La física detrás del balompié; mecánica cuántica e inteligencia artificial transforman la manera de entender el futbol

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La fiebre del Mundial FIFA 2026 empieza a encender las pasiones sobre qué selecciones tienen mayor posibilidad de avanzar en el certamen, pero el análisis del juego ya no se limita a la táctica.
Desde la ciencia de la UNAM, Arturo Camacho Guardian, investigador del Instituto de Física, ofrece algunas claves para observar el rendimiento deportivo y del propio balón de una forma diferente.
El especialista en mecánica cuántica explicó que en la actualidad el deporte, incluido el futbol, vive transformaciones marcadas por el uso intensivo de datos. “Evolucionamos de ver estadísticas como simple numerología a utilizarlas para tomar decisiones”, aunque reconoció que esto no está estrictamente dentro del campo de la física, sino más bien en la ciencia de datos o inteligencia artificial.
No obstante, Camacho Guardian dijo que la relación entre física y futbol es profunda, pues los modelos que hoy permiten analizar el rendimiento de los jugadores o anticipar escenarios de juego tienen raíces en conceptos físicos. “Tratamos de optimizar procesos, y en éstos los modelos físicos sirven mucho porque nos dedicamos a entender sistemas complejos”.
El doctor en física por la UNAM precisó que, más allá de los algoritmos, el futbol es, en esencia, un fenómeno físico. Desde el movimiento del balón hasta el desempeño del cuerpo humano, todo responde a leyes bien definidas.


Además del rendimiento físico de los jugadores, el investigador universitario destacó que el entorno donde se desarrolla un partido puede modificar de manera importante el comportamiento del balón y hasta el desempeño de los equipos. Factores como la altitud, la humedad o la densidad del aire cambian las trayectorias y velocidades dentro de la cancha. “Hoy son variables que parecen obvias, pero durante mucho tiempo no se entendían del todo. La manera en que se mueve el balón está gobernada por principios físicos”.
Uno de los conceptos que más fascinan al especialista es el llamado “efecto Magnus”, fenómeno físico responsable de las trayectorias curvas en tiros libres y disparos con efecto. “Es el mismo principio relacionado con diferencias de presión que permite incluso el vuelo de los aviones”, detalló. Gracias a este efecto aparecen jugadas espectaculares como el “chanfle” o la llamada “hoja seca”, cuando la pelota cambia de dirección de forma inesperada en el aire.
Para el investigador, entender estos principios no significa quitarle magia al futbol, sino comprender mejor por qué ciertos goles o atajadas parecen desafiar toda lógica.
El efecto Magnus se manifiesta cuando un objeto esférico gira mientras se mueve a través de un fluido como el aire o el agua. El flujo de aire circundante del balón crea una distribución asimétrica de la presión alrededor del mismo, lo que genera una fuerza perpendicular a la dirección del movimiento de la pelota y al eje de giro del balón.
Aseveró que, al girar, por ejemplo, en el sentido de las agujas del reloj, el aire acelera el esférico en un lado y lo desacelera en el opuesto. Las líneas de corriente, al circular sobre la superficie del balón lo pueden hacer siguiendo el giro de la pelota o en sentido contario. Esta asimetría de la circulación del aire alrededor del balón se refleja en una diferencia de presiones.
“Este fenómeno, al modificar la presión del aire que ejerce sobre el balón, genera una fuerza que desplaza el objeto hacia el lado de menor presión. Este efecto es especialmente notable en situaciones donde la velocidad angular del objeto y la velocidad lineal son grandes”.
También subrayó Camacho Guardia que, aunque la tecnología y los modelos científicos son cada vez más sofisticados, el futbol sigue siendo un deporte profundamente humano. “La física puede explicar cómo golpea el balón Messi, pero no nos puede decir cómo ser Messi”, comentó. En este sentido, consideró que la ciencia funciona más como una herramienta para optimizar procesos, prevenir lesiones y mejorar estrategias; pero no como un sustituto del talento, la intuición o la conexión entre jugadores, elementos que continúan marcando la diferencia en competencias de máximo nivel como una Copa del Mundo.

