CD. CARDEL, Ver.- En esta localidad, cabecera municipal de La Antigua y que nació gracias al tendido de la red ferroviaria, solo el recuerdo sobre rieles queda de aquellas cuadrillas de viviendas de los ferrocarrileros que unían pueblos y familias en torno al silbido del tren.
Desaparecieron físicamente esas cuadrillas, y que el siglo pasado era tan común ver esos vagones o furgones adaptados como casas, y que al no mover el tren las viviendas de los trabajadores de un lugar a otro, permanecían por meses o hasta años sobre las vías de la calle Revolución a la altura del molino de Los Rojas, hasta más allá de la calle Hilario Gallo; igual por la parte del centro, desde José Cardel hasta la Mártires del 7 de Enero.

Muchas de esas familias se quedaron a vivir en esta población, estudiando sus hijos y casándose posteriormente con mujeres y hombres de la otrora Villa y de esta zona. Esas cuadrillas de viviendas formaron parte del paisaje cotidiano de este lugar atravesado por las vías del tren.
Muchos de los nacidos en los años 50,s, 60’s y 70’s no olvidamos aquellos conjuntos de casas alineadas cerca de la estación o talleres ferroviarios, eran hogar de familias enteras dedicadas al mantenimiento de los rieles, locomotoras y vagones.
Hoy, la mayoría de esas comunidades desaparecieron, dejando tras de sí una estampa de historia. Y, gracias a la lectura informativa y a platicas sostenidas con ferrocarrileros, la principal causa de su desaparición fue la privatización de FERRONALES en la década de 1990, cuando el gobierno federal concesionó las líneas a empresas privadas.

Con ello, miles de trabajadores fueron despedidos o jubilados anticipadamente, y las viviendas que ocupaban -propiedad de Ferrocarriles Nacionales de México- fueron deshabitadas, vendidas o demolidas. Aunado a ello, otro factor determinante fue la modernización del transporte, la expansión de las carreteras y del autotransporte de carga que redujo el papel del tren como medio principal de movilización de mercancías y pasajeros.
Así, lo que un día fue símbolo de unión, de trabajo colectivo y progreso mediante cuadrillas que antes daban mantenimiento constante a los rieles, se volvieron innecesarias ante la reducción de líneas en operación. Negativas decisiones de pésimos gobernantes como Ernesto Zedillo, acabaron con una nación que avanzaba sobre rieles a pasos agigantados.