Ellas no tuvieron la misma suerte que Lidya Valdivia: aparecieron muertas

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El caso de Lidya Valdivia evidenció dos realidades opuestas en Puebla: mientras una desaparición que movilizó recursos estatales terminó por ser una farsa, otras jóvenes salieron de casa y nunca regresaron porque las asesinaron.
Lidya fue reportada como desaparecida el 18 de enero de 2026. Se dijo que tenía nueve meses de embarazo y que habría sido interceptada en un tramo carretero rumbo a Acajete.
La historia detonó operativos de búsqueda, activación de protocolos y un despliegue institucional que incluso alcanzó notoriedad nacional.
Días después, Lidya Valdivia fue localizada sana y salva en el Estado de México. No estaba embarazada y mantenía comunicación con algunos familiares durante el tiempo que se le buscó.
El desenlace generó molestia social y abrió el debate sobre las denuncias falsas. Incluso, una diputada local anunció que presentará una propuesta legislativa para sancionar a quienes simulan desapariciones y provocan la movilización de corporaciones de seguridad.
Sin embargo, más allá del escándalo, el caso de Lidya también volvió a poner frente a la realidad a decenas de familias que no tuvieron una historia con final feliz.

Ellas aparecieron, sí, pero muertas:

Mara Fernanda Castilla: su chofer de Cabify la violó y mató

Mara Fernanda Castilla Miranda tenía 19 años cuando desapareció la madrugada del 8 de septiembre de 2017. Lo último que se supo de ella es que abordó un vehículo de la aplicación Cabify en San Andrés Cholula.
El viaje debía terminar en su domicilio, en Torres Mayorazgo y aunque Alexis, el conductor, llegó, nunca la bajó.
Él la trasladó a un motel a escasos metros. Ahí abusó de ella y la privó de la vida. A partir de ahí se emprendió su búsqueda.
Días después, su cuerpo fue localizado en un paraje de Santa María Xonacatepec.
El responsable fue detenido y sentenciado a 50 años de prisión, pero el caso escaló a tal grado que la entidad revocó el permiso a la aplicación.
También hubo protestas en el estado y a nivel nacional. Fue indignante, pues Mara llegó a Puebla para estudiar y se convirtió en víctima de feminicidio.

Judith Abigail Pulido: una salida que terminó en abandono

Judith Abigail Jiménez Pulido, de 28 años, desapareció el 8 de agosto de 2019 luego de salir con un conocido rumbo a Tecali de Herrera.
Posteriormente su cadáver apareció en estado de putrefacción cerca del relleno sanitario de Puebla, en la zona de Santa Cruz Alpuyeca.
Era madre de dos menores, uno de ellos un bebé. El acompañante declaró que presuntamente habían sido interceptados por un grupo delictivo, versión que nunca fue aclarada.
Posteriormente, él también desapareció y no fue detenido. Hasta hoy, el caso permanece impune.

Liliana Lozada: salió a trabajar y no volvió con sus hijos

Liliana Lozada de Jesús tenía 33 años, era madre soltera y trabajaba como modelo y edecán.
El 3 de enero de 2022 salió de su casa rumbo a Atlixco para una cita de trabajo. Cámaras de seguridad confirmaron su llegada al fraccionamiento, pero no registraron su salida.
Tras días de búsqueda y movilizaciones, su cuerpo fue localizado en un predio entre Atlixco y Huaquechula, en avanzado estado de descomposición.
Las investigaciones apuntaron a un ejecutivo bancario como principal sospechoso, pero no hubo personas aseguradas.

Wendy Hellem: la peruana que salió de Puebla y apareció muerta en Tlaxcala

Wendy Hellem Sandon Herrera fue vista por última vez el 16 de diciembre de 2022 en el municipio de Cuautlancingo.
Sus amigos fueron quienes emprendieron la búsqueda debido a que su familia se encuentra en Perú. Sin embargo, fue hallada muerta en terrenos de cultivo de Apizaco, Tlaxcala.
Ella fue degollada y desmembrada; la identificaron por un tatuaje. Su pareja sentimental fue detenida como principal sospechoso, luego de que cámaras de vigilancia lo captaran al salir de un domicilio con bolsas negras que colocó en la cajuela de un automóvil.

Génesis Mei Ling: desapreció en el patio de su casa; la mató su vecino

Génesis Mei Ling tenía 10 años cuando desapareció en el municipio de Cuautlancingo un 12 de enero. Su familia inició la búsqueda, organizaron brigadas y se colocaron carteles en la zona.
Tres días después, la menor fue localizada sin vida. Las autoridades confirmaron que fue víctima de feminicidio y señalaron como responsable a un vecino.
El sujeto dijo que la mató porque la niña había golpeado a uno de sus hijos. No se sabe dónde mantuvo el cuerpo escondido, pero apareció de manera repentina en el patio de la vecindad que habitaban.
El hombre confesó lo sucedido luego que las autoridades lo detuvieran por cometer una falta administrativa. Es decir, lo agarraron mientras orinaba en la calle.
Supuestamente no pudo más con su conciencia y dijo a los oficiales que era el hombre que todo Puebla buscaba en ese momento.

  • Tomado de https://www.ambasmanos.mx/