¿Se puede medir el talento?

En la era del big data surge una pregunta inevitable: ¿puede la ciencia explicar –o incluso replicar– el talento?
Y es claro: “La física lo puede explicar, pero no es capaz de decirnos cómo ser Messi”. Aunque es posible descomponer cada movimiento –el control del balón, el disparo, la mecánica corporal–, el factor humano sigue siendo irreductible.
Así, la llamada ciencia del deporte ha permitido avances significativos en disciplinas como el atletismo o la natación, al optimizar el movimiento y prevenir lesiones. En el futbol, su impacto también crece. “Permite cuantificar qué estamos haciendo bien o qué estamos haciendo mal y qué necesitamos mejorar”.

La diferencia está en los detalles

Advirtió el especialista que, en torneos como la Copa del Mundo o deportes como atletismo o natación, en los que el margen de error es mínimo, la ciencia puede inclinar la balanza. “La diferencia entre un campeón olímpico y el subcampeón llega a ser menor a una centésima de segundo”, detalló el investigador. Resaltó que en el futbol ocurre algo similar: pequeñas ventajas en preparación física, análisis de datos o estrategia pueden ser decisivas.
Opinó que estos elementos no sustituyen lo esencial. “Si no tienes la base, que es el talento y la conexión entre jugadores, la física no hará la diferencia”.

Antes y después del partido

Aunque la tecnología –sensores, GPS, inteligencia artificial– ha revolucionado el análisis deportivo, su mayor impacto ocurre fuera del momento de juego. “Las cosas importantes se hacen previas al partido”, afirmó. Durante el encuentro, las decisiones siguen dependiendo en gran medida de la intuición y la experiencia.
Así, la física no reemplaza la emoción ni la incertidumbre del futbol, pero sí aporta algo fundamental: comprensión. “Contribuye a entender las cosas, poder corregirlas y modificarlas”, enfatizó Camacho.
En el camino hacia el Mundial, esa combinación entre ciencia y talento podría ser la clave para marcar la diferencia… incluso antes de que el silbatazo inicial lo cambie todo.
Acerca de los avances tecnológicos recientes, como los sensores de inteligencia artificial, simulaciones que están transformando el estudio del deporte, el físico declaró que se vive una época en la cual los desarrollos tecnológicos están impactando en el deporte.
“Vemos unos zapatos que nos permiten desempeñar el deporte de forma más eficiente. Los indicadores del rendimiento nos ayudan a identificar puntualmente qué estamos haciendo bien o qué estamos haciendo mal”.
En este sentido, agregó que a nivel de estrategia permite saber si están funcionando, si los jugadores siguen el plan, si cuando uno ataca los defensas se quedan donde deben estar, la velocidad a la que retrocedemos… entonces nos deja saber, por ejemplo, si tengo defensores lentos, pues tal vez hay que trabajar la velocidad y cuantificar qué se tiene que mejorar o pulir.
Al preguntarle qué aporta la física al futbol que el ojo humano por sí solo no puede ver, el especialista mencionó que brinda entendimiento para poder corregir y modificar.
“Cuando uno ve un golpeo espectacular del balón, no necesita entenderlo para que se nos haga un golazo, pero ayuda a entrenar a nuestros deportistas para que puedan hacer ese tipo de golpeo. O al portero para que sea capaz de atajar ese tipo de disparo”.
Con el Mundial en puerta, la ciencia comienza a jugar también su propio partido. Desde la física, la inteligencia artificial y el análisis de datos, especialistas muestran que detrás de cada disparo, trayectorias del balón o movimiento de un futbolista existen principios capaces de optimizar el rendimiento deportivo. Sin embargo, ninguna tecnología puede reemplazar aquello que vuelve único al futbol: el talento, la intuición y la conexión humana dentro de la cancha.

