¡El Pueblo no está feliz!: Vocero de la Arquidiócesis de Xalapa

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Octubre 4, 2020.- Se cumplió el reto del presidente Andrés Manuel López Obrador y los ciudadanos rebasaron por mucho la cantidad que el mismo planteó para irse, -100 mil personas- (…), austeramente se contabilizaron 153 mil personas, según el registro del conglomerado.

Fueron muchos católicos el gran sector de los manifestantes, quienes reaccionaron a la convocatoria para expresar el hartazgo por el mal gobierno de AMLO y sus políticas.

Así lo expresó el portavoz de la Arquidiócesis de Xalapa, P. José Manuel Suazo, al ser entrevistado vía telefónica por Agencia Católica de Noticias (ACN).

En su análisis, dicha manifestación reaccionó de forma muy exitosa pues obedeció a que la ciudadanía “ve amenazada su identidad religiosa, valores y simultáneos atentados contra la familia, vida y libertades fundamentales”.

“Esta magna concentración revela un malestar generalizado en todo el país; el pueblo no está feliz como se repite muchas veces a través de los micrófonos oficiales”, apuntó.

El clérigo subrayó que “si el presidente de la República, de veras fuera consecuente con lo que dijo, y escuchara al pueblo, atendería estas demandas”.

“El mandatario federal hizo un reto a la población y FRENAAA -Frente Nacional Anti-AMLO- lo asumió. En tan sólo 3 días tuvo ese poder de convocatoria”, aseveró.
Detalló que en datos de FRENAAA acudieron a la movilización para ‘sacar’ a AMLO, más de 200 mil personas, quienes llegaron de diversos puntos de la República a la Ciudad de México; sin embargo, otro informe específico fue que se lograron repartir 153 mil papelitos, porque hasta ahí les alcanzaron para contabilizar a los asistentes, pero después de eso, según el testimonio de los organizadores se sumaron muchos otros contingentes en un intervalo de una hora.

“Calculaban otros 100 mil, -a los 153 mil-; extrañamente las cámaras que apuntan permanentemente a la plaza del Zócalo dejaron de transmitir, sin embargo, las imágenes proyectadas a través de redes sociales no dejaron dudas del tamaño de esa concentración que abarrotó la plaza de la Constitución y amplió el espacio de su ocupación”, estableció.

Ayer por la tarde, el arcipreste del Cabildo de la Catedral Metropolitana, P. José de Jesús Aguilar, publicó en sus redes sociales lo que grabó un dron desde el aire, donde se aprecia la cantidad estratosférica de personas que se congregaron.

Sobre la línea que sigue FRENAAA, el P. Suazo, recordó que “han explicado que no se trata de poner a uno y quitar a otro (Presidente), sino seguir la vía democrática y seguir un proceso para que este país recupere el rumbo”.

Calificó de “ejemplar” la manifestación toda vez que la gente que ingresó al Zócalo de la CDMX, lo hizo de forma voluntaria y civilizada.

Cobró notoriedad, dijo, que “los habitantes de la CDMX no se sintieron invadidos ni amenazados por la presencia de toda esa multitud, quienes s se manifestaron conforme a su derecho”.

Caso contrario, -sostuvo-, “son los grupos radicales de feministas donde uno teme que vayan a romper vidrios, hacer destrozos, pintas, etcétera. Van destruyendo todo lo que encuentran a su camino”.

Resaltó que dicha protesta multitudinaria se presentó organizada y ejemplar (…), habla mucho precisamente de ese proceso democrático que se quiere hacer.

Indicó que no prevaleció, como en otros eventos políticos, la ‘operación tamal’, pues asistieron de forma voluntaria personas de todas las clases sociales.

“Vimos gente, por ejemplo, de lo que alcancé a detectar por imágenes que se viralizaron en redes sociales, presencia de personas incluso de Chihuahua, de la Sierra, así como población de diversos estratos sociales que reaccionaron positivamente ante esta forma de gobernar. FRENAA reportó integrantes de más de 125 ciudades del país”.

Por su parte, Joel López-Navarrete, miembro del grupo independiente para defender los templos católicos, y quien acudió a la marcha en la Plaza de la Constitución para repudiar el Gobierno de AMLO, calificó esta expresión de los mexicanos como una hermosa “peregrinación”; ello, porque su aspecto católico era notorio no solo en la cantidad, sino también en la actitud y en la forma.

“Se pudieron apreciar grupos con sus estandartes, con sus imágenes religiosas católicas; incluso había una gigantesca de la Virgen de Guadalupe, la cual, al parecer pertenecía a un grupo de habitantes de Jalisco (…). Era todo un festejo al que asistieron no sólo del área metropolitana o periferias, sino de gran parte del país, del Norte, Centro, Sureste, Noreste; en fin, representante de gran parte del país manifestándose”, puntualizó.

“La gente respondía siempre con el grito: ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva México! Era notorio cómo se encendía el ánimo”.

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