Congelado

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Así es como me quedé al escuchar a Trump. Alguno pensará quizás que estoy obsesionado con él. No.
Sólo publico lo que más me llama la atención de lo que hace y dice y presto especial atención a las falsedades. Sólo incluyo las que considero graves.
Ya sabemos que el Washington Post, en su primer término, contabilizó las primeras 30 mil falsedades que dijo públicamente antes de ya dejar de contar.
Ayer Trump volvió a repetir que, según él, “EEUU no necesita nada de Canadá”.
Ni coches, ni gasolina, ni madera ni minerales. Nada. Y ahí fue donde Trump agregó que Canadá necesita rompehielos y que se los está pidiendo a EEUU. Curiosamente he seguido un poco ese tema debido a la creciente importancia del Ártico a nivel político, militar y económico.
Como sabemos, tiene una cantidad enorme de recursos naturales que varios países se disputan, pero, además, con el calentamiento global puede convertirse en una nueva ruta marítima de enorme importancia para el comercio global. EEUU se ha dormido al volante en ese tema. No hay ninguna duda.
Para dominar el Ártico e influir en esa zona, es obvio que necesitas grandes barcos rompehielos para moverte de un lugar a otro. EEUU llama la atención porque únicamente tiene tres rompehielos y no es inusual que sólo disponga de uno o dos operativos porque uno de los tres suele estar en puerto para ser reparado o en descanso.


Son el Polar Star, el Polar Sea y el Healy. En contra de lo que dice Trump, Canadá tiene 18 rompehielos, de forma que si algún país necesita más no es precisamente Canadá, sino EEUU.
Sin embargo, lo que más sorprende es que Rusia, con una economía de apenas el 10% de la de EEUU, tenga nada más y nada menos que 57 rompehielos. Y no solo eso, sino que también tiene rompehielos de propulsión nuclear, así como una central nuclear móvil que se puede desplazar a cualquier lugar para proveer energía. Rusia también se ha adelantado en el tema de bases militares en el Ártico.
Tiene más que todos los países de la OTAN juntos. Por eso me quedé congelado con las palabras de Trump, casi como si estuviera en el Ártico.
Sé que hay personas que creen absolutamente todo lo que él dice, no importa cuán fantástico suene o cuán lejos de la realidad esté.
No obstante, declaraciones como las de ayer provocan hasta dolor en los oídos.