CD. CARDEL, Ver.- La expansión demográfica, el aparente reflejo de una sociedad cada vez más enferma y el colapso de las instituciones públicas de salud son indicativos de que la proliferación de farmacias de todo tipo en esta ciudad, con registro de más de una treintena de establecimientos de tal índole, resultan un negocio altamente rentable.
No tendrían razón de ser, estar o haber aparecido en los últimos 25 años, tan simple como el panorama que propios y extraños lo vemos y notamos diariamente.
Y es que, en los últimos veinte años del siglo pasado lo que abundaban en Cardel eran cantinas, hoy para bien de un mayor número de gente enferma, hay más farmacias y hasta con servicio las 24 horas del día.
Platicando con un conocido médico que trabaja para una de esas farmacias donde es lo mismo pero más barato, y que por obvias razones nos pidió amablemente omitir su nombre, nos decía: “Es evidente que sean un gran negocio, por ello abundan casi en cada esquina y en colonias; compitiendo no solo en precios, sino en promociones y descuentos; algunas con consultorios médicos adjuntos, lo que atrae clientes que buscan atención rápida, barata y sin necesidad de sacar cita o perder mucho tiempo en el IMSS u Hospital del “Bienestar”.

Sostiene el galeno que ante el crecimiento poblacional hay una realidad que nos debe preocupar a todos, la aparición de muchas enfermedades crónicas y sufrimientos a causa del estrés, pésima alimentación y el sedentarismo que han aumentado notablemente.
Por lo que la diabetes mellitus, hipertensión arterial, obesidad, depresión y ansiedad son hoy males comunes que requieren tratamientos contínuos, lo cual mantiene alta la demanda de medicamentos.
A todo esto -nos expuso el doctor- la nula cultura en cuanto a la prevención de la salud y que las personas ya buscan ayuda médica cuando van casi muriéndose, son observaciones y coyunturas que empresarios del ramo, en su mayoría cadenas, aprovechan para hacer negocio donde no solo venden medicinas de patente y genéricas, sino tranquilidad inmediata.
El que últimamente pululen farmacias por todos lados de la ciudad y periferia, no es otra cosa más que un negocio floreciente a costa de la salud por causa de nuestros malos hábitos y que traen consigo el creciente número de enfermedades en una sociedad moderna que vive más rápido, pero cuida menos su sanidad.
En todo este contexto, lo positivo es que igual, la apertura de farmacias vienen a significar una importante fuente de empleos que tanta falta hacen; establecimientos en los que aparte de medicamentos, los consumidores o clientes pueden encontrar el plus que las hace altamente rentables, con otros servicios requeribles para el hogar, cosméticos, higiene personal, bebidas refrescantes diversas, sueros, vitaminas, suplementos alimenticios y un sinfín de novedades extras.
Proliferan farmacias en Cardel