El “español” AZNAR y su origen musulmán

A propósito del perdón pendiente de España a nuestros originarios.
Crónicas Ausentes

La democracia no diferencia estúpidos de inteligentes, es un sistema de escrutinio totalmente cuantitativo que permite la selección y legalización de hombres en el poder público, el examen cualitativo, los atributos y visiones inteligentes para el manejo del poder público corresponden a los votantes.
Pero desafortunadamente no siempre ha sido así, por eso vale preguntarnos ¿Qué clase de hombres hemos elegido para que nos representen y ejerzan el poder público?, y reconocer nuestra responsabilidad del resultado de esa elección, como venía sucediendo al elegir los últimos presidentes conservadores que arruinaron a México, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto.
Pero esto no es privativo de México, la elección de impresentables para ejercer el poder público, y lo digo por el ex presidente del gobierno español José María Aznar, de quien tengo el recuerdo cuando se encontraba sentado en alguna de las salas de la Casa Blanca, con los pies arriba de la mesa de centro fumando un puro junto a Bush junior, el ex presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, quien se le recuerda que en su mandato ocurrió el derribo de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 y se inició la venganza occidental contra el mundo musulmán, dejando como resultado hasta la fecha 1,652,757 muertos, en un 99% hombres y mujeres, ancianos y niños del mundo islámico. So pretexto del creciente fundamentalismo yihadistas.
Al poco tiempo de esa foto de Aznar y Bush regodeándose de encabezar la alianza fundamentalista contra “el terrorismo fundamentalista árabe”, se inicia la Guerra del Golfo y el reacomodo geopolítico de los intereses del Imperio en el Medio Oriente, en España ocurren varios ataques suicidas, principalmente el de la estación del RENFE de Atocha, situación que hace que inmediatamente perdiera las elecciones generales el Partido Popular (PP), y Aznar fuera “echado por el culo” con todo y puro, como dicen los españoles, sin que sus aliados Bush y Blaire (primer ministro de Inglaterra en ese entonces) pudieran salvarlo.
Y ahora tengo presente a Aznar por sus exabruptos pueriles e ignorantes sobre la petición de perdón que el gobierno de Obrador hace a España de la genocida conquista de nuestros pueblos originarios, y verlo mofarse al verter el comentario, porque no llega ni argumento, para debatir y criticar tal petición de perdón, al preguntar, “cómo se llama el presidente de México, y responderse, Andrés Manuel, y se apellida, López Obrador”, y soltar su “fino y audaz conclusión”, dejando entrever, “que si no hubiera habido conquista no estaría aquí”, o sea que Obrador y todos los mexicanos por llevar nombres y apellidos españoles existimos, y por lo tanto, ¿cuál perdón pendiente?.
Para los presentes en la reunión del Partido Popular, ausentes en ellos las formas de razonamientos válidos, y la capacidad de distinción de formas inválidas como son las falacias, y si exultantes de un nacionalismo pobre, “la brillante intervención” de Aznar les provocó un aluvión de aplausos y risotadas, como al que hubiera dictado una conferencia magistral sobre las consecuencias de la conquista de América, particularmente de América Latina, y sus argumentos fuera tan contundentes que dejarán a todos sorprendidos y alegres.
Pero no es así ni fue así, La Conquista fue un hecho violento producto de políticas depredadoras de los países Europeos, tanto en América, Así y África, y nunca con el afán de llevar las luces de la civilización, sino para tener esclavos y recursos naturales, o sea riquezas para sostener sus guerras inter-imperiales, dogmáticas e ignorantes. Siendo el imperio Español el más desdibujado y débil de Europa.
