El pastor misericordioso

0

En este día, 25 de abril de 2021, celebramos el Domingo 4 de Pascua o del Buen Pastor, Ciclo B, en la liturgia de la Iglesia Católica. Hoy también festejamos a San Marcos evangelista y participamos en la Jornada Mundial de oración por las vocaciones.

EL PASTOR MISERICORDIOSO. El pasaje evangélico de hoy es de San Juan (10, 11-18) el cual inicia así: “Jesús dijo a los fariseos: ‘Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas”.

La parábola del pastor se mueve en un trasfondo muy familiar a la vida diaria de Israel. Por la tarde, los pastores conducían a sus ovejas a un corral para que pasaran la noche. Sin embargo, la figura del pastor es ya utilizada en el Antiguo Testamento por los textos del Salmo 23 y de Ezequiel 34 que la aplican a Yahvé Dios.

Esta parábola está dirigida a los fariseos que eran muy religiosos y apegados al cumplimiento de la Ley de Moisés, pero no se caracterizaban por ser misericordiosos ni por arriesgar su vida por la gente del pueblo de Israel. Por eso, Jesús los trata de asalariados y no de auténticos pastores preocupados por los fieles de su rebaño. En cambio, Jesús el Buen Pastor es compasivo, misericordioso y da la vida por todos en la Cruz.

CONOCER A SUS OVEJAS. El texto evangélico prosigue: “Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor”.

Jesús, al igual que Dios Padre, a quien él describe como Pastor solícito, se muestra lleno de misericordia para con las ovejas extraviadas, sin pastor, e incluso se deja herir, porque confía en que Dios le concederá reunir al pequeño rebaño. El último día, el Hijo del hombre lo juntará para el Juicio final.

Todos estos rasgos se manifiestan en el cuadro simbólico del Buen Pastor que se aplican a Jesús. Esta afirmación compara la relación entre el pastor y las ovejas con la relación íntima entre Jesús y el Padre. De hecho, San Juan (15, 12-17) utiliza la imagen de la amistad para describir la muerte de Jesús en el contexto de esta relación. Cuando se habla de otras ovejas que no son de este redil, ordinariamente se refiere a las futuras generaciones de creyentes judíos o a la futura conversión de los gentiles.

DAR LA VIDA VOLUNTARIAMENTE. El relato evangélico concluye: “El padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre”.

Estos versículos anuncian “La Hora” de Jesús, es decir, su Pasión, Muerte y Glorificación como gesto de amor del verdadero Pastor para con su rebaño. En Cristo la muerte es el camino hacia la gloria pascual, hacia la liberación plena que Dios ofrece a la humanidad. La Iglesia primitiva enfatizaba que Jesús ofreció voluntariamente su vida por obediencia a su Padre Dios y para restaurar la relación entre Dios y los hombres, interrumpida por la desobediencia de Adán.

Jesucristo, el Buen Pastor, es el modelo para todos los que tenemos a nuestro cargo a otras personas: los padres de familia, los maestros, los jefes de personal, los sacerdotes, los obispos y el Papa. La plena realización de nuestro pastoreo se califica por la capacidad de dar la vida por los demás, por el conocimiento cercano y afectuoso de las personas encomendadas y por la preocupación incluyente de los que no pertenecen a nuestro propio rebaño.

  • Arzobispo de Xalapa
0

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *