Lo que en apariencia fue una actividad festiva en la comunidad de El Chote, municipio de Papantla, terminó por encender un debate más profundo sobre los límites del entretenimiento, la normalización del consumo de alcohol y la responsabilidad social en eventos públicos.
Este 2 de mayo, un concurso de ingesta de cerveza tipo “caguama”, protagonizado por seis mujeres, fue captado en video y difundido en redes sociales.
En las imágenes, un animador alienta a las participantes a beber hasta terminar el envase, mientras decenas de personas observan la escena, entre ellos menores de edad.
Lejos de quedar como una simple anécdota, el hecho detonó una ola de críticas que apuntan no solo a las concursantes o al organizador, sino a un fenómeno más amplio, la creciente permisividad frente a prácticas que, aunque arraigadas en ciertos contextos festivos, hoy son cuestionadas por su impacto social.
En muchas comunidades del país, las festividades populares suelen incluir dinámicas que giran en torno al consumo de alcohol.
Concursos, retos y juegos forman parte de una tradición que, para algunos, representa convivencia y arraigo cultural. Sin embargo, especialistas en salud pública y tejido social advierten que estas prácticas, cuando se desarrollan sin regulación y en presencia de menores, pueden contribuir a normalizar conductas de riesgo.
El caso de El Chote pone en evidencia esa tensión: ¿dónde termina la tradición y comienza la irresponsabilidad?
Uno de los puntos más señalados por usuarios en redes es la figura del animador, quien en el video incita activamente a las participantes a consumir la bebida en su totalidad.
Este elemento ha sido interpretado como una forma de presión social que no solo incentiva el exceso, sino que convierte el consumo en espectáculo.
Además, la falta de controles visibles —como restricciones de acceso para menores o mensajes de consumo responsable— ha sido cuestionada como una omisión que pudo evitar la polémica.
Quizá el aspecto más sensible del caso es la presencia de niñas, niños y adolescentes durante el evento.
Diversas voces han subrayado que este tipo de escenas pueden influir en la percepción temprana del consumo de alcohol, presentándolo como una actividad lúdica y socialmente aceptada.