Veracruz, un gobierno con valores

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A la luz de los resultados, se ha criticado que en administraciones anteriores de Veracruz ha prevalecido la búsqueda del poder por el poder, en algunos casos para beneficiarse de los privilegios que conlleva, cayendo incluso en el ejercicio del presupuesto público con sentido patrimonialista o el tráfico de influencias.

Por el contrario, estoy convencido que en la actual administración estatal, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez es un hombre con valores, formado en el seno de una familia forjada en el esfuerzo, que ha basado su actividad profesional y social en el trabajo, la honestidad, el respeto, la lealtad, la solidaridad y la tolerancia.

Justamente por eso, hoy en Veracruz se vive la paradoja de tener un gobernante honesto, que enfrenta los resabios del viejo sistema político que acostumbró a sus actores a tratar de llevar invariablemente agua a su molino o a sacar tajada de la situación.

Buena parte del ruido político que prevalece en la entidad tiene que ver precisamente con ese cambio de forma y de reglas en el ejercicio del poder del Estado, lo que no equivale ni a una crisis ni a una muestra de debilidad política, como algunos adversarios y analistas pretenden hacer creer.

De lo que se trata es de un cambio en el paradigma de la acción de gobierno, de la mano de la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de lo que se ha concebido como la Cuarta Transformación, para sanear la vida pública del país y de Veracruz, mediante el ejercicio y aplicación de los valores en el gobierno.

No es casual, en ese sentido, que a nivel nacional se haya creado y difundido la llamada Guía Ética, que no es otra cosa que una serie de conceptos orientados a abrir una reflexión sobre la necesidad de tener parámetros éticos que orienten nuestras acciones en lo personal y desde luego en el ejercicio del gobierno.

Queda claro que la discusión sobre los temas morales y éticos se justifica plenamente en un país donde los valores se han relativizado, entre ellos el respeto a la vida, lo que ha hecho de nuestra sociedad un lugar propicio para la inseguridad y la violencia.

Por todos es sabido que la pérdida y el relajamiento de valores y principios se ha dado a lo largo de décadas de individualismo de un modelo económico depredador cuyo fin, más que producir riqueza ha sido acumularla.

Lo anterior, a costa de la calidad de vida de los demás, lo que ha roto muchos lazos de fraternidad y solidaridad que deberían unirnos como habitantes de un país y un estado con un origen, una historia y un espacio vital común.

Veracruz y el país merecen avanzar con un gobierno honesto y con valores, capaz de sanear la vida pública, en un marco de justicia y respeto a los derechos humanos, para que la población vuelva a confiar en sus instituciones en un clima de paz.

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