Meditando | Ya sin recuento, hay más de Morena

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No haremos más recuento de fallas detectadas en el gobierno federal por la ciudadanía, que analiza y no solo le cree al presidente mañanero. Cada día hay novedades, de errores administrativos, imprudencias, improvisaciones, insultos y ocurrencias, de nuestro presidente de la república. Este conjunto de neo actitudes cotidianas está arrastrando a nuestro país a un precipicio cuyo costo de regreso, será muy alto y dilatado.
En una semana el señor López Obrador nos brindó otras facetas de su personalidad que se ha pincelado en un impresionista oleo de insensibilidad ante el dolor de los demás.
Ha sido motivo de comentarios de multitud de personas de diversos estratos sociales y culturales la notable falta de empatía del presidente López, cuando en la somnífera “mañanera” del día siguiente del derrumbe del metro no hizo mayor alarde que mandar un simple pésame a familiares de fallecidos y heridos en la tragedia y sin haber puesto un pie en la zona del desastre.
Esa mañanera quedó grabada en la historia, el señor presidente sin mayor emoción se dedicó a exculpar a sus preferidos del grupo que lo rodea, la señora Sheinbaum y el señor Ebrard, a quienes el pueblo pensante considera los verdaderos culpables del desastre de la línea doce.
En su discurso, apenas mencionó el dolor que embargaba al país. El presidente que se dice a sí mismo “yo soy el pueblo”, a la usanza chavista, es insensible e irreverente ante el sufrimiento del verdadero pueblo, no de su “pueblo bueno”, una minoría de la extensa masa poblacional, de nuestro país.
¿El día siete de mayo en su mañanera, eterna campaña, un reportero le preguntó al señor López “por que no ha ido al sitio de la tragedia?, respondió explosivo, “¡Al carajo la demagogia conservadora que buscaba la foto, yo no soy así!” y aseguró “estar pendiente de los deudos”, esa es su razón para no acudir a platicar con familiares de heridos y muertos y darles una palabra de aliento.
Hay más, el diez de mayo suspendió “su” mañanera, lo que nunca había hecho, ni por el duelo de la tragedia del metro, para dar lugar a un festival en honor a las madres, en el mismo escenario de su diaria conferencia de prensa.
El sagrado recinto del palacio nacional, fue convertido en una especie de patio de la escuela primaria en festival del dia de las madres, de cuando éramos niños.
El señor López Obrador presentó a la famosa Eugenia León, con un discurso largo, aderezado con muletillas como siempre.
La artista ocupó el escenario, deslumbrante, vestida de blanco, sofisticado atuendo rematado por llamativos anteojos, canto en el escenario con su fluidez acostumbrada, música, luces, fiesta. El duelo no existió, ni existe en palacio nacional. El presidente la pasó bien, siempre mantuvo su clásica sonrisa, dibujada con ironía, este donde esté.
El populismo, el pan y circo más acendrado para el pueblo ingenuo, mientras afuera en esos momentos, numerosas personas esperaban entrevista con el presidente para pedir justicia para los mexicanos desaparecidos por secuestro y asesinato, ellos pueden esperar.
¿Qué más tendremos que ver en esta “4ª. transformación”, qué nos deparan los cuatro años venideros?, depende del pueblo, no del “bueno”, sino del pueblo pensante. Ojalá nuestro voto útil del seis de junio próximo, ponga las cosas en su justo lugar.

hsilva_mendoza@hotmail.com

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