Biocombustibles con desechos de queso y vino para generar electricidad limpia

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  • El estado de Querétaro cuenta con 28 casas vitivinícolas y 11 grandes queserías y es el principal productor de vino en el bajío: Asociación de Vitivinicultores de Querétaro

A partir de residuos de las industrias de queso y vino, investigadores del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM, en la Unidad Juriquilla, Querétaro están obteniendo hidrógeno y metano. Biocombustibles gaseosos útiles para generar electricidad limpia.
Cabe mencionar que Querétaro es el principal productor de vino en el bajío de México. También es el principal exportador, con una producción anual de 3.5 millones de botellas. Así lo destacó la Asociación de Vitivinicultores de Querétaro (AVQ).
El organismo vinícola indica que se tienen 28 casas vitivinícolas. Estas están situadas principalmente en Ezequiel Montes, Tequisquiapan, El Marqués, entre otros. Los viñedos ubicados en el estado producen un poco más de 2 mil 90 toneladas de uvas. Mientras que las 11 grandes queserías de la entidad producen poco más de 350 toneladas de queso.

EL PROYECTO EN QUERÉTARO

Sobre dicho proyecto, el investigador Germán Buitrón Méndez encabeza un equipo de académicos queretanos que utilizan el mosto o zumo de las uvas y su cáscara. Además emplean suero de la leche resultante de la industrialización del queso. Esto para darles valor agregado.
“El efluente vitivinícola lo recogemos durante la vendimia (de junio a noviembre) entre Tequisquiapan y Ezequiel Montes. Es la zona donde están concentradas las bodegas y viñedos. Mientras que el resto del año obtenemos el suero de la leche para trabajar en el laboratorio y generar electricidad con el biogás”. Así lo resaltó Buitrón.
Añadió que “ya colectado el material, los residuos se llevan al laboratorio del Instituto donde se procesan con microorganismos. Estos son bacterias y arqueas. Se colocan en varios reactores y una planta piloto en un proceso en serie”.
Los efluentes vitivinícolas vienen con un PH ácido. Esto es ideal para iniciar el proceso en dos etapas. En la primera generan hidrógeno en condiciones ácidas en un reactor, y ácidos grasos volátiles. El material se acompaña de etanol. Parte de este se oxida y se forma ácido acético, propiónico, butírico e hidrógeno. Se cosecha el hidrógeno y los ácidos grasos se pasan al reactor productor de metano. Ahí la materia orgánica es más asimilable.
“En la etapa acidogénica, donde producimos hidrógeno, utilizamos bacterias que les gustan PH ácidos, que es como viene el efluente. En el reactor metanogénico están las arqueas. Que también son microorganismos y les gusta el PH neutro. En el reactor podemos darles esas condiciones”, detalló.

EL PROCESO QUE SE DESARROLLA EN QUERÉTARO

El proceso de los microorganismos trabajando en los reactores está automatizado y controlado con un modelo matemático que sabe alimentar del primer reactor lo que necesita el segundo reactor, con el objetivo de maximizar la producción de metano.
El proceso del hidrógeno es más rápido y con PH ácido, mientras el del metano es más lento y con PH neutro. La aportación de Buitrón y su grupo fue automatizarlo y maximizar la producción de ambos gases.
Por ahora, la propuesta de Buitrón y su grupo es utilizar los biocombustibles gaseosos en las propias productoras de vino y queso para hacerlas autosuficientes sin transportar muy lejos el biogás, de esta manera sería vinícolas ecológicas.
Querétaro se distingue por su gran producción de vinos y quesos, que está inmortalizada en la famosa Ruta del Arte, Queso y Vino, que integra de 28 bodegas productoras, 11 queserías artesanales y más de 4 mil 850 habitaciones de hotel, y de forma anual recibe 800 mil visitantes.

MT

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