El senador Miguel Ángel Yunes Márquez, ex panista y hoy aliado de Morena en el Senado de la República, se ha convertido en un ave de tempestades desde que decidió echar al cesto de la basura la congruencia política y votó a favor de la reforma al Poder Judicial para darle a Morena y sus aliados del PT y PVEM la mayoría calificada en la Cámara Alta.
Para que esto ocurriera, los propios senadores de Acción Nacional denunciaron que el coordinador del Grupo Parlamentario de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández, presionó a los Yunes azules, padre e hijo, con las órdenes de aprehensión que había en contra del senador entonces panista, de su hermano Fernando, actual diputado local, e incluso de otros familiares cercanos, para obtener el voto necesario para que pasara la reforma.
Lo ocurrido semanas después ha demostrado que, a cambio, Adán Augusto habría ofrecido un pacto de impunidad a la familia Yunes, que ha dejado de ser molestada con sus expedientes judiciales a tal grado que les retiraron las órdenes de aprehensión. En otras palabras, borrón y cuenta nueva.
El problema es que, para arropar a su nuevo aliado, tanto el coordinador de Morena como otros senadores del mismo partido, entre ellos el Presidente de la Mesa Directiva, Gerardo Fernández Noroña, también han abjurado de la congruencia política olvidando el pasado político y judicial de Yunes Márquez y su familia, e incluso han declarado abiertamente que el legislador veracruzano ya es parte de la bancada morenista.
Lo anterior quedó claro hace unos días, cuando el senador panista Enrique Vargas increpó desde la tribuna a Yunes Márquez, provocando el reclamo del aludido y un conato de bronca donde el propio Adán Augusto estuvo involucrado al salir en defensa del veracruzano. Un día después Yunes Márquez fue abordado por una mujer en el aeropuerto, quien lo grabó y reclamó su falta de congruencia política ante el asombro y molestia del legislador. El video se hizo viral en redes sociales.
El colmo fue una fotografía difundida por Fernández Noroña donde se observa a un grupo de senadores dentro de una camioneta, entre ellos Adán Augusto, Yunes Márquez y el propio Noroña, con el mensaje: “No estás solo”. Y esa fue la gota que derramó el vaso, pues los senadores morenistas han sido tundidos en redes sociales, por considerar que al darle cabida a Yunes Márquez Morena va en contra de sus principios y demuestran que la política en México, sea del partido que sea, es una herramienta de manipulación y satisfacción de intereses personales.
“Todos los disque políticos son iguales, cuál diferencia hay estos con los anteriores ahí están juntos, ahí está su NOROÑA, hasta cínicos son, se burlan en nuestras caras, qué desgracia del pueblo mexicano, qué prueba más queremos, ¿me pregunto qué necesidad de publicar esa foto?”, escribió un usuario.
En medio de esa impudicia política, en un acto de congruencia, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García ha asumido una postura clara y digna. “Lo que hagan en el Senado, pues allá ellos, está bien, pero aquí en Veracruz hay respeto: respeto al pueblo, respeto a la militancia”, advirtió.
Más aún, la gobernadora de Veracruz insistió en la necesidad de elevar el nivel de la política y aseguró que hará lo necesario por el bien del estado. “Yo dije claramente que teníamos que subir el nivel de la política, que teníamos que hablar bien de Veracruz, y lo vamos a hacer. De mi parte, yo voy a hablar bien de Veracruz y de los veracruzanos porque esa es mi obligación y, además, es mi convicción. Lo que hagan allá, pues allá ellos”, insistió.
Incluso, cuando se les ha cuestionado sobre si aceptarían a Yunes Márquez y a su padre dentro del partido tras su expulsión del PAN, tanto Nahle como el Comité Estatal de Morena han declarado que se reservan el derecho de admisión. “Yo respondo por Veracruz, por los veracruzanos y por los compañeros. Yo pertenezco y emano de un movimiento al cual respeto, porque en este momento estoy en el Ejecutivo”, concluyó Nahle.
Mientras tanto, en el Senado, Noroña, Adán Augusto y Yunes Márquez siguen dando un espectáculo nacional y regodeándose en su falta de congruencia política.