Michael Phelps: la cara desconocida del rey atormentado de los Juegos Olímpicos

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Michael Phelps conquistó al mundo entero en el verano de 2008 en Pekín con las ocho medallas de oro que se colgaron en su cuello e imponer así un nuevo récord de preseas conseguidas en una misma edición de los Juegos Olímpicos. Debutó en Sidney 2000 con 15 años con un 5º puesto en los 200 mariposa y en Atenas 2004 allanó el camino y preparó al público de cara a los Juegos de la capital china con la conquista de seis oros y dos bronces. Tras la disputa de los JJOO de 2008 sus hazañas siguieron presentes en las piscinas olímpicas y en Londres 2012 sumó cuatro nuevas preseas doradas y dos platas a su extenso palmarés para alcanzar las 22 medallas. Con 31 años se volvió a vestir el bañador para cerrar en Río su dilatada carrera como nadador olímpico. Cinco preseas de oro y una plata candaban las vitrinas de Phelps en los Juegos Olímpicos, donde ha llegado a alcanzar las 28 medallas.
A pesar de todas estas alegrías, la vida de Michael ha sufrido constantes altibajos. Tras los Juegos de Londres decidió tomarse un respiro y se mantuvo alejado de las piscinas hasta los JJOO de Río. Dejó de entrenar, y esa falta de rutina le terminó jugando una mala pasada. Fue detenido por conducir con un alto grado de alcoholemia y durante la rehabilitación entró en una depresión que mantiene hasta el día de hoy. “No salí de mi habitación durante cinco días. Me pregunté si quería seguir vivo. Me di cuenta de que soy la persona más fuerte que conozco, pero me sentí como la más débil”, declara en la página web de TalkSpace, empresa de terapia que le ayudó a solventar el decaimiento.
A raíz de esta situación, el nadador de Baltimore centra actualmente su vida en ayudar a todosaquellos jóvenes de países en vías de desarrollo que buscan convertirse en el siguiente Michael Phelps a través de la Michael Phelps Foundation, surgida hace diez años. Además, también aporta su granito de arena a través de la empresa Talkspace, organización con la que colabora ayudando a otras personas que sufren la misma enfermedad mental que él.
Los problemas depresivos de Michael surgieron tras los Juegos de Londres 2012, pero gracias a las terapias consiguieron desaparecer. Sin embargo, el confinamiento vivido el pasado año afloró de nuevo estos dilemas y Phelps volvió a encerrarse en casa. Durante esta época de reclusión, el propio exnadador confesó en una carta para la ESPN que “hay momentos en los que me siento absolutamente inútil, donde me apago por completo, pero tengo esta ira burbujeante que está por las nubes. Si soy honesto, más de una vez grité en voz alta: ‘¡Ojalá no fuera yo!’ A veces hay una sensación abrumadora de que no puedo soportarlo más. Ya no quiero ser yo. Ahora intento levantarme a las siete de la mañana para ir a entrenar al gimnasio pero si pierdo un día, es un desastre. Entonces me meto en un patrón negativo de pensamiento en mi propia cabeza. Y cuando eso sucede, soy el único que puede detenerlo. Y generalmente no se detiene muy rápido. Solo lo arrastro, casi para castigarme de alguna manera. Eso es lo que hago si cometo un error o si molesto a alguien, entonces creo que siempre es mi culpa y simplemente me desanimo. Cuando eso sucede día tras día, puedes ponerte en una situación aterradora bastante rápido. Y esa ha sido esta cuarentena la mayor parte del tiempo”.
Sin embargo, la fuerza y compañía de su mujer y sus tres hijos están permitiendo a Phelps seguir con su vida y afrontar cada día con ilusión para salir con la bici y acudir a la piscina para mantenerse en forma. Ya desde sus primeros años de vida la piscina se convirtió en su terapia cuando le diagnosticaron hiperactividad con siete años y tres años más tarde sus padres se separaron. El North Baltimore Acuatic Club le acogió y en sus primeros años en el club ya destacaba por encima del resto batiendo récords nacionales.
50.000 miembros del club ‘Michael Phelps’
La Fundación de Michael Phelps, creada en 2008, continúa su camino y ya suma más de 50.000 miembros que han elegido esta empresa para desarrollar su futuro y conseguir salir adelante mediante las lecciones de natación, los planes de estudio de vida saludable y la búsqueda de sueños. Mediante el Level Field Fund-Swimming tratan de proporcionar fondos para nadadores con necesidades económicas para que puedan perseguir sus sueños y a través de Caps for a cause buscan ayudar a la ONG a recaudar dinero para sus causas. Ambos programas están impulsados por el grupo de trabajo de Michael Phelps, que trabajaba codo con codo con el exnadador de Baltimore para construir un futuro de la natación muy positivo.
Asimismo, dentro de la fundación utilizan su programa insignia, IM, para evitar una serie de barreras de entrada a la natación para que las personas puedan experimentar los beneficios de este deporte y eliminar el miedo al agua. Para ello, han generado una oferta multifacética con actividades para aprender a nadar desde cero, actividades acuáticas recreativas, entrenamientos de natación para diferentes niveles y cursos sobre salud y programación de establecimiento de objetivos. Y para que todas estas actividades sigan adelante, la fundación de Michael Phelps organiza anualmente el Golf Give Gala, un torneo de Golf con el que tratan de recaudar fondos para continuar expandiendo su programación para salvar vidas a los jóvenes de los países en desarrollo mediante la natación.
Con todo ello a sus espaldas, Michael Phelps sigue luchando por un mundo mejor y mediante la natación y su experiencia con la depresión hacer felices a miles de niños que sueñan con ser el próximo héroe de unos Juegos Olímpicos como ya lo consiguió su ídolo y acompañante, el Tiburón de Baltimore.

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