Casonas antiguas en El Crucero reflejan la esencia y orgullo familiar

Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram
Email

PUENTE NACIONAL, Ver.- Qué hermoso es visitar pueblos pintorescos, históricos y de un sostenible arraigo cultural como El Crucero, lugar en el que pareciera todo se centra en casonas antiguas que ahí están aún, útiles y en las que viven familias enteras, pero que permanecen como fieles testigos y vigilantes del tiempo que transcurre.
Platicar con habitantes de pueblos puenteños como El Crucero, y oírlos hablar de esas imponentes casas grandes, muy frescas con sus techos de tejas rojas artesanales, fuertes columnas de ladrillo y barda con piedras de cantera, además de corredores frontales con pisos firmes de cemento, es sentirlos orgullosos porque ahí donde nacieron y crecieron ellos, sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos se encierran cantidad interminable de años que conservan historia, vivencias, tradiciones y que son mudos testigos de transformaciones sociales, económicas y culturales.


Ir a El Crucero, es no solo detenerse a admirar la arquitectura de esas viejas y funcionales viviendas, es exponerse a que sus moradores hasta te inviten a pasar al corredor, a sentarte en el muro o en una mecedora con un vaso de agua de tinaja o una agüita de limón, maracuyá o de la fruta que sea a fin de relajarte en la sombra si hace mucho sol y calor, o bien a esperar que pase la lluvia si ésta cae. Así es la vida en pueblos como este donde espacios coloniales al respecto, son compartidos amablemente con propios y extraños.
Acá, por estos lares, nadie olvida de dónde viene; el amor al terruño es notorio y no pierde su esencia, independientemente de que llegue la modernidad en materia de viviendas más lujosas.
Casonas que son patrimonios antiguos, motivo de orgullo y arraigo a la tierra que les vio nacer y en donde quedaron enterrados sus ombligos.