- Rafa Fararoni, Samantha
- Maritza, Flor, Julio y Ramón
En nuestra entidad veracruzana, las futuras elecciones del 2027 representan una prueba crucial para el gobierno de Rocío Nahle García, ya que en dichos comicios se renovará el Congreso Estatal y la fracción parlamentaria veracruzana en el Congreso Federal. En estos procesos electorales se medirá la popularidad del gobierno nahlísta y de Morena.
Ante esta próxima guerra electoral, serios analistas políticos comentan desde ahora que el partido guinda tiene fuerza en casi todos los distritos electorales del estado, incluidos Los Tuxtlas y los Llanos del Sotavento, gracias a que en Veracruz hace falta una oposición real. Prueba de ello es que en los últimos procesos electorales Morena ha logrado ganar la mayoría de las elecciones federales, estatales y municipales, superando al PRI, PAN y MC.
Sin embargo, esos sabios políticos que todo saben y todo lo ven, señalan que los venideros comicios tendrán otro sabor entre el electorado jarocho, ya que no se presentarán tan intensos como los municipales, donde familias enteras se dividen por respaldar a sus candidatos. Ante esta situación, existe una gran especulación entre los primeros suspirantes a cargos federales y estatales. Nombres como Maritza Ramirez Aguilar, Fernando Ferman y Julio Cesar Garcia Machucho ya se perfilan como los más visibles, aunque seguramente surgirán más pretendientes. Lo cierto es que la sucesión de 2027 ya comenzó.
Frente a este escenario político, es casi seguro que a lo largo de los próximos doce meses se verá al dirigente estatal del partido guinda, Esteban Ramirez Zepeta, recorriendo todas las regiones veracruzanas con el firme objetivo de recuperar la unidad y la concordia, especialmente en aquellos municipios donde se registraron fricciones durante las pasadas elecciones municipales. Ahora sí, Ramírez Zepeta tendrá que demostrar de qué está hecho, actuando como un verdadero maestro de la concertación política, ya que está claro que si Morena quiere seguir siendo la fuerza dominante en Veracruz, no le quedará otro camino que aceitar y fortalecer a sus cuadros políticos regionales.

LEKERAS Y PIÑERÍAS
En San Andrés Tuxtla, el joven alcalde Rafa Fararoni Magaña no debe olvidar las promesas de campaña, particularmente aquellas relacionadas con que no habría más impunidad ni tolerancia a la corrupción de pasadas administraciones municipales. Porque una cosa es la cacería política y otra muy distinta es aplicar sanciones con apego a la ley para castigar los clásicos excesos de poder del gobierno anterior. Con ello no se está sugiriendo que el actual gobierno sanandrescano tome venganza de sus adversarios políticos, sino que cumpla el deseo de los distintos sectores de la sociedad sanandrescana de aclarar y poner fin a las corruptelas del pasado municipal…
En Ángel R. Cabada, sin grandes aparatos publicitarios, la nueva alcaldesa Samantha Sánchez del Hoyo mantiene un intenso ritmo de trabajo tanto en las áreas rurales como urbanas del municipio. Incluso, se insiste en que una de las prioridades de la joven munícipe es la introducción del drenaje en la cabecera municipal, una obra que beneficiaría de manera significativa a este rincón veracruzano…

Aunque a los emisarios del pasado les dé escozor y no lo quieran reconocer, en Hueyapan de Ocampo las circunstancias políticas favorecerán el mandato del munícipe Armando Ramon Caldelas, por lo que al joven gobernante le tocará dar continuidad al progreso de este municipio…
En Lerdo de Tejada, se equivocan quienes piensan que la alcaldesa Flor Maria Sosa Zamudio es una improvisada. Esta respetada funcionaria municipal ha aprendido, a lo largo de los años, el arte de la política. No solo es hábil, sino persistente; sabe trabajar en escenarios de corto y largo plazo y, cuando debe serlo, es totalmente pragmática. Tiene criterio y carácter propio.
Y nos vemos en la otra.
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