En busca de Santa

Faltan solo dos días para que se festeje la Nochebuena. La neblina cae drásticamente y no se puede observar ni la luna y mucho menos las estrellas. Entre sus patas lleva arrastrando algo negruzco y peludo que no se distingue. De pronto relincha y corre aprisa. Pareciera que ha enloquecido y su dueño sigue a su caballo. No lo puede alcanzar y se pierde el animal entre la espesura de la noche. No hay luces en las casas, no hay ruido en los hogares. Ninguna persona se encuentra vagando por la calle. No se recuerda a la navidad en ese pueblo tan lejano. En eso se rompe el silencio y se escucha el llanto de un niño. Es en una pequeña casa donde viven dos niñas, el bebé que soltó su llanto y sus padres que se dedican a trabajar en el campo.
Despierta una de las niñas y desde su cama, aún acostada le comenta a su papá:
En la escuela me dijeron que por estos días llega Santa Claus. Es un señor con su barba blanca que le trae regalos a los niños que se portan bien, durante todo el año. Yo me porte bien y mi hermana también. Sólo a mi hermano, no creo que le dé un regalo Santa, porque está muy chillón y nos despertó a todos.
Cuentan que son ocho renos, uno es Alegre y otro Bailarín. Uno es Bromista y otro le hace al Acróbata. Cuentan que uno se parece a Cupido y otro es tan hábil que al correr es similar a un Cometa. Sin embargo, uno de ellos es un Relámpago y el otro, es un Trueno. Y ahí me acordé del Trueno viejo, del Dios Tajín, del que hablaron en la clase, donde se comentaba acerca de la cultura y las tradiciones del Totonacapan.
Esa noche, el padre se quedó meditando por unas horas y siguió despierto. Recordó que sus padres también mencionaban a la navidad y es así que, al amanecer, fue a su parcela y cortó un árbol en forma de pino, pidiéndole permiso a la madre naturaleza. Su esposa fue a la ciudad, compró esferas y unos focos navideños. En la tarde adornaron y pusieron su árbol de la navidad y hasta colgaron paxtle. Las niñas estaban muy felices y sus padres les contaron que hubo unos hogares donde eran visitados por pequeños seres, les llamaban duendes pero eran como seres humanos pero buenos, juguetones y traviesos. Precisamente, algunos de ellos los escogió Santa para que lo ayudaran a preparar los juguetes de los niños. A Santa también se le llama Nicolás y hay quienes dicen que su reno consentido se le conoce como Rodolfo. Sólo algunos niños tienen la oportunidad de ver a este ser tan maravilloso y especial, que es una persona mayor y que brinda mucho amor, paz y felicidad en cada hogar por el que pasa. Entra por la chimenea o por algún hueco de la casa. Nadie puede verlo.
Santa tiene varios ayudantes y te cuento un secreto, participan hasta algunas hadas. Es tiempo de liberar el espíritu navideño de esta manera o asistiendo al teatro.
Por cierto, cuentan que un duende llamado Tintineante quiere parecerse a Santa, si puedes asiste al Foro Trasmundo Teatro y encontrarás que aún está disponible una excelente obra. La obra “Tintineando en busca de Santa” es dirigida por Roberta del Prado, Adyari Cházaro, Miguel Ángel Carrillo y Braulio Escamilla. Diviértete junto con tus pequeños, puedes ir a Xalapeños Ilustres 171 y son los últimos días a partir del jueves hasta el día 30 de diciembre. Tierra Escénica, Tramoya Artística y On Danza Radio invitan al público. Su precio es justo y vale la pena disfrutar de esta navidad en el teatro. ¡Ayuda a los niños a encontrar a Santa y escriban su carta!

  • Escritor veracruzano de un Rincón del Totonacapan.
    Correo: venandiz@hotmail.com
    Twitter: @tepetototl

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