CD. CARDEL, Ver.- Un capítulo más, de temas de suma relevancia que dieron vida al área rural en lo económico, fueron las desgranadoras de maíz que no solo era bullicio al estar operando y fuente buena de empleo, sino lugar de encuentro donde había intercambio de noticias del día, el chisme del momento en el barrio y hasta juego de baraja.
En esta ciudad, durante décadas en el siglo pasado, máquinas que desprendían los granos de maíz de las mazorcas era, al parecer pionera, la desgranadora del señor Leonel Rodríguez Morales, mejor conocido como “El Nene”, cuyo negocio fructífero se ubicó en calle Independencia, entre Flores Magón y Ferrer Guardia.

En el citado lugar, desde temprana hora del día, hasta el anochecer a veces, se escuchaba a lo lejos el arranque de potentes máquinas, donde el ruido inicial de la banda que rechinaba, hasta el inconfundible golpeteo metálico y el escándalo de trabajadores vaciando el producto al recipiente para su procesamiento, y de productores de maíz que llegaban a venderlo en costales y por toneladas iban pesando.

Lo anterior, hoy es cosa del pasado. Acaso podrían verse por ahí equipos oxidados y abandonados, así como cobertizos o bodegas vacías.
Otros que igual tenían ese tipo de giros productivos y que movían economía, eran las desgranadoras de don Félix Zapata (+), inexistente ya; y, la del señor Rodolfo “Kiko” Romero que aún sobrevive y que tangible es su agonía, ambas situadas en calle Carrillo Puerto entre Mártires del 7 de Enero y Rodríguez Clara de esta localidad lantigüense.

Después de que “El Nene” falleció un 20 de septiembre de 1983, si mal no recuerdo, es decir, hace 42 años atrás, sus hijos continuaron su legado, y años después Víctor Rodriguez, conocido por la flota como “Mister Chivo” puso la desgranadora en calle Flores Magón, entre Libertad y Carrillo Puerto, rumbo a los otrora escalones del río. Ahí trabajó algunos años, hasta que se extinguió por completo, nada hay ya, solo el recuerdo perdura.

A estos negocios, productores de maíz traían costales de mazorcas en camionetas y camiones a vender, procedentes de campos agrícolas de infinidad de pueblos y municipios de la región. Hoy, si acaso en la de Don Rodolfo Romero trabajan algo de los maizales de El Palmar, Arroyo Seco, Chichicaxtle, Pasó de Varas, Paso Mariano y algunas otras comunidades puenteñas, pasovejenses, actopeñas, galvanenses y lantigüenses.

Al platicar con el campesino Erasto Chávez nos dijo que las causas posibles de la desaparición de desgranadoras fue la producción en masa, aparición de híbridos y nuevas técnicas de cultivo que redujeron la necesidad de este servicio tradicional; amén de que cuando se descompone alguna pieza de la máquina ya no tan fácilmente se encuentran en el mercado, e ir a un torno a que la reparen o elaboren el costo es muy alto.

Aún a pesar de todo, hay quienes conservan alguna desgranadora para consumo familiar, “para el gasto” como coloquialmente dicen. Reiteramos, se apagó el negocio, se acabó el escándalo y ya no hubo más barullo de parte productores de maíz, trabajadores y empresarios del ramo que fueron exitosos en aquellos ayeres del siglo pasado.