DESDE A JANELA | La independencia IV

En la ocasión anterior se habló acerca del bando de los realistas y se dijo que conocerlos más a fondo era crucial para entender cómo fue hecha en realidad la independencia de México y es que como veremos, en ellos está la clave para entender un relato que debiera de ser simple, pero que la historia oficial lo hizo tan enredado por querer meter con calzador como principales protagonistas a los insurgentes en un proceso en el cual solo participaron algunos y lo hicieron de manera marginal.
Pues ahora nos toca concluir esta serie de artículos abordando lo que fue la independencia de México y la manera en que ésta se llevó a cabo.
Pues bien, como ya se dijo en la ocasión anterior, el bando de los realistas estaba, con la excepción de sus jefes supremos, conformado por americanos que defendían no sólo el orden establecido, sino que también a sus familias, su hacienda y su modo de vida frente a alzamientos que los ponían en peligro inminente, el caso del de Hidalgo fue muy destacado en ese aspecto y esa defensa también se basó en el alto grado de integración que tenía la Nueva España con su entonces metrópoli.
Mismo nivel de integración que compartió con el Perú y con las Antillas Mayores a excepción de Santo Domingo que por su vecindad con la independiente Haití, se vio enfrascada en guerras e invasiones constantes pero que incluso en algún momento pensó en llamar a España para expulsar a los haitianos de su territorio.
Siendo esa integración la que hizo que fracasaran los intentos de insurgencia originados en el virreinato, el cual, hacia finales de la segunda década del siglo antepasado, se encontraba prácticamente pacificado y en condiciones de seguir operando como reino ligado a la figura del monarca español por una buena temporada más.
Pero las cosas no iban a suceder de esa manera, porque en la vieja España había mucha inestabilidad política y el elemento que cambió las cosas vino precisamente de allá y ese fue la tremenda guerra civil que hubo en la madre patria debido a una combinación que sólo podía terminar en un desastre y es que por una parte tenemos que a ella le empezaron a llegar las ideas liberales, que a la postre triunfarían en el mundo occidental y que ahora son la base de nuestro pensamiento pero que como todo cambio en ese momento no eran bien vistas por mucha gente, a lo cual se suma que en esos momentos Fernando VII era el rey y fue el peor rey que tuvo España en toda su historia, reconocido así por propios y extraños, y por ello fue una persona incapaz de fijar una postura y se dejó llevar por la situación del momento; siendo así que primero le dio el trono a Napoleón, luego fue un monarca supuestamente liberal para terminar siendo absolutista, dejando como consecuencia de todos esos bandazos a su país en la ruina y casi sin posesiones en ultramar.
Siendo así que para 1820 la monarquía española se encontraba en un periodo de liberalismo, no aceptado por los realistas novohispanos, quienes se organizaron para presionar al entonces virrey D. Juan Ruiz de Apodaca para que no aceptara jurar la constitución de Cádiz que encarnaba los principios de una monarquía liberal y acotada, fracasando en sus objetivos debido a que el virrey era una persona institucional que siempre esperaba instrucciones de España para cumplirlas y por ello fue que juró la constitución poco después de que lo hizo el gobernador de Veracruz.
Con esa jura, se acabó no solo formalmente el virreinato, ya no existía en el texto constitucional, sino que lo hizo materialmente también, debido a que la mayoría de los mandos militares, religiosos y políticos que existían en aquella época no se avinieron a la constitución y para evitar tener que respetarla decidieron la separación y ese fue el germen de lo que después fue la formación del Ejército Trigarante, su pacto casi por consenso con todos los sectores del ex reino novohispano y el consiguiente paseo triunfal por casi todo el país y la culminación del movimiento con la declaración formal de la independencia de México.
Y aquí es en donde entra el papel de D. Agustín de Iturbide como libertador de México, un papel que sin lugar a dudas es de primer orden, ya que es la cabeza visible del movimiento Trigarante y además es quien se encarga de lograr el consenso necesario para que la independencia fuera pacífica y tan contundente para evitar otra guerra larga y costosa tanto en vidas como económicamente.
Si bien no podemos caer en el exceso de atribuirle a Iturbide todos los méritos y decir que se trató de un genio que logró casi sin disparar un tiro, lo que nadie antes había podido hacer, ya que para lograrlo se necesitaba un acuerdo de personas que superaban por mucho en peso político, militar y social al coronel michoacano; tampoco se le puede regatear el mérito de que como brazo ejecutor de la decisión de separarse de España, tuvo el tacto diplomático y el entendimiento necesario para atraer a sus filas a europeos, criollos, mestizos, insurgentes e incluso al último gobernante enviado desde España a estas tierras.
Y por ello con justicia se le debe de reconocer como el libertador de México, ya que por muchos intereses que se alinearan en un objetivo, si no hubiese alguien que lograra conjuntarlos, hubiera sido mucho más difícil alcanzar dicho objetivo y ese es el logro indiscutible de D. Agustín de Iturbide, el padre de la patria mexicana y aún más lo es, porque el momento de unión que se logró en ese momento fue tan excepcional que nunca más volvimos a estar unidos todos los mexicanos en una sola causa.
Y las tres garantías fueron fiel reflejo de integración, ya que los mexicanos de la época se identificaron plenamente con la Independencia, la Unión y la Religión proclamadas por Iturbide.
Ya otras cuestiones que pudieran opacar la figura de Iturbide como que: Si fue un traidor que sin lugar a dudas lo fue, pero a quien traicionó fue al virrey que le confió sus tropas y a la monarquía constitucional española, más nunca a México o que si después se engolosinó y se puso una corona que le quedaba grande y no le correspondía, lo cual también es cierto o cualquier otra cosa que sus detractores actuales y pasados le puedan atribuir, de ninguna manera le quitan el mérito de ser el Padre de la Patria para los mexicanos.
El problema real que tiene la historia oficial con el movimiento Trigarante y con Iturbide en lo particular, es que no encaja en su narrativa que alguien no liberal o que al menos se le puedan atribuir ciertas ideas de ese tipo, haya logrado la independencia de México.
felfebas@gmail.com
Twitter: @FelipeFBasilio

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