No tenemos pruebas de la eternidad.
Sin embargo, me gusta mucho pensar en la definición de Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio, un filósofo y poeta romano, quien dejó escrito: “La eternidad es la posesión, simultáneamente completa y perfecta, de la vida interminable”.

Es la eternidad un anhelo, un deseo, de este viaje que nos lleva a Ítaca, como escribió Kavafis, en donde lo que importa es el viaje, no el destino.
Las velas y los remos son la esperanza. Ella nos mueve hacia algún lado.

La única prueba de la eternidad, lo he dicho ya alguna vez, es la memoria.
En la memoria actualizamos el pasado y en la memoria perviviremos para el futuro.

En 200 años ninguno de los que estamos aquí estará presente para contarlo, pero se mantendrá en la memoria lo que fuimos y sobre todo lo que dejamos escrito.
Por eso quienes ejercemos esta profesión, con todo y la volatilidad del tiempo que corre, dejaremos para la posteridad lo que hoy plasmemos con nuestra pluma o nuestras falanges en los teclados de las computadoras o teléfonos de esta querida revista.

Vamos, cabalgando, como nuestro director lo dice, remando, como aquí lo plasmo, por más análisis, por más crítica, por más periodismo.
Que viva la memoria, que viva nuestro anhelo de pervivir, que viva el ejercicio del periodismo, que viva la revista Análisis Político y su director, nuestro amigo Melitón Morales Domínguez

Muchas felicidades a todos.

