Coahuila e Hidalgo, ¿barbas a remojar?

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Aunque los resultados oficiales se darán a conocer hasta el próximo miércoles, de confirmarse el programa de resultados electorales preliminares 2020 y las encuestas de salida de los comicios registrados el pasado domingo en los estados de Coahuila e Hidalgo, todo indica que el ganador de la contienda habría sido, paradójicamente, el gran perdedor en los comicios federales de 2018.
En Hidalgo, el viejo partido habría triunfado en 32 de las 84 alcaldías en disputa, entre ellas la capital, Pachuca, por un mínimo margen de 372 votos, mientras que en el recuento general, el PRD habría ganado 7 alcaldías; Morena 6; el PAN, 5; Nueva Alianza 5; PESH, 5; PT,4; PVEM, 3; MC, 3 y Podemos, 2. Con candidaturas comunes, Morena-PVEM-PT-PESH, 5, y PAN-PRD, 5.
Con relación a Coahuila, el PRI habría ganado en los 16 distritos electorales en disputa, es decir, se llevó carro completo.
Sobre los resultados locales en ambos estados, si se confirma que fueron elecciones legales, se pueden enumerar al menos tres factores posibles:
Primero, que los dos son gobernados por mandatarios priistas; Miguel Ángel Riquelme, en Coahuila, y Omar Fayat, en Hidalgo, y es sabido que un buen trabajo de los gobernadores fortalece a su partido de origen, mientras que un mal desempeño significa un voto de castigo.
Segundo, los comicios encontraron a Morena, el partido gobernante a nivel nacional, en plena disputa por la dirigencia nacional, luego de una semana de descalificaciones y denuncias penales entre los dos contendientes.
Tercero, en Coahuila, Miguel Ángel Riquelme es uno de los mandatarios más activos de la llamada Alianza Federalista, que entre otras cosas exige la renuncia del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, y alternativas a la estrategia del Gobierno Federal para hacer frente a la doble crisis sanitaria y económica contra la pandemia de Covid 19.
Sobre el impacto de los comicios rumbo al 2021, habría que señalar que los resultados representan un tanque de oxígeno para el ex partido gobernante, y una amarga derrota para el actual partido en el poder. Más aún, deberían ser tema de un análisis profundo, no sólo al interior del gobierno federal y de la dirigencia nacional de Morena, sino en los estados donde el próximo año habrá elecciones locales, como es el caso de Veracruz.
Quizá los resultados en Coahuila e Hidalgo sean una primera llamada de atención para que tanto a nivel nacional como estatal, se corrija lo que haya que corregir, y los funcionarios federales y estatales sean más sensibles a las demandas ciudadanas, tomando en cuenta que hoy más que nunca deben estar cerca de la gente y ser empáticos con sus problemas y demandas.
Tanto el Gobierno Federal como Estatal, deben tener en cuenta que cuando los ciudadanos se sienten tratados con arrogancia o de manera distante, o cuando la coyuntura es desfavorable o el horizonte contiene demasiada incertidumbre, como es el caso, ante la doble crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia de Covid 19, la acción pública puede adquirir un relieve inesperado y convertirse en un elemento de malestar.
Tampoco debe olvidarse que detrás de toda administración pública hay una instancia política, que es la que al final de cuentas paga los platos rotos, pues es la última responsable de los males o bienes que pueda percibir el ciudadano.

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