Marapez / “Canelo” tuvo otro bulto

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El triunfo del “Canelo” Saúl Álvarez sobre el turco Avni Yildirim le supo a derrota al mexicano, quien fue abucheado por los aficionados que se congregaron en el estadio “Hard Rock” para ver esta desigual contienda que llegó al tinte de fiasco y fraude.
Y no es para menos, ya que el rival en turno del jalisciense no tenía los méritos suficientes para pelear el título del mundo, de hecho llevaba dos años inactivo.
Esta situación pone en entredicho la honorabilidad de quienes dirigen las riendas del Consejo Mundial de Boxeo, organismo que preside Mauricio Sulaimán, ya que nos preguntamos qué criterios utilizan para elegir a tal o cual contendiente para la disputa de una corona del mundo.
Lo peor fue el espectáculo brindado por el turco, quien durante los tres rounds que duró esta farsa no mostró siquiera una pizca de dignidad, de querer ganar algo o hacer historia, ya al menos de agradar al público que pagó su boleto para presenciar lo que llamaríamos un “tongo”, algo preparado para seguir agrandando la figura del boxeador mexicano.
Francamente esas peleas no satisfacen a nadie. Los aficionados quieren ver a un “Canelo” enfrentándose a lo mejor del mundo y con todo respeto no a peleles que son bien elegidos para aumentar un récord que lo catapulte como el más grande de nuestro país históricamente.
Tal vez Saúl Álvarez en números lo logre y supere a todos, pero lejos está de compararse con un Julio César Chávez, un Salvador Sánchez, un “Dinamita” Juan Manuel Márquez o un “Púas” Rubén Olivares, entre otros, quienes en sus peleas dejaban el alma, el corazón y hasta la vida, lo que los convirtió en verdaderos ídolos del pueblo mexicano.
Por cierto muchos peleadores mexicanos han querido ser ídolos comprando sus peleas, basta con regresar el “cassette” y remontarse a las batallas del empresario y político Jorge Kawagi o el mismo Jorge “Travieso” Arce, de quien se dijo en una ocasión su equipo le dio 100 mil pesos a un peleador para que se dejara vencer, ya que un revés lo pondría lejos en la disputa por un título del mundo.
Ese pleito del 16 de septiembre de 2007 se vio más comprado que nada, ya que el peleador que enfrentó al “Travieso” le estaba dando una verdadera paliza, pero repentinamente en el séptimo round Jorge Arce soltó un gancho que doblegó a su oponente y jamás se levantó.
Pasaron cuatro años para que el boxeador, por cierto veracruzano, confesara a un medio de Veracruz la venta de esa pelea.
En fin, el “Canelo” ha dicho que quiere ser el más grande peleador mexicano que haya existido, pero sinceramente con todo lo que le ponen enfrente no creo que lo logre porque para ser ídolo no sólo se hace, también se nace. ¿O no?

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