Diálogo y unidad

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Este fin de semana circuló en las redes sociales una fotografía en la que Mancha, Cambranis, Yunes y otros panistas se reunieron para “intercambiar opiniones en la construcción de un PAN y un Veracruz mejor para todos”. La imagen de la reunión dice mucho. En principio, es positivo que prevalezca el diálogo porque es el vínculo para lograr acuerdos, y estos a su vez son el fundamento de la unidad.
México y Veracruz requieren unidad en contraposición a los que piensan suprimir las opiniones y propuestas de “adversarios”, postura que hoy en día promueven los actuales gobiernos y que tanto daño hacen a la cultura y la convivencia social. Carlos Castillo Peraza nos enseñó que la política no es para “eliminar a los adversarios”, sino para encontrar las coincidencias que construyen el bien común.
La vida institucional de un partido político implica respetar las normas internas, promover el profesionalismo, la tolerancia con quienes disienten, el acuerdo, la transparencia, la lealtad a los principios de doctrina, el apego a las plataformas y programas y la vida plena de los órganos internos tales como las asambleas, consejos, comités, etc. Se puede estar en desacuerdo
internamente con algunas decisiones, pero una vez tomadas deben defenderse.
Mucho daño hacen las traiciones, sobre todo cuando se pactan con el gobierno para tramposamente dañar a un “compañero”. Lo más deleznable es saber que alguien ha antepuesto sus intereses personales a los del partido y se atreve a combatir maquiavélica e hipócritamente a sus propios compañeros y al partido.
Igual de despreciables son los golpes bajos o el llamado “fuego amigo”, y más cuando se busca eliminar del camino a quien estorba. Muchas veces, al impulsar fines mezquinos o incluso nobles, se recurre a prácticas de dudosa honestidad y a todas luces desleales. El PAN, como todos los partidos, requiere de buenas prácticas, honorabilidad y caballerosidad y no de canalladas.
Pese a que el lema del PAN proclama la “generosidad”, a menudo vemos que esta se olvida en los momentos de las derrotas internas y con tristeza vemos cómo muchos compañeros acuden a tribunales para judicializar las elecciones en cuestión. La falta de prudencia política o la ambición desmedida exhiben miserias que los ciudadanos castigan tarde o temprano.
Otra pésima práctica es “litigar” en medios y redes sociales los problemas internos. Si bien es conveniente difundir la verdad y promover la dignidad humana, los espacios adecuados para resolver las diferencias son las instancias estatutarias.
Da gusto, en resumen, ver que es posible sentarse y dialogar para evaluar los errores y los aciertos, pero especialmente para construir la unidad de los panistas y tal y como señala la frase atribuida a San Agustín: se trata de “Unidad en lo fundamental, libertad en lo opinable y en todo, respeto”

Chiara Lubich dijo que “(…) es preferible la unidad imperfecta que la perfección en desunión” y es verdad, porque la sociedad quiere al Partido Acción Nacional ya que tiene buenas ideas, pero es fundamental que sea profundamente democrático, incluyente, responsable y combativo.

Twitter @basiliodelavega

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