  • Readactor: Carlos Ochoa Aranda
    La física detrás del balompié; mecánica cuántica e inteligencia artificial transforman la manera de entender el futbol

UNAM

La fiebre del Mundial FIFA 2026 empieza a encender las pasiones sobre qué selecciones tienen mayor posibilidad de avanzar en el certamen, pero el análisis del juego ya no se limita a la táctica.
Desde la ciencia de la UNAM, Arturo Camacho Guardian, investigador del Instituto de Física, ofrece algunas claves para observar el rendimiento deportivo y del propio balón de una forma diferente.
El especialista en mecánica cuántica explicó que en la actualidad el deporte, incluido el futbol, vive transformaciones marcadas por el uso intensivo de datos. “Evolucionamos de ver estadísticas como simple numerología a utilizarlas para tomar decisiones”, aunque reconoció que esto no está estrictamente dentro del campo de la física, sino más bien en la ciencia de datos o inteligencia artificial.
No obstante, Camacho Guardian dijo que la relación entre física y futbol es profunda, pues los modelos que hoy permiten analizar el rendimiento de los jugadores o anticipar escenarios de juego tienen raíces en conceptos físicos. “Tratamos de optimizar procesos, y en éstos los modelos físicos sirven mucho porque nos dedicamos a entender sistemas complejos”.
El doctor en física por la UNAM precisó que, más allá de los algoritmos, el futbol es, en esencia, un fenómeno físico. Desde el movimiento del balón hasta el desempeño del cuerpo humano, todo responde a leyes bien definidas.
Además del rendimiento físico de los jugadores, el investigador universitario destacó que el entorno donde se desarrolla un partido puede modificar de manera importante el comportamiento del balón y hasta el desempeño de los equipos. Factores como la altitud, la humedad o la densidad del aire cambian las trayectorias y velocidades dentro de la cancha. “Hoy son variables que parecen obvias, pero durante mucho tiempo no se entendían del todo. La manera en que se mueve el balón está gobernada por principios físicos”.
Uno de los conceptos que más fascinan al especialista es el llamado “efecto Magnus”, fenómeno físico responsable de las trayectorias curvas en tiros libres y disparos con efecto. “Es el mismo principio relacionado con diferencias de presión que permite incluso el vuelo de los aviones”, detalló. Gracias a este efecto aparecen jugadas espectaculares como el “chanfle” o la llamada “hoja seca”, cuando la pelota cambia de dirección de forma inesperada en el aire.
Para el investigador, entender estos principios no significa quitarle magia al futbol, sino comprender mejor por qué ciertos goles o atajadas parecen desafiar toda lógica.
El efecto Magnus se manifiesta cuando un objeto esférico gira mientras se mueve a través de un fluido como el aire o el agua. El flujo de aire circundante del balón crea una distribución asimétrica de la presión alrededor del mismo, lo que genera una fuerza perpendicular a la dirección del movimiento de la pelota y al eje de giro del balón.
Aseveró que, al girar, por ejemplo, en el sentido de las agujas del reloj, el aire acelera el esférico en un lado y lo desacelera en el opuesto. Las líneas de corriente, al circular sobre la superficie del balón lo pueden hacer siguiendo el giro de la pelota o en sentido contario. Esta asimetría de la circulación del aire alrededor del balón se refleja en una diferencia de presiones.
“Este fenómeno, al modificar la presión del aire que ejerce sobre el balón, genera una fuerza que desplaza el objeto hacia el lado de menor presión. Este efecto es especialmente notable en situaciones donde la velocidad angular del objeto y la velocidad lineal son grandes”.
También subrayó Camacho Guardia que, aunque la tecnología y los modelos científicos son cada vez más sofisticados, el futbol sigue siendo un deporte profundamente humano. “La física puede explicar cómo golpea el balón Messi, pero no nos puede decir cómo ser Messi”, comentó. En este sentido, consideró que la ciencia funciona más como una herramienta para optimizar procesos, prevenir lesiones y mejorar estrategias; pero no como un sustituto del talento, la intuición o la conexión entre jugadores, elementos que continúan marcando la diferencia en competencias de máximo nivel como una Copa del Mundo.

