La Ley de Voluntad Anticipada y el concepto de ortotanasia

El caso de una mujer colombiana de 51 años a quien le fue cancelado el pasado domingo 10 de octubre un procedimiento de eutanasia –o muerte piadosa–, puso el tema de nueva cuenta en la mesa del debate de los medios de comunicación.
De acuerdo con el Instituto Colombiano del Dolor (Indocol) en Medellín, la mujer, enferma de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), se convertiría en la primera paciente con un diagnóstico no terminal a la que se le aplicaría la eutanasia.
Lo anterior, luego de que el pasado 23 de julio la Corte Constitucional de Colombia amplió el derecho de la muerte digna a pacientes no terminales, y de que el Indocol aprobó el 6 de agosto aplicar la eutanasia a la mujer. Sin embargo, tras una revisión y análisis de forma amplia, el comité médico determinó de manera unánime cancelar el procedimiento, con el argumento de que la paciente no cumplía con el criterio de terminalidad.
Al respecto, un miembro de la Cámara de Representantes, autor de un proyecto de ley para regular la eutanasia, consideró a través de su cuenta de Twitter que morir dignamente “es una decisión individual, ni el Estado ni NADIE debe intervenir. Quiénes somos para decir hasta dónde debe sufrir alguien más? Que cada quien decida si morir con sufrimiento o morir con dignidad”, posteó.
Y este es precisamente el punto que genera tensión axiológica, pues incluso los especialistas de la medicina o del derecho tienen posturas encontradas a las preguntas sobre ¿cómo deben pasar los enfermos terminales sus últimos días? o ¿cómo y hasta cuándo sostener la vida en casos como estos?, y ¿a quién corresponde tomar la decisión?.
En el caso de Veracruz, la Ley 782 de Voluntad Anticipada, publicada en la Gaceta Oficial del Estado el 16 de noviembre de 2018, regula (a semejanza de la Ley homóloga de la Ciudad de México, del 7 de enero de 2008), el concepto de ortotanasia, pero prohíbe la eutanasia y las conductas que tengan como consecuencia el acortamiento intencional de la vida.
La diferencia sustancial es que mientras la eutanasia es una figura que permite terminar con la vida de forma activa, aplicando deliberadamente técnicas e instrumentos para ese fin, la ortotanasia es la muerte correcta y lo que hace es esperar el momento natural de la muerte, respetando los ciclos naturales y ayudando al paciente con cuidados paliativos.
En ese sentido, se denomina ortotanasia a la toma de medidas necesarias para que un paciente en estado terminal tenga una muerte lo más digna posible. Esta situación incluye cualquier tipo de empleo técnico que mitigue sustancialmente el dolor ya sea físico como psíquico que la persona involucrada tenga. Además, implica el hecho de mantener por última vez vigente el vínculo con sus seres queridos en el caso de que sea posible.
En términos generales, la legislación aspira a garantizar una serie de tratamientos básicos en lo que respecta a los moribundos, aunque desde el punto de vista profesional, este tópico entra dentro de la bioética y tiene que ver con principios médicos como la no maleficencia, la beneficencia, la autonomía y la justicia.
La Ley de Voluntad Anticipada de Veracruz concede el derecho a toda persona con plena capacidad de ejercicio, a manifestar su voluntad anticipada de manera expresa, libre e informada – ante Notario Público – para decidir o no sobre la aplicación de tratamientos médicos en caso de padecer una enfermedad derivada de una patología terminal, incurable e irreversible y estar en situación terminal.
El citado ordenamiento define a un enfermo en situación terminal, como aquella persona que tiene una enfermedad incurable e irreversible y que tiene un pronóstico de vida inferior a seis meses.
En el mismo sentido, explica que el Formato de voluntad anticipada es el documento suscrito por el enfermo en situación terminal, con capacidad de ejercicio, en pleno uso de sus facultades mentales, o por las personas legalmente facultadas para suscribirlo, ante el personal de la institución de salud que atiende al enfermo, a través del cual se manifiesta la voluntad, libre, inequívoca, consciente e informada, a rechazar un determinado tratamiento médico, que prolongue de manera innecesaria y sin fines terapéuticos, la vida del enfermo.
Al igual que la Ley de la Ciudad de México, la de Veracruz establece que “en ningún momento y bajo ninguna circunstancia se practicará la eutanasia en el paciente. No podrán suministrarse medicamentos o tratamientos que provoquen de manera intencional el deceso del enfermo en situación terminal”.
Así las cosas, el debate sobre la profundidad y alcances de conceptos como la ortotanasia y la eutanasia, sigue vigente en los medios de comunicación y entre los profesionales del derecho y la medicina.

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.