Mel Gibson vuelve a manchar su imagen por su falta de tacto

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Mel Gibson vuelve a estar en el punto de mira. El actor de Braveheart y director de La pasión de Cristo despertó la atención de los espectadores el pasado sábado cuando asistió al combate de la UFC entre los luchadores Conor McGregor y Dustin Poirer.
Pero no ha sido su presencia en el evento lo que ha captado las miradas, sino su encuentro con Donald Trump. Y es que un gesto de Gibson hacia el expresidente de Estados Unidos durante la pelea ha despertado una nueva ola de críticas hacia el actor, quien parecía que en los últimos años se había alejado finalmente de las polémicas.
Como bien dejan ver los vídeos difundidos por las redes, Donald Trump llegó al evento deportivo y se dispuso a caminar entre el público saludando a los espectadores allí presentes. No ha pasado inadvertido que una de las personas que se encontraban en el recinto era Mel Gibson, a quien se le puede ver mostrando sus respetos a Trump realizando el saludo militar con su mano.
Dadas las controversias que ha protagonizado el actor y cineasta a lo largo de su carrera, por las que se le ha tachado de racista, antisemita, homofóbico o misógino, no pilla por sorpresa que se muestre partidario del polémico expresidente de Estados Unidos. Sin embargo, sí ha hecho recordar todas sus polémicas y despertar de nuevo las críticas hacia su figura.
“Mel Gibson puede “saludar” a quien quiera, así como yo puedo elegir NUNCA gastar ni un centavo más de mi dinero duramente ganado en cualquier cosa que él haga o protagonice. ¡Abucheo!” o “Los nazis aman a los nazis” eran algunos de los muchos comentarios que podían leerse contra Gibson. Y es que parece que el actor no aprende la lección de no meterse en polémicas.
Aunque Gibson se ganó el respeto de la comunidad cristiana por su trabajo al frente de La pasión de Cristo en 2004, dos años más tarde hundió por completo su reputación con unos comentarios contra los judíos. Y es que un vídeo filtrado a la prensa en 2006 mostró al intérprete siendo detenido por conducir bajo los efectos del alcohol soltando frases como “Los p*tos judíos sois los culpables de todas las guerras de la Humanidad”.
Unos años más tarde trató de redimirse con una película que iba a ser titulada como The Maccabees, pero, de nuevo, su actitud acabó frustrando el proyecto. Fue otro vídeo filtrado el que mostró a Gibson en la casa de Joe Eszterhas -guionista de Instinto Básico que iba a encargarse del libreto del proyecto- destrozando todo, soltando insultos hacia el escritor y maldiciendo a los judíos, un material que llevó a Warner Bros a cancelar la película.
Antes de estos sucesos, en los años 90, también se ganó la fama de ser una persona homófoba. Fue precisamente en una visita a España, cuando vino a Madrid a presentar Hamlet. “¿Quién va a pensar que soy gay con esta vestimenta? ¿Acaso hablo como un homosexual? ¿Me muevo como ellos?”, afirmaba el actor entre las risas de los presentes según Vanity Fair. Claro, que en aquel momento estábamos en otra época diferente, cuando este tipo de chistes ofensivos aún parecían bien vistos.
Aunque Gibson tampoco ha demostrado que su pensamiento haya cambiado. De hecho, actrices como Winona Ryder denunciaron recientemente episodios de homofobia y antisemitismo referentes a Gibson. La actriz de Stranger Things contó al diario británico The Sunday Times en 2020 que durante una fiesta el actor la llamó “esquivadora de hornos” y soltó un comentario homófobo hacia un amigo suyo: “Fumaba un cigarro, y todos estamos hablando y le dijo a mi amigo, que es gay: ‘Espera, ¿voy a contraer SIDA?’”, contaba Rider. Además, esto habría que sumarlo a episodios violentos como la supuesta amenaza de muerte a su exmujer Oksana Grigorieva (que fue filtrada en internet).
Y es que Gibson no parece aprender la lección, y en vez de intentar mostrar una actitud con la que demuestre haber dejado atrás este lado problemático, con actos como el saludo militar a Trump en seña de respeto sin que sea el presidente activo y cuando su país vive una fuerte división política, parece reafirmarse en su falta de tacto a la hora de limpiar su imagen.
Y esto se nota en su carrera. A lo largo de los últimos años no ha conseguido destacar profesionalmente como antes y Hollywood no termina de levantar el velo del destierro que forzó sobre él a raíz de las polémicas. Por ejemplo, lo vimos en películas como El castor, Dos padres por desigual o Matar A Santa, sin dejar huella como lo hizo hace décadas y en gran parte pasando muy desapercibidas.
Han pasado cinco años desde su última película como director, Hasta el último hombre, y aunque se anunciara que iba a dirigir el remake de Grupo Salvaje con miras a 2022, hace tiempo que no se sabe nada al respecto. Si Mel Gibson quisiera recuperar su lugar en la meca del cine, quizás no debería tratar de hacernos recordar sus polémicas de forma tan abierta.

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