Crónicas Ausentes | 4ª T. pacífica, reelección y segunda vuelta electoral

Coherencia democrática es una frase que implica mucha responsabilidad y sentido de la colectividad, muchos y muchas pasan desapercibidos que esa frase implica antes que dogma, convencimiento y creencia que un estado de cosas y su configuración conceptual es lo correcto para una práctica política y que esto mejorará la vida de los hombres en sociedad.
La historia política reciente está caracterizada por un escenario donde es frecuente que los actores políticos asuman otras ideas y posiciones políticas que antes no profesaban ni defendían, y esto no implica una contradicción, porque aún en las ciencias políticas es válido hablar de verdades evidentes que no pueden ser negadas, principalmente por las consecuencias que han tenido en la vida misma de los habitantes. Estas evidencias resultan difíciles de negar o refutar, como el hecho que una clase política fue responsable directa de la degeneración del poder público y político, y que esto trajo en consecuencia severos retrocesos en el bienestar de los ciudadanos en materia de economía, seguridad, entre otras.
No obstante, esas evidencias históricas innegables, han sido negadas y aceptadas por un sector y actores políticos, económicos y sociales, que actúan como si los problemas de México fueran resultados de un presente, y principalmente, de un grupo determinado de políticos que hoy gobiernan nuestro país.
Ahora resulta que los culpables (el prianismo conservador) son agentes revolucionarios del cambio, y los agentes revolucionarios son los retrógradas del pasado que son responsables de la “crisis pública” que vive México, y se refieren paradójicamente a “crisis pública” al hecho que los males que ellos mismos causaron todavía no se han resuelto, pues evaden señalar que son problemas de un calado estructural que, como lo he dicho, no serán suficientes ni este ni otro sexenio para que se resuelvan.
Pero lo que sí está haciendo el gobierno de la república que encabeza el presidente Obrador y no quieren reconocer es, primero, restituir la funcionalidad del estado mexicano, segundo, impulsar una cultura de la legalidad, la corresponsabilidad, y la decencia para combatir el mal mayor que es “la corrupción” causante de la degeneración del poder público y de la clase política prianista, y tercero, intentar hacer justicia social con proyectos económicos que equilibren a esos dos México’s, el sur abandonado con el norte sitio de las grandes inversiones, un país dividido entre un pequeño México de privilegios y poder económico, y el otro México de los olvidados y hacinados, que representan la gran mayoría.
Ahí están los hechos o el estado de la cuestión, las evidencias irrefutables de las causas de la degeneración del poder público y de la clase política prianista causante directa de la crisis pública estructural que vive México, ahora hay que analizar el contexto que se configuró con lo que he llamado la ruptura histórica del 2018, principalmente, hacer referencia de las posibilidades que existan las condiciones para que los contenidos que llenen esa ruptura histórica o 4ª T. sean los óptimos y mejores para salir de esa crisis pública estructural que heredamos de esos gobiernos conservadores llamados neoliberales, y si la política puede servir para ser el instrumento de esa solución y no la violencia como predominantemente se ha visto que opera en toda ruptura histórica de determinado país.
Todavía tenemos memoria y recuerdo de la ejecución de Nicolae y Elena Ceaucescu en la Rumanía, el exilio de Batista que provocó la revolución cubana encabezada por el difunto Fidel Castro, o el linchamiento de Gadafi por la turba de la primavera árabe, o algunas sociedades tuvieron que esperar hasta la muerte de sus opresores como Franco en España o Pinochet en Chile, para hablar de rupturas, en fin, que la historia nos arroja una disyuntiva, o se hace revolución de forma pacífica o de forma violenta, esta última, sucede al agotamiento del marco simbólico que sostiene toda la visión de una sociedad y su estado de derecho.
Definitivamente, el esfuerzo que está haciendo el presidente Obrador para que la 4ª T. se dé de forma pacífica es significativo, pese al embate permanente de forma irracional y arbitraria de la derecha, que desde el primer minuto que pierden el poder se han dedicado a denostar, mentir, tergiversar, y engañar con el único propósito de desbarrancar la transición democrática que vive México, una guerra propagandística al mejor estilo hitleriano con la ayuda del poder mediático, y que después de 3 años de infructuosa guerra sucia, el PAN apenas acepta que como partido político que no es gobierno debe entablar una comunicación sana con el gobierno de la república, aunque todavía no hayan aceptado su mea culpa y su responsabilidad histórica en la crisis pública estructural que aún vive México.
Lamentablemente del PRI sólo podemos decir que su indefinición ideológica, su pragmatismo y su falta de una cultura democrática lo lleva apenas, y quizás sea demasiado tarde, a definir su posición ideológica y estar atrapado en un rezago de ese PRI tecnócrata que no ha interpretado el momento histórico que vive México y que lamentablemente lo ha llevado a aliarse con los conservadores y, principalmente, con el poder económico tratando de salvar sus pocos espacios de poder, y no han sido capaces de recuperar su tradición de izquierda progresista que los mantuvo por mucho tiempo cerca de la gente, y lo vemos en la reforma eléctrica impulsada por el presidente Obrador, cómo en lugar de rescatar al ex presidente priista Miguel Alemán, quien nacionalizó la industria eléctrica, se mantienen leales al falso y fracasado argumento de la modernidad introducido por el Salinas de Gortari.
La guerra de guerrillas de los fifís busca usar cualquier “debilidad” del enemigo (el presidente Obrador), y se lanzan como enjambres a través de las redes sociales, internet y medios de comunicación para hacer el escándalo, casi siempre han fracasado porque la sociedad mexicana está más informada y más comprometida con la política, por eso vemos opinar en ese clima de libertades que ha provocado el gobierno de Obrador al desmitificar la política y a los políticos, a los ancianos de los pueblos, a los jóvenes y mujeres sobre la política, y en favor de lo que está haciendo el presidente Obrador, primero, por el evidente fracaso del período neoliberal de privatizaciones que no trajo ningún beneficio a México, segundo, por la degeneración de la clase política prianista con su pasado corrupto, tercero, fundamentalmente, porque se ve por primera vez que el erario público va a los marginados y pobres de México, y cuarto y último, por el liderazgo honesto del presidente Obrador en su intento de hacer avanzar a México hacia estadios mejores.
He venido señalando que pese al esfuerzo del presidente Obrador la 4ª T. corre peligro de colapsar, y que es necesario para evitarlo apoyar al presidente Obrador, y que lo es aún más, contribuir con ideas a los contenidos que deben configurar “lo nuevo” que representa la 4ª T., el tránsito democrático y la consolidación de la democracia como forma de vida política, social, cultural, y psicológica.
Me preocupa que la consciencia de ese cambio recaiga en demasía en los hombros del presidente Obrador, y que el tiempo corto que tiene, el sexenio, y ahora 3 años, no sean suficientes para consolidar las bases que más arriba describo, y que la sucesión no sea un puente para arribar realmente a una 4ª Transformación pacífica de México, y terminemos por ser más de lo mismo. La duda proviene por la falta de coherencia democrática de muchos actores que se infiltraron en el movimiento de la 4ª T., y que traen todo los vicios ocultos de formas de hacer política basados en la perniciosa cultura de la simulación y el engaño, que al presidente Obrador no le dio tiempo de consolidar a MORENA como un verdadero partido político y hoy es trinchera de muchos arribistas y ambiciosos de poder. Y que esa falta de otro liderazgos sea aprovechado por la derecha que está al acecho sin presentar un proyecto de nación alternativo a la 4ª T., pero que sí disponen de los medios económicos y el poder mediático para continuar su guerra sucia.
Aunque existan todavía pre juiciosos de la reelección en México, y sea casi un tema tabú, creo que México debe apostar por abrirse a la reelección como lo ejercen muchos otros países, comenzando por nuestro vecino del norte los Estados Unidos de Norteamérica, nuestra hermana república de Chile, Perú, o los países Europeos, Alemania, Francia, España, o países como Rusia, etc., y que fortalezca su legalidad y legitimidad electoral introduciendo “la segunda vuelta electoral (balotaje)” para que el que gane lo haga cuando menos con el 50% más 1 del electorado.
Quedan muchas cosas que hacer para hacer una 4ª T. pacífica, por lo pronto la política es y debe ser el instrumento. Esperemos que los apetitos egoístas y narcisistas se calmen y prevalezca la cordura.
Diciembre 2021.

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