La zona rural de Sayula fue escenario de una especie de espectáculo tragicómico: mientras las autoridades perseguían a sujetos involucrados en incidentes armados, un grupo de individuos decidió prender fuego a dos camionetas en el entronque de la carretera Medias Aguas–San Isidro–Providencia, aparentemente para distraer a los cuerpos de seguridad y dar tiempo a los fugitivos para “respirar”.
Vecinos relatan la escena como si fueran espectadores de una obra donde los bomberos y policías aparecieran siempre un acto tarde.
Según testimonios locales, las camionetas habrían sido traídas desde los rumbos de Almagres, y su quema fue un truco de distracción que funcionó de maravilla para los responsables de las balaceras en Sayula y Acayucan, quienes aprovecharon la confusión para moverse con libertad.
La tarde de este sábado, el fuego ardió y se propagó con rapidez, mientras los cuerpos de seguridad arribaban a la escena, revisaban y acordonaban, cumpliendo con el guión de “acción tardía pero formal”.
Vecinos no dejaron pasar la oportunidad de criticar la ineficacia de la vigilancia rural: carreteras sin control, operativos que parecen coreografiados para que los delincuentes tengan ventaja y comunicados oficiales que más parecen relatos de un mundo paralelo donde todo se resuelve en teoría.
Una vez más, la improvisación y la respuesta reactiva se llevaron el protagonismo, dejando en evidencia que en Sayula la seguridad es un concepto que existe en el papel… y poco más.