México volvió a abrirle la puerta al mundo con una pelota. De nuevo hizo global aquello de “mi casa, su casa”; ningún otro país en la historia de la gran cita del balón lo ha podido verbalizar tantas veces, tres ya.
Las mismas, más que ninguno también, que un mismo estadio ha sido sede un partido inaugural.

La gloria se queda para siempre en el totémico Azteca, por mucho que ahora quieran llamarlo Banorte o Ciudad de México: los patrocinadores pueden comprar un nombre, no una historia, menos cuando esa historia fue escrita por las deidades que alguna vez corrieron este césped.
México cierra el primer capítulo del Mundial en Ciudad de México con un triunfo 2-0 sobre Sudáfrica.
El Tri se alzó con la victoria con goles de Julián Quiñones (9′) y Raúl Jiménez (67′).
El partido también tuvo tres expulsados, dos por parte de Sudáfrica y uno mexicano, lo cual añadió la cuota de polémica que suele acompañar al fútbol.

El Mundial apenas empieza.
No había pasado una hora desde que terminó el partido de México contra Sudáfrica y empezó una tormenta eléctrica épica en la Ciudad de México.
En algunas partes se fue la luz, los semáforos se descalibraron y hasta la señal de celular se cayó por unos minutos.
Mientras tanto, en las calles inundadas la gente en sus carros iba sonando la bocina para celebrar la victoria 2 a 0.

Y la cancha del Estado Azteca no tiene techo, así que por poco la ceremonia de inauguración del Mundial se salvó de naufragar.
¿Vaticinio de un Mundial con suerte para México?