La justicia española respaldó el uso del término “secta destructiva” para referirse a los Testigos de Jehová, en un fallo que reabre el debate sobre esta organización religiosa, que en México cuenta con más de 1.5 millones de creyentes y enfrenta denuncias de exmiembros.
Al resolver una demanda contra una asociación de exmiembros, la Audiencia Provincial de Madrid determinó que calificar de esa forma a los Testigos de Jehová, está protegido por la libertad de expresión.
El fallo ratifica una sentencia previa que favoreció a la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová, integrada por personas que abandonaron la organización y denunciaron presuntas prácticas internas que violentan sus derechos humanos.
El tribunal consideró que estas expresiones forman parte de un debate público legítimo, incluso si afectan el honor de la organización, al prevalecer el derecho a la libertad de expresión.
La resolución llegó el lunes 20 de abril tras tres años de litigio, aunque el caso podría continuar ya que, los Testigos de Jehová tienen hasta el 10 mayo para recurrir ante el Tribunal Supremo.
En México, los Testigos de Jehová mantienen una presencia significativa; en 2020 existían alrededor 1 millón 530 mil 909 fieles, distribuidos en todo el territorio nacional, esto de acuerdo con datos del INEGI.
Entre los estados con mayor número de testigos se encuentran: Estado de México, Veracruz, Chiapas,
Ciudad de México, Baja California, Puebla, Nuevo León, Guerrero, Jalisco,
Oaxaca y Tamaulipas.
Esta comunidad religiosa forma parte del mosaico de credos no católicos con mayor crecimiento en las últimas décadas.
El debate que ahora alcanza dimensión judicial en España no es ajeno a México, en los últimos años, exintegrantes han denunciado públicamente diversas prácticas internas, entre las que se mencionan: Presunto encubrimiento de abusos,
mecanismos de control y disciplina interna y aislamiento social de quienes son expulsados de la organización.
Reportes periodísticos documentan que cientos de extestigos mexicanos han alzado la voz para denunciar afectaciones psicológicas, familiares y sociales tras ser sacados del grupo.
Entre las prácticas más señaladas está el llamado “ostracismo” o rechazo hacia exmiembros que han sido expulsados por no seguir las normas establecidas, lo que implica romper vínculos incluso con familiares cercanos, hecho que ha sido ampliamente criticado por especialistas y organizaciones.
El fallo en España no define jurídicamente a los Testigos de Jehová como una secta, pero sí legitima que ese término pueda usarse en el espacio público sin que constituya un delito.
En México, donde la organización tiene una base amplia de seguidores y una estructura consolidada, el tema sigue siendo objeto de debate entre libertad religiosa, derechos humanos y libertad de expresión.