¿“Ya cambió” la doctrina de la Iglesia sobre el homosexualismo, las bodas gay y los “derechos” de las parejas del mismo sexo?

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Las constantes del Magisterio y la Tradición vs lo coloquial y confuso

Ante la confusión generada en las últimas horas en el mundo, y el riesgo de que se utilicen las palabras del Papa Francisco como argumento, tanto para impulsar agendas pro-homosexualidad y anti-Matrimonio, como para tratar de hacer creer que “ya cambió” la posición y doctrina católicas en torno a las llamadas “bodas gay” y los “derechos” de las parejas del mismo sexo, compartimos aquí un documento contundente, claro, preciso, que presenta el auténtico criterio de la Iglesia sobre dichos temas.
Las afirmaciones contenidas en el documento oficial, no dan pie a confusión alguna, ya que se asientan tanto en la Tradición como en el Magisterio perenne de la Iglesia.
Por si ello fuera poco, contienen el aval de san Juan Pablo ll, y del entonces cardenal Joseph Ratzinger, hoy papa emérito de la Iglesia: Benedicto XVI.
Otros personajes y grupos, como el jesuita estadounidense James Martin ( quien dicho sea de paso participa como activista en la campaña del pro abortero candidato presidencial de Estados Unidos, Joe Biden), y los tradicionales enemigos de la Iglesia, pretenden hacer creer que a partir de declaraciones del Papa Francisco recientemente divulgadas en una película sobre su persona, “ya cambio” la postura oficial de la Iglesia en torno al homosexualismo, las llamadas bodas gay y, consecuentemente, la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo. Nada más falso, ya que la Doctrina de la Iglesia no está sujeta a la volubilidad de las personas ni el ritmo de los tiempos, sino que se asienta en tres pilares: la Revelación, el Magisterio y la Tradición.
Ciertamente, no son los tiempos de claridad con carisma de San Juan Pablo II, ni tampoco los de la claridad en la profundidad, de la humilde erudición del Papa Benedicto XVI, por lo que resulta indispensable guiarse en base a la Revelación, la Tradición y el Magisterio perenne; sobre todo después de que palabras pronunciadas por el Papa Francisco sobre las llamadas “parejas del mismo sexo”, puedan dar parque al enemigo del alma –a través de sus huestes que mantienen siempre enfiladas sus baterías contra la Iglesia y la Iglesia Doméstica (la Familia) fundada en el Matrimonio–, para impulsar su ¨progresismo¨, destructor de la vida y los derechos fundamentales de la persona.
Así que frente a las dudas y la confusión desatadas, la claridad la ofrecen los documentos que sí forman ese Magisterio perenne de la Iglesia; y en este caso particular, las ¨Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales¨, publicado por la Santa Sede en 2003, durante el pontificado de San Juan Pablo II, siendo el Prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, el en ese momento Cardenal Joseph Ratzinger. Compartimos el documento completo en donde en el Capítulo II, punto 5, tercer párrafo dice:
[[Ante el reconocimiento legal de las uniones homosexuales, o la equiparación legal de éstas al matrimonio con acceso a los derechos propios del mismo, es necesario oponerse en forma clara e incisiva. Hay que abstenerse de cualquier tipo de cooperación formal a la promulgación o aplicación de leyes tan gravemente injustas, y asimismo, en cuanto sea posible, de la cooperación material en el plano aplicativo. En esta materia cada cual puede reivindicar el derecho a la objeción de conciencia.
¨VIVA CRISTO REY Y SANTA MARÍA DE GUADALUPE¨.

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