La desesperación y el hartazgo por la creciente ola de robos en la Colonia Ignacio Zaragoza llevaron a un grupo de vecinos a tomar la justicia por su propia mano y someter a un presunto delincuente, quien terminó amarrado con cinta canela a un poste de alumbrado público, ensangrentado y exhibido ante decenas de personas que observaban indignadas la escena.
Los hechos ocurrieron cuando habitantes detectaron a un sujeto identificado como Javier Eugenio “N” merodeando de manera sospechosa entre vehículos estacionados.
Según denunciaron colonos, el individuo fue sorprendido la mañana de este viernes intentando abrir automóviles para cometer los llamados “cristalazos” y apoderarse de objetos de valor.
Cansados de vivir entre robos constantes y de la falta de resultados por parte de las autoridades, vecinos activaron su red de vigilancia comunitaria, rodearon al presunto ladrón y lograron capturarlo antes de que escapara.
Para impedir que huyera nuevamente, lo inmovilizaron y lo sujetaron a una luminaria en plena vía pública.
Habitantes señalaron que el sujeto ya había sido relacionado con otros robos en la zona y recordaron que apenas la noche anterior presuntamente ingresó a una vivienda, donde terminó lesionándose con vidrios rotos al intentar escapar, dejando incluso rastros de sangre en el lugar.
Sin embargo, lo que más indignó a la ciudadanía ocurrió minutos después, cuando elementos de la Policía Estatal y Policía Naval arribaron al sitio y notificaron que legalmente no podían detenerlo ni ponerlo a disposición de la Fiscalía debido a que no existía flagrancia al momento de su llegada y porque el sospechoso había sido retenido por particulares, situación que supuestamente vulneraba sus derechos humanos.
La respuesta de las corporaciones provocó enojo entre los colonos, quienes reclamaron que mientras los delincuentes entran y salen libremente, los ciudadanos viven diariamente bajo el temor de ser víctimas de robo sin recibir protección efectiva de las autoridades.
“Entonces uno ya no sabe qué hacer; si los detenemos está mal, pero si dejamos que roben nadie hace nada”, reprochó uno de los vecinos durante la movilización.
El caso volvió a exhibir el profundo desgaste de la confianza ciudadana hacia las instituciones de seguridad y procuración de justicia en el Puerto de Veracruz, donde cada vez son más frecuentes los grupos vecinales organizados para vigilar calles ante la percepción de abandono oficial.