¡Que tiemble el Estado!

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“… Nos sembraron miedo… a cada minuto, de cada semana nos roban amigas nos matan hermanas… no olvide sus nombres… señor presidente…”
Tomado de “Canción sin miedo” de Quintana.

¿Por qué el Palacio Nacional fue rodeado por un muro metálico previo al Día Internacional de la Mujer? Hay muchas respuestas para este hecho inédito en la historia de México, pero quizás la más esclarecedora de todas es la falta de diálogo entre el gobierno y la sociedad mexicana.
La política es esencialmente la búsqueda del bien común mediante el diálogo y el acuerdo en una sociedad plural. Es escuchar y atender a todos. Es acuerdo y conciliación de ideas. Es confrontar puntos de vista y encontrar las coincidencias.
Durante la transición democrática de México, que se aceleró en los años 80´s, el acuerdo y la concertación fue una ley no escrita que permitió avanzar para solucionar muchos rezagos en materia política, económica y social. Con “gradualismo”, poco a poco, se empezaron a obtener resultados positivos haciendo de México una democracia joven, una economía pujante y respetada en el mundo y una sociedad con menores rezagos en materia de educación y salud, por mencionar algunos aspectos.
Aparecieron nuevos retos y problemas, pero durante más de 20 años, con legislaturas divididas y sin hegemonía de ningún partido, siempre las puertas de las oficinas del Estado estuvieron abiertas para todos y para atender las necesidades de los mexicanos, incluso de aquellos que pensaban diferente al gobierno; estaban abiertas para acordar reformas legales o constitucionales, políticas públicas y abordar los distintos problemas de la sociedad.
Desde que se instaló la 4T en el poder, las puertas del Palacio Nacional y hasta del Congreso de la Unión se cerraron para todos aquellos que tienen propuestas, reclamos o disienten y tienen ideas diferentes a las propuestas gubernamentales. Ejemplos son muchos: cancelaciones de obras, mala atención a víctimas, reformas legales contraproducentes, destrucción de instituciones importantes y con buen funcionamiento, ataques a organismos autónomos y a comunicadores, entre otros.
La alternativa que da el presidente de “muro o granaderos” es el resumen de la política de no querer escuchar ni ceder en nada y de imponer sólo sus ideas. La división sembrada todas las mañanas desde Palacio Nacional lo empeora todo aún más. Para resolver los problemas se debe escuchar a los demás.
Las mujeres, como muchos otros, no han sido atendidas de manera adecuada y, para colmo, el presidente quiere imponer a un gobernador en Guerrero con acusaciones y sospechas de violación. Las mujeres tienen razón en manifestarse y decir: “…soy la niña que subiste por la fuerza…”.

Twitter @basiliodelavega

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