¿Se puede medir el talento?

En la era del big data surge una pregunta inevitable: ¿puede la ciencia explicar –o incluso replicar– el talento?
Y es claro: “La física lo puede explicar, pero no es capaz de decirnos cómo ser Messi”. Aunque es posible descomponer cada movimiento –el control del balón, el disparo, la mecánica corporal–, el factor humano sigue siendo irreductible.
Así, la llamada ciencia del deporte ha permitido avances significativos en disciplinas como el atletismo o la natación, al optimizar el movimiento y prevenir lesiones. En el futbol, su impacto también crece. “Permite cuantificar qué estamos haciendo bien o qué estamos haciendo mal y qué necesitamos mejorar”.

La diferencia está en los detalles

Advirtió el especialista que, en torneos como la Copa del Mundo o deportes como atletismo o natación, en los que el margen de error es mínimo, la ciencia puede inclinar la balanza. “La diferencia entre un campeón olímpico y el subcampeón llega a ser menor a una centésima de segundo”, detalló el investigador. Resaltó que en el futbol ocurre algo similar: pequeñas ventajas en preparación física, análisis de datos o estrategia pueden ser decisivas.
Opinó que estos elementos no sustituyen lo esencial. “Si no tienes la base, que es el talento y la conexión entre jugadores, la física no hará la diferencia”.

Antes y después del partido

Aunque la tecnología –sensores, GPS, inteligencia artificial– ha revolucionado el análisis deportivo, su mayor impacto ocurre fuera del momento de juego. “Las cosas importantes se hacen previas al partido”, afirmó. Durante el encuentro, las decisiones siguen dependiendo en gran medida de la intuición y la experiencia.
Así, la física no reemplaza la emoción ni la incertidumbre del futbol, pero sí aporta algo fundamental: comprensión. “Contribuye a entender las cosas, poder corregirlas y modificarlas”, enfatizó Camacho.
En el camino hacia el Mundial, esa combinación entre ciencia y talento podría ser la clave para marcar la diferencia… incluso antes de que el silbatazo inicial lo cambie todo.
Acerca de los avances tecnológicos recientes, como los sensores de inteligencia artificial, simulaciones que están transformando el estudio del deporte, el físico declaró que se vive una época en la cual los desarrollos tecnológicos están impactando en el deporte.
“Vemos unos zapatos que nos permiten desempeñar el deporte de forma más eficiente. Los indicadores del rendimiento nos ayudan a identificar puntualmente qué estamos haciendo bien o qué estamos haciendo mal”.
En este sentido, agregó que a nivel de estrategia permite saber si están funcionando, si los jugadores siguen el plan, si cuando uno ataca los defensas se quedan donde deben estar, la velocidad a la que retrocedemos… entonces nos deja saber, por ejemplo, si tengo defensores lentos, pues tal vez hay que trabajar la velocidad y cuantificar qué se tiene que mejorar o pulir.
Al preguntarle qué aporta la física al futbol que el ojo humano por sí solo no puede ver, el especialista mencionó que brinda entendimiento para poder corregir y modificar.
“Cuando uno ve un golpeo espectacular del balón, no necesita entenderlo para que se nos haga un golazo, pero ayuda a entrenar a nuestros deportistas para que puedan hacer ese tipo de golpeo. O al portero para que sea capaz de atajar ese tipo de disparo”.
Con el Mundial en puerta, la ciencia comienza a jugar también su propio partido. Desde la física, la inteligencia artificial y el análisis de datos, especialistas muestran que detrás de cada disparo, trayectorias del balón o movimiento de un futbolista existen principios capaces de optimizar el rendimiento deportivo. Sin embargo, ninguna tecnología puede reemplazar aquello que vuelve único al futbol: el talento, la intuición y la conexión humana dentro de la cancha.

  • Readactor: Carlos Ochoa Aranda