sobreexplotación de recursos, prácticas de producción animal, negligencia, políticas públicas y economía, son factores que incrementan el riesgo de enfermedades zoonóticas.  

En este sentido, los roedores se han considerado como buenos hospederos de patógenos, ya que son transmisores de alrededor de 35 enfermedades tales como: leptospirosis, síndrome pulmonar por hantavirus, fiebre hemorrágica con síndrome renal, peste, salmonelosis, leishmaniasis, virus del oeste del Nilo y encefalitis de La Crosse. 

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