Si quisiéramos seguir el mismo tono falaz del impresentable Aznar contra-argumentaríamos, cosa que como lo vemos no sería tal sino una falacia, que su perfil fisionómico nos recuerda los 7 siglos de dominación árabe de la península Ibérica, y que lo que se enorgullecen como “lo español” nos recuerdan que la cultura musulmana, el folklor y la cultura española está determinada por esos 7 siglos de dominio árabe o sea islamista, su Alondra de Granadita, el Flamenco nos recuerdan los canticos bereberes, sus rostros nos recuerdan los perfiles de los árabes, etc., etc., y pese a ese origen, vimos a Aznar participar en una alianza contra sus originarios, ¡qué poca memoria!, pero tampoco podemos pedirle más a un ignorante de extrema derecha.
Pero lo que está en juego en la pedida de perdón a lo que ocurrió en el pasado, como la Conquista de México tiene que ver con la memoria histórica que ha excluido esos genocidios e injusticias, la pregunta es, ¿por qué si estamos recordando el genocidio judío a cada rato y no el genocidio de otras razas como la de nuestros originarios?, porque la historia la han escrito los vencedores, el Imperio y sus subalternos, como España, quien por cierto, a fuerzas y a empujones entra en el G7, los dueños del mundo, y como es el caso de Aznar, se le permite de vez en cuando subir los pies a una mesa de centro en la Casa Blanca y degustar con el todopoderoso presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, aunque su destino sea efímero, como fue “el caso Aznar”.
Particularmente esa desdicha de Latinoamérica, la conquista y el mestizaje que se vanagloria el impresentable Aznar tiene que ver con ese compartir forzosamente con los españoles su dios, semidioses, vírgenes, arcángeles etc., y sus miserias, tiene que ver con el nuevo hombre que se construyó, el frankestein-mestizo, y no estoy hablando propiamente del habernos compartirdo los españoles su fe católica, sino su confusión histórica, porque la península ibérica tiene su historia de despropósitos y confusión de su identidad, al hablar que es lo propiamente “lo español”, como dije, nos toparemos con sus más de 7 siglos de invasión y dominación árabe, al final de cuenta, aunque les duela y no lo quieran reconocer “lo español” es “lo árabe”, y esa confusión de la identidad estaba templada por sentimientos frustrantes que acompañaron La Conquista y el Descubrimiento de América, no una fe religiosa auténtica, si se puede hablar de “fe auténtica”, sino de ambición, de búsqueda de riquezas para competir con los verdaderos dueños de Europa, los venidos beatos, los reinos bárbaros del norte; de deseos carnales bajo la sotana y la cruz.
Escribí hace poco a propósito de los 500 años del descubrimiento de América, que los inferiores españoles no supieron ni para quien trabajaron, “veamos como estúpidamente España se ufana de ser la descubridora y conquistadora de América, y grotescamente celebra, y nosotros miramos de reojo ese acontecimiento, pero en eso nos equivocamos, nuestro resentimiento debe ser el poder que nos permita salir de esa confusión, de esa violación, de esa rajada, de ese chingadazo; y dirigirla a los verdaderos culpables de nuestra desgracia, y aunque suene como un complejo de inferioridad eufemístico, siguen siendo los bárbaros de piel blanca afincados al norte de nuestros país. Ellos, que como las hienas se robaron la caza de los furtivos y acomplejados cazadores españoles, e hicieron “la conquista de la conquista”, “la América para los americanos” (1).
Vale pedirles que se disculpen los españoles no tan sólo por el sistemático genocidio que perpetraron de nuestros originarios, sino también que nos paguen nuestras cuentas del diván y recuperemos nuestra normalidad, del trauma que causa un traumado.
Esta historia humana tiene un solo guión, unos cuantos verdaderos vencedores, y a propósito de los 500 años de la conquista de América, una sola narrativa histórica que la conquista formó parte de ese plan siniestro de la “otra solución final” de los bárbaros del norte de Europa que ejecutan a pie puntilla.
“La otra solución final” tiene sus orígenes, al principio, la historia de la humanidad tuvo que ver con el sometimiento y la ley del más fuerte, después al sometimiento con el arma de la fe Judía-Cristiana de los bárbaros venidos del norte de Europa, convertidos en santos y en civilizados, y al descubrimiento de América como la nueva tierra prometida donde ocurrió la segunda evangelización.
La petición de perdón que hizo nuestro presidente de la república al otrora imperio español, por su conquista de exterminio inmisericorde sobre nuestros pueblos originarios, por el atentado a nuestra identidad de nuestra mexicanidad. Pero cómo le vamos a pedir que compartan tal clase de justicia a quienes siempre han visto desde arriba a los pobres y marginados, a los descendientes de nuestros pueblos originarios, quienes impusieron un México clasista.
¿Cuál festejo de la hispanidad?, es el duelo de un genocidio, sin que a los culpables se les pueda juzgar, y viene bien comentar como tan pronto nuestro presidente hizo el llamado formal a cuando menos dar una disculpa a España, se le mandó a callar por propios y extraños, de los extraños, “a por dar por el culo”, como ellos mismos dicen, no esperaba otra respuesta, y el silencio de la comunidad internacional sojuzgada por el Imperio; lo que más lamento es la actitud pusilánime y gachupina de los propios, quienes vieron como un “acto populista” el reclamo legítimo de nuestro presidente de la república mexicana.
Como dije, la narrativa occidental nos ha bombardeado sin cesar, “para que no se olvide”, el holocausto judío, e incluso después de la segunda guerra mundial se instaló un tribunal para castigar a los responsables del genocidio judío, y cada año los aliados, ahora integrados en la OTAN, conmemoran tal acontecimiento histórico, y lo traigo a colación no para cuestionar su validez sino para decir que hay otros genocidios que merecemos recordar de la historia mundial, y que la historia es racial y clasista, no hay castigo y ni quieren pedir perdón para los que eufemísticamente ahora llaman apropiación en lugar de colonización bárbara del nuevo mundo, que perpetraron un genocidio de los originarios de América, ni para los responsables del genocidio del pueblo palestino, ni para los responsables del genocidio del pueblo tibetano, ni para los responsables del genocidio que perpetraron los europeos de los pueblos originarios de África.
Después que se consumó la apropiación, el lavado de cerebro, la desmitificación del viejo mundo, por el nuevo mundo, hizo del nuevo mundo viejo y enfermo, sufridor y zombi, y eso se dio por cambiarnos nuestra visión del tiempo, por un tiempo misterioso, que nos hace pensar que la desconocida es la muerte, por no deseada, por temida, el mundo que heredamos se volvió contradictorio, y un híbrido que contraviene la condición de la memoria histórica del pensamiento del tiempo lineo occidental propicio para hacer promesas y recordar, vemos que ese híbrido mexicano no tiene memoria histórica, no tiene un referente del pasado que refuerce la visión presente para intentar hacerla mejor y liberadora.
La apropiación y sojuzgamiento de América Latina y el descubrimiento de América es un buen ejemplo de ese torcer la historia para justificar los desmanes de esos “terroristas de cuello blanco y trajes finos”, quienes han intentado imponer una narrativa, principalmente de la historia de América Latina, donde los imperiales de ese tiempo, llegaron a supuesto “un mundo de salvajes”, que nos hicieron el favor de civilizarlos y vendernos su religión monoteísta, sus cruces y cuencos de cristal, y que ese “acto benévolo” era mejor a lo que vivíamos, por lo que no hay disculpas que dar y si celebrarlo como el tiempo del inicio de la hispanidad, con la lánguido España a la cabeza, quien creo que perdió su oportunidad de ser parte exclusivo de ese 1%, y no un patético testaferro y comparsa del Imperio como lo viene haciendo en el presente.
Nos viene bien un texto que hace poco apareció en el periódico ”el Mundo”, titulado, “Así era realmente América el día que llegó Cristóbal Colón”, que desmienten esa visión de una América Salvaje y sin luces ilustradas que demuestren lo contrario, aunque el texto no tiene el propósito de decirnos toda la verdad y sentar a los criminales al banquillo de los acusados y juzgarlos, si nos proporciona datos que sirven para desmentir y situar en la verdad la triste historia de la América Latina, y que pudo ser otro glorioso destino de los originarios de la nuevas tierras descubiertas, el texto dice, “los últimos estudios desmienten la imagen tradicional del continente antes de la llegada española hace hoy 527 años. La población era el quíntuple de lo estimado y había grandes poblados unidos por caminos de 50 metros de anchura”, y así podemos ir a más sobre las riquezas y la inteligencia de América Latina, pero no fue así, el destino estaba trazado por esos salvajes de piel blanca y artefactos explosivos que hacen morir a la gente, claro que esa sustancia explosiva tuvo que ser robada al oriente, y fortalecer la idea que “más vale hacerse temer que amar”, y enaltecer a Pólemo (Ares) dios de la Guerra (2).
“Allí está la hoguera de los cristianos’, nos dijimos los unos a los otros. Eso pasaba en la puesta del sol. Al día siguiente, cuando el sol se puso, su fuego se elevó otra vez. Un día más tarde, de nuevo, sólo un poco de humo se desparramó por el cielo. Ese día el fuego había sido apagado. Parecía que el fuego de los ingleses ya no estaba, que había sido extinguido. ¡Qué pena! ¿Por qué insistieron en ir en esa dirección?” (2).
“Seres humanos a los que Fawcett llamó «salvajes villanos, horribles hombres-mono con ojos de cerdo» y a los que solo podemos imaginar o como caníbales o viviendo en perfecta armonía con la Madre Naturaleza. Pero no construyendo ciudades” (2).

“Como les dije, si bien el texto del periódico “el mundo” no tiene la intención de una reivindicación histórica completa, directa y oportuna, cuando menos eso es lo que creo, si nos ayuda a contextualizar la denuncia y el llamado a la rebelión” (2).
Así nos describían, aun cuando somos producto de esas revolturas de razas, pervive en nosotros los genes de los originarios, por lo que podemos sentir la afrenta y el maltrato, aun cuando Octavio Paz la atenúe, diciendo que a diferencia de los ingleses (que recluyeron y segregaron a los originarios de esas tierras del norte de América), los españoles nos compartieron su fe y su sangre, cosa que no nos enorgullece, ni marca diferencias positivas.
Nos compartieron para poder usarnos de esclavos y con la intención de continuar haciéndolo, pervive en nosotros esa insana confusión de nuestra identidad, somos el Frankenstein hecho de pedazos y desperdicios, hechos para ser dominados y para obedecer, aun cuando suene crudo esa descripción, no encuentro otra forma de describirnos, al ver nuestra inocencia y nuestra incapacidad de salir del yugo y explotación, nuestra incapacidad de saber que somos todo lo contrario de esa identidad sojuzgada y estúpida que nos han querido introyectar, renegando de eso que nos constituyó que tiene la grandeza de unas razas auténticas y fuertes, originales e inteligentes, esa mexicanidad que en su proceso histórico fue construida para la decadencia y no para la grandeza; por eso hoy, concluyo este texto con un llamado a la Grandeza de nuestros pueblos originarios, a la Unidad Nacional para enfrentar los retos de esa decadencia que no es nuestra culpa, a instituir el 12 de octubre como el día del duelo y protesta por el genocidio de nuestra identidad nacional, fue un accidente mortal, y sus consecuencias es ver a miles y millones de nuestros congéneres condenados al hambre, pobreza y muerte aun sin nacer, “¡Qué pena! ¿Por qué insistieron en ir en esa dirección?” (2).
Es pues el acomplejado Aznar el renegado árabe venido occidental para ser usado para mantener esa narrativa segregacionista y mortal, para mantener el status quo a favor del sistema dominante, y nosotros para reescribir la historia mundial y proponer una nueva narrativa del hombre solidario y libre.

1.-https://pensarlapoliticaac.blogspot.com/2021/09/los-verdaderos-beneficiados-de-la.html
2-https://revistaanalisispolitico.com/2019/10/14/cual-festejo-de-la-hispanidad-es-el-duelo-de-un-genocidio-el-12-de-octubre/

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