Las cucarachas no son invencibles: es un mito que sobreviven a la radiación

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Las cucarachas han habitado la Tierra desde hace aproximadamente 350 millones de años, mucho antes que los dinosaurios, que desaparecieron hace unos 66 millones de años. A lo largo de su evolución han sobrevivido a cambios climáticos extremos, como los periodos cálidos del Mesozoico, además de extinciones masivas y múltiples ciclos de glaciación. Sin embargo, es un mito que puedan resistir niveles elevados de radiación.
Su forma aplanada les ha permitido refugiarse en grietas y en la corteza de los árboles, lo que ha favorecido su supervivencia frente a distintos cataclismos y su colonización de microhábitats.
Existen alrededor de cuatro mil 500 especies de cucarachas y solo el uno por ciento son consideradas plaga, ya que sobreviven en la basura generada por los seres humanos. “Por eso traen consigo microorganismos, como las bacterias”, dijo en entrevista para UNAM Global Alejandra Alvarado Zink, bióloga especialista de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia.
Sin embargo, el resto de las cucarachas desempeña un papel muy importante, porque ayuda a reciclar desechos, tanto del ser humano como de la naturaleza. Por ejemplo, cuando mueren plantas u otros organismos, contribuyen a reintegrar nutrientes al ambiente.

Su ciclo de vida

En la clasificación biológica, las cucarachas pertenecen al orden Blattodea, un grupo de insectos que también incluye a las termitas, con las que comparten un origen evolutivo común.
En los insectos existen dos tipos de metamorfosis:
Metamorfosis completa. En este caso, el organismo pasa por cuatro etapas bien diferenciadas: huevo, larva, pupa y adulto. En ellas, la forma del insecto cambia de manera radical, como ocurre en mariposas o moscas.
Metamorfosis incompleta. En este proceso no existe fase de pupa y el desarrollo es gradual: del huevo emerge una ninfa que se parece al adulto, pero aún no ha alcanzado la madurez sexual, como sucede en cucarachas, grillos y saltamontes. En el caso de las cucarachas, las ninfas son muy parecidas a los adultos, solo que no tienen alas.

¿Cómo empieza la vida de una cucaracha?

La hembra deposita los huevos en una cápsula llamada ooteca, una estructura muy resistente que ha contribuido a su supervivencia durante milenios. Dependiendo de la especie, en ella pueden desarrollarse de 16 a 40 embriones de cucaracha.
Una vez desarrolladas, las crías salen de la ooteca y reciben el nombre de ninfas. Son pequeñas, no tienen alas y tampoco presentan el color típico de la cucaracha adulta: al principio son blancas y, con el tiempo, se oscurecen.
Como ocurre con varios insectos, conforme crecen mudan su exoesqueleto, y es en la etapa adulta cuando desarrollan las alas. El tiempo de vida depende de la especie. Por ejemplo, la cucaracha gigante australiana puede vivir hasta 10 años, mientras que las cucarachas comunes viven alrededor de seis meses.
Los machos se distinguen de las hembras porque suelen ser ligeramente más pequeños. Las hembras son más grandes porque producen la ooteca, donde se resguardan los embriones hasta el nacimiento de las crías.
Además, tienen un ritual de cortejo: el macho ofrece a la hembra un regalo nupcial, que consiste en un pequeño paquete de azúcares o grasas, el cual puede contribuir a la producción de embriones.
“La hembra evalúa los regalos nupciales de todos los machos y elige al mejor, como si fuera una caja de chocolates”.
La mayoría de las especies se reproduce sexualmente, mediante la participación de macho y hembra, pero hay casos interesantes en los que la hembra no necesita una pareja para lograrlo. Este proceso se llama partenogénesis y es una forma de reproducción asexual. “Con eso, la naturaleza ha asegurado que las cucarachas sigan existiendo por milenios”.
La cucaracha americana, por ejemplo, tiene cabeza, tórax y abdomen. Su cuerpo es aplanado y, a diferencia de otros organismos, no respira por una nariz, sino a través de pequeños orificios distribuidos en su cuerpo, llamados espiráculos, por los que circula el aire.
Ese mecanismo permite que su cuerpo se comprima sin que deje de respirar, pues los orificios siguen funcionando. Además, son muy rápidas y pueden escapar en milisegundos. Su velocidad ha sido clave para su supervivencia en el planeta.
Otro mecanismo que las ha ayudado a sobrevivir es su sistema inmunológico. El uno por ciento de las especies que vive en lugares con alta contaminación microbiana produce proteínas con propiedades antimicrobianas, lo que les ayuda a combatir patógenos.
Las cucarachas que viven en sitios muy sucios limpian su cuerpo con frecuencia. De hecho, son muy meticulosas en cuanto a su higiene corporal. Gracias a estas proteínas con propiedades antimicrobianas y a sus hábitos de limpieza corporal, algunas cucarachas pueden mantenerse sorprendentemente limpias para los ambientes en los que viven.

Curiosidades

El mito más difundido es que, si hubiera una guerra nuclear, las cucarachas serían las únicas sobrevivientes. Es verdad que, comparadas con los seres humanos, resisten mayores dosis de radiación, pero no sobrevivirían a un siniestro de tal magnitud.
De hecho, hay otros insectos que resisten más radiación, como la mosca de la fruta, que puede tolerar dosis mucho mayores que cualquier cucaracha.
Aunque se reproducen con rapidez, su ciclo de vida suele ser corto. Desde que nacen crecen de manera acelerada y pueden reproducirse prácticamente al llegar a la etapa adulta. Además, muchas veces viven en lugares muy protegidos, por eso es difícil eliminarlas con insecticida: se esconden en grietas, sótanos y espacios ubicados a varios metros de profundidad.
Estos organismos pueden sobrevivir incluso sin cabeza durante varias semanas, debido a que no dependen de la respiración por la nariz, sino de los orificios distribuidos en su cuerpo que permiten el intercambio de aire. Sin embargo, eventualmente mueren al no poder alimentarse.
Otro mito común es que las cucarachas “atacan” a los humanos al volar hacia ellos. La experta explica que esto no es intencional, ya que estos insectos simplemente se desplazan, se desorientan o realizan vuelos de escape, sin reconocer previamente a las personas.
Además, su estructura corporal les permite soportar altos niveles de compresión, lo que ha inspirado desarrollos tecnológicos en robótica bajo el concepto de bioinspiración, como robots capaces de comprimirse para entrar en espacios reducidos durante labores de rescate.
Hay una enorme diversidad de cucarachas: desde especies diminutas, de apenas unos milímetros, que viven en nidos de hormigas, hasta ejemplares de gran tamaño en selvas tropicales. En México, las más comunes incluyen la cucaracha alemana, la americana y la de banda café, cada una adaptada a distintos ambientes urbanos.
Entre las cucarachas existe una gran diversidad de tamaños. La más pequeña conocida mide alrededor de tres milímetros en su etapa adulta y pertenece al género Attaphila, que incluso puede vivir dentro de nidos de hormigas.
En el extremo opuesto, una de las más grandes es la cucaracha gigante de las selvas tropicales de Centro y Sudamérica, conocida como Megaloblatta longipennis, que puede alcanzar hasta 20 centímetros de envergadura al abrir sus alas. Esto la convierte en una de las especies más llamativas, aunque rara vez entra en contacto con los humanos.
Estos insectos cumplen funciones ecológicas importantes, como el reciclaje de materia orgánica, aunque también pueden representar riesgos sanitarios cuando invaden espacios habitados por seres humanos.

  • Redactora: Michel Olguín Lacunza