Oxida la superficie del satélite

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La cola magnética de la Tierra afecta a la Luna
Diana Saavedra

GACETA UNAM

Equipo internacional de científicos reveló la presencia de hematita, que puede utilizarse como fertilizante en cultivos
La Luna se está oxidando, no de forma acelerada como ocurre en la Tierra o Marte, pero sí tiene óxidos de fierro en su superficie que pueden ser aprovechados por astronautas como fertilizante para cultivos, aseveró Julieta Fierro Gossman, del Instituto de Astronomía.
A comienzos de septiembre pasado un equipo internacional de científicos reveló en la revista Science Advances el hallazgo de hematita (óxido ferroso, Fe2O3) en el satélite natural de la Tierra, gracias a una serie de observaciones realizadas por el satélite Chandrayaan-1.
“Hasta ahora sabemos que está en la tierra de Marte y esta hematita sirve como fertilizante. En la NASA ya lograron con esa tierra hacer invernaderos donde crecen rábanos, así que al menos los astronautas podrán comer esto; por ello, están buscando otros alimentos que puedan hacer crecer”, abundó la ganadora del Premio Kalinga, considerado el Nobel de la divulgación científica.
En la Tierra, precisó, para que el hierro se oxide requiere de la atmósfera y oxígeno y se pensaba que no había agua en la Luna porque la gravedad superficial es muy baja. Y, si existiera, debido a que el satélite no tiene atmósfera, ésta escaparía al espacio.

Las áreas azules de esta imagen, compuesta del ‘Moon Mineralogy Mapper’ a bordo del orbitador Chandrayaan-1, de la Organización de Investigación Espacial de la India, muestra agua concentrada en los polos de la Luna. Al concentrarse en los espectros de las rocas en esos puntos, encontraron signos de hematita, una forma de óxido. Foto: ISRO / NASA / JPL-Caltech / Brown University / USGS.


Sin embargo, en 2008, Chandrayaan-1 reveló hielo de agua que, hoy se sabe, tiene dos fuentes en la Luna. En primer lugar, las regiones polares, donde se impactan fragmentos de cometas.
Julieta Fierro recordó que estos trozos son conglomerados de rocas con agua, hielo seco, amoniaco que al chocar contra la superficie lunar se quedan enterrados en los cráteres de los polos que tienen laderas altas y donde nunca llega el Sol.
“Los cometas se van desintegrando y, al hacerlo, van dejando pedacitos a lo largo de su órbita, y cuando la Tierra pasa por esos pedacitos caen porque se friccionan, se ponen muy calientes con la atmósfera y producen lluvias de estrellas. También caen en la Luna y cuando los alcanza la luz del Sol producen microgéiseres, preciosos chorritos de agua emanando de nuestro satélite natural”, comentó la astrónoma universitaria.
Lo anterior es importante, pues es el principal motivo para que Rusia, China, Estados Unidos y países europeos trabajen en llevar nuevamente al hombre al satélite. Actualmente saben que pueden aprovechar esa agua, dijo Fierro Gossman.
Por otra parte, se pensaba que en la Luna no había óxido de hierro porque el viento solar (que son átomos de hidrógeno) lo evita. En el caso de la Tierra se tiene una coraza magnética que lo desvía y forma una cola magnética.
Claro que parte del viento sí llega a la atmósfera terrestre, formando las auroras boreales y australes. Pero en el caso de la Luna, el viento solar choca directo y evita que el oxígeno se combine inmediatamente con el hidrógeno, pues se forma agua.
El óxido de hierro encontrado no hará que el satélite se vuelva “rojo como Marte, como un paisaje marciano; se siguen viendo las rocas blanquitas que son las elevaciones ricas en calcio y en aluminio y por eso son tan brillantes”, aclaró.
¿Cómo es posible entonces que el hierro se oxide en la Luna? La principal razón dada por los expertos es la Tierra con su cola magnética, pues cuando la Luna pasa por esa zona no llega al satélite el hidrógeno del Sol.
A eso se suma que parte del oxígeno de la Tierra viaja por el espacio y llega a su satélite, “pero cuando la Luna no está expuesta al viento del Sol, sino que pasa por la cola magnética de la Tierra, puede oxidar el hierro y, por supuesto, que si caen de estos micrometeoritos que producen los géiseres, con más razón se oxida el hierro de la Luna”, destacó la científica.
Intereses económicos
La investigadora mencionó que siempre hay intereses económicos cuando se produce ciencia básica.
“¿Por qué ir a la Luna? ¿A quién se le ocurre? Aunque no parezca, la tecnología espacial genera innovación. Una vez que se transfiere a la industria se generan objetos como los celulares ¿Qué más se va a descubrir? No sabemos.”
En la Tierra, la hematita también es usada en la producción industrial y es la fuente de 90 por ciento de todo el hierro extraído en Estados Unidos, así como una piedra preciosa menor para joyas y adornos.
“Si encontramos óxido en la Luna imaginen el resto de los secretos que tiene escondidos”, finalizó Julieta Fierro.

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