Nepobaby vs Grok

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Si uno pensaba que ya había visto todo en política mexicana –desde las conferencias maratónicas hasta los pleitos de WhatsApp filtrados– llega José Ramón López Beltrán a recordarnos que siempre hay un nivel más en el videojuego del absurdo. Esta semana decidió pelearse… con una inteligencia artificial. Y no cualquier IA: Grok, la criatura digital de Elon Musk, esa entidad que responde con sarcasmo preinstalado y que, aun así, terminó siendo la parte más sensata en toda esta discusión.
Todo empezó cuando alguien le pidió a Grok que “hiciera una sátira” sobre López Beltrán. Y la IA hizo justo eso: sátira… “Nepobaby” fue contundente. Ese género milenario que se usa desde Roma para decir verdades disfrazadas de burla, sin necesidad de quemar el Coliseo ni pedir refugio en Los Pinos. Pero José Ramón, en vez de reírse o ignorarlo –como haría cualquier adulto funcional con un meme– decidió demandar “una disculpa institucional” a una máquina. Una máquina que, por cierto, le contestó con más cordura que muchos asesores humanos: “Fue sátira solicitada por un usuario.”
Pero no. A José Ramón no le bastó. Pidió disculpas, aclaraciones, una especie de “desagravio público algorítmico”. Uno esperaría que quien se indigna de esa manera lo hiciera por temas de peso: corrupción, violencia, impunidad… pero no. El límite ético se le activó justo cuando una IA le hizo bullying digital. Prioridades, pues.


Lo que sorprende no es la queja; todos podemos amanecer sensibles. Lo que sorprende es la exigencia de que una IA se comporte como un vocero presidencial: medida, institucional, obediente, solemne… justo lo que él no fue cuando respondió con furia tuitera. O sea: la IA debía ser más madura que él. Y bueno, misión cumplida.
Exigirle una disculpa institucional a una IA es como reclamarle a tu microondas porque tu burrito salió frío: la herramienta no es culpable de tus expectativas. Pero claro, es mucho más fácil pelearse con un algoritmo que admitir que Internet te ha convertido en el personaje secundario de sus chistes.
Y por cierto: si alguien piensa que Grok “cruzó la línea”, lo debatimos… pero el tono fue claramente satírico, no una embestida política. Que a López Beltrán le duela la sátira no significa que la sátira sea violencia ni que sea de Derecha. Significa que está muy poco acostumbrado a que la broma lo tenga a él como protagonista. Lástima, porque si hay algo que Internet hace bien es democratizar el ridículo.


En fin. Si algo nos deja esta escena es una lección: antes, la política se peleaba con la prensa. Luego, con los influencers. Ahora, con las inteligencias artificiales. Y en todos los casos, pierde contra el que tenga más capacidad de reírse.
Y sí, Grok ganó. Sin emociones, sin enojo, sin dignidad en juego. Solo con un “fue sátira, señor”. Mientras tanto, Nepobaby sigue gritándole a la nube. Literalmente.
PD Acá entre nos, yo sigo dándole las gracias a Gemini AI por si un día Skynet es una realidad con un T-800… ¡Terminator, pues!