SER PARA SÍ… | EsLeyVeracruz… De la celebración a la acción

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Esta mañana envié Whatsapp urgente a Ramona, la compañera que confecciona los cubrebocas con mensajes feministas. Ahora quiero uno que diga #EsLey, le escribí. ¿Cuántos?, contestó. ¡Todos!, pensé, pero mejor le dije que al ratito le decía. Aún no le he contestado. Tengo que hacer cuentas y no puedo por la emoción.

¡Aún no me cae el veinte!

Todavía hace unos días se daba a conocer la pésima actuación e indebida diligencia de la Fiscalía General del Estado de Veracruz en torno al caso de una mujer a la que públicamente acusaba de haber asesinado a su hijo. Entre comunicados desafortunados, por decir lo menos, y el espaldarazo de grupos antiderechos, era claro que existía (existe) desde el poder judicial nula empatía y respeto a los derechos humanos de las mujeres. Aunque lo más grave es que la institución históricamente ha actuado obviando los tratados internacionales que el Estado mexicano ha suscrito.

El pasado martes 20 de julio el Congreso del Estado de Veracruz votó a favor de la iniciativa para reformar diversos artículos del Código Penal local que obstaculizaban la interrupción legal y voluntaria del embarazo. Este hecho permite que las mujeres que así lo decidan puedan acudir al sistema de salud para interrumpir un embarazo que no sobrepase las doce semanas de gestación, no importando la causa que origine tal decisión.

Veinticinco votos fueron suficientes para que Veracruz se convirtiera en el estado número cuatro en despenalizar parcialmente el delito de aborto, tal como lo han hecho CDMX, Oaxaca e Hidalgo. Desde las pantallas de las computadoras y dispositivos móviles, observamos con atención y en vilo la transmisión que se realizó a través de diferentes plataformas. Tan solo la sesión vía Facebook ha sido reproducida en más de 26 mil ocasiones y en Youtube tres mil más.

Pese a la gran concurrencia virtual en esta época de pandemia, nuevamente quienes hicieron uso de la voz desde tribuna desempeñaron el penoso papel de recitar discursos de biología que fueron escritos por alguien más. Hombres hablando de lo que implica estar embarazada. Nos tuvimos que fletar una exposición que abarcaba de la semana uno a la doce. Solo faltó el relato del feto ingeniero.

Tampoco faltaron las peroratas moralinas e indignadas. Sin forma y dirección. ¡Ah! Y las ausencias. Derecha e izquierda se miraron en el mismo espejo de la incongruencia. Diputados y diputadas que avisaron que no iban a ir, pero que en realidad fueron incapaces de responder a las exigencias de sus partidos. Ya sea para votar a favor o en contra de la iniciativa, el gran mérito fue que su miedo disfrazado de libre decisión les permitió manifestarse individualmente y no por intereses de partido. Prefirieron irse a otro lado que zurrarse en sus curules y exhibirse ante sus patrocinadores.

MónicaNoEstásSola, me daban ganas de escribir en los comentarios de la transmisión de Facebook que me encontraba viendo. Pese a que veinticinco diputadas y diputados de MORENA votaron a favor de la iniciativa, la única que subió a tribuna fue la diputada Mónica Robles Barajas para defender la reforma que puso a consideración. Nadie de su partido la respaldó. Solo votaron y ya.

Derecha e izquierda, pero sobre todo los partidos fantasma como el PRI o rémoras eficaces como Partido Verde (por aquello del color de los dólares), apuestan a la corta memoria de quienes acudimos a votar, así como de la ambición y amplio impacto de influencers.

Francamente extrañé asistir a la sesión. En esta época de distanciamiento social, el H. Congreso del Estado de Veracruz no permite el ingreso del público al recinto. Sin embargo, la sección de comentarios habilitada en ambas plataformas permitió que la gente expresara enojo, burla, apoyo, alegría y desencanto a través de los llamados emoticones. Los protagonistas de esta nueva manera de comunicarnos en esta sesión que era semipresencial para las y los diputados, pero totalmente virtual para la ciudadanía, fueron los corazones azules (en contra de la iniciativa y de los derechos de las mujeres) y los verdes (a favor de la legalización de la interrupción legal y voluntaria del embarazo). Un solo mensaje podía contener una cantidad impresionante de corazones celestes o verdes, y ello constituía todo un mensaje, una postura ante los Derechos Humanos y la igualdad.

También hicieron presencia los famosos y muy socorridos hashtag. Principalmente utilizados por las colectivas feministas para dar mensaje de respaldo a la iniciativa:
🟢#QueSeaLeyVeracruz
🟢#AbortoLegalVeracruz
🟢#TiempoDeGarantizar

Obviamente los “me gusta”, “me encanta”, “me importa”, “me divierte”, “me asombra”, “me entristece” y “me enoja” estuvieron a la orden del día. Tampoco podían faltar los comentarios que contra argumentaran a los diputados y diputadas, en una suerte de conversación asíncrona que permitía (hipotéticamente) que quien está en tribuna sepa de la aprobación, desprecio o burla hacia su discurso. También había quienes pedíamos que se pasara a la votación porque no se estaba diciendo nada trascendente o porque ya comían las ansias de saber el resultado, el cual ahora ya es sabido y ampliamente publicitado.

Llama la atención que veinte días antes el estado de Hidalgo lograra la misma meta, justamente el 30 de junio. En época de pandemia y distanciamiento social, somos el segundo estado en lograr la despenalización del aborto hasta las doce semanas de gestación. No falta quien levante la ceja y preste atención a lo que viene en el segundo semestre de 2021. En tanto, no podemos obviar que lo que viene para Veracruz en esta materia a partir del 21 de julio luce interesante y muy complicado.

¿Por qué? Bueno, pues ahí tenemos la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el estado de Veracruz de Ignacio de la Llave. Luce bien bonita en papel, pero no está siendo tomada en cuenta al momento de impartir justicia y aceptar las denuncias por los diferentes tipos de violencias. Ahí tenemos los casos de violencia obstétrica que se encuentra tan naturalizada que ni se le presta atención; o ahí está el caso de aquella chica que correteó al tipo que la manoseó y lo atrapó en pleno centro de la ciudad, pero que al llegar a la Fiscalía tuvo que soportar la tramitología que implica poner una denuncia, además de que se le desanimaba insistentemente “porque un manoseo no es para tanto”.

¿Nuestro derecho a decidir no es para tanto? Ahora nos queda vigilar que se respete la reforma al Código Penal de Veracruz: el derecho a interrumpir el embarazo hasta las doce semanas. No olvidemos que tenemos un sistema de salud históricamente colapsado que hoy en día se encuentra enfocado en la pandemia que está diezmando a la población.

Toca informarnos e informar de manera objetiva, científica y laica sobre lo que implica el aborto en el cuerpo, mente, espíritu y derechos de las mujeres, en su horizonte de vida y proyecto de futuro.

Toca también valorar y dignificar el papel de las acompañantes de aborto, quienes se han movido con valentía en un ambiente de ilegalidad y persecución. Su labor, sobre todo aquella hecha con calidez y respeto, ha sido eje fundamental para apoyar la decisión de las mujeres.

No veamos esta reforma al Código Penal de Veracruz como un punto de llegada. En todo caso, este momento histórico conseguido en la entidad después de décadas de lucha, permitirá comenzar a trabajar por nuestros derechos desde el espectro que permite la legalidad y la exigencia a las instituciones. De ninguna manera es territorio ganado. No nos pertenece. Lo hemos invadido, pero difícilmente nos podrán expulsar. El territorio es la consolidación de nuestros derechos y de nosotras depende quedarnos aquí.

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