Los Políticos | El Pejidