Meditando | ¿Por qué nos gusta escribir?

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Mucha personas han escrito un libro, sin ser más que escritores noveles o solo aficionados, han emprendido esta singular aventura motivados por impulsos internos que no acaban de comprender, pero han disfrutado el placer de escribir en la intimidad de su refugio preferido.
La soledad nos enfrenta con nuestro Alter ego, situación anímica perfecta para escribir un Diario personal, un texto que va creciendo con el tiempo, capturando celosamente vivencias cotidianas y a través de los años llegan a revestir una importancia sustancial en la vida.
En abril de 1955, apareció la primera edición de un librito de modesta edición, portadas de cartón, y en la principal tenía el dibujo de una casita con trazo infantil, se llamaba “Las habitaciones de atrás”. El libro, atrajo la atención de algunos adolescentes de la época, inclinados por la lectura.
En sus páginas revelaba las inquietudes de su autora, una niña de trece años, oculta con su familia en un “anexo” en la parte trasera de la casa, durante la ocupación de Holanda por las hordas nazis. Escribía diariamente sus esperanzas y temores, haciendo un análisis sencillo, inocente, de la situación de guerra que vivían ella su familia, ocho personas en pequeñas habitaciones asfixiantes, donde se hacinaron durante mas de dos años.
El desenlace de la historia es ahora conocida por todo el mundo, la narrativa de la niña sigue siendo un deleite conmovedor. Este libro, en siguientes ediciones se ha llamado “Diario de Ana Frank”, y ha inspirado a mucha gente en el mundo, a través setenta y cinco años, para escribir un Diario personal y después un libro.
Al hojear las viejas páginas de su propio Diario íntimo, cualquier persona vive una aventura alucinante, porque se encontrará con momentos del pasado descritos con la nitidez y juicio impresos en el momento en que se viven. Momentos cotidianos de hoy serán recuerdos imborrables del mañana.
Eventos de la vida diaria de muchos famosos autores fueron inspiración para escribir sus grandes obras literarias. Gabriel García Márquez escribió “El amor en tiempos de cólera” motivado por el cortejo que su padre hizo a su madre, para conquistarla. A Juan Rulfo; “Llano en llamas” y Pedro Páramo lo inspiraron los recorridos por pueblos pobres de mediados del siglo pasado, acompañando a su tío Celerino, gran platicador, imaginativo cuentista y borracho por placer. Carlos Fuentes escribió “Aura” después de contemplar en la obscuridad, a una chica iluminada por la claridad de un tragaluz. Cosas simples de la vida, inspiraron grandes obras de la literatura.
Escribir es volar en una cascada de letras que arrastran, añoranzas, esperanzas y confidencias escondidas que al confesarlas en la prosa ganan la absolución. Escribir es descansar el alma a través de nuestra letra, descargando emociones nuevas y algunas antiguas que estabn reprimidas. Todos podemos escribir un libro, cada vida puede ser una gran historia. Intentémoslo y tengamos presente al sabio Don Quijote: “Deja que critiquen Sancho, a nosotros nos queda la gloria íntima de haberlo intentado”
Algunas personas hemos escrito un libro, ¿Por qué lo hacemos?, porque nos gusta escribir, recrearnos con nuestros sentimientos, escribiendo en nuestro rincon preferido, en la soledad mágica de la noche… por eso, solo por eso, sin mas pretensión que disfrutar el placer de la escritura.
Leer un libro es compartir el pensamiento del escritor, vivencia que vale la pena disfrutar, sobre todo si se leen diversos autores, ello moldea la sensibilidad y natural curiosidad del ser humano.
Oscar Wilde dijo “Para escribir solo hace falta tener que decir, y decirlo.”
Por favor hágalo, verá.

hsilva_mendoza@hotmail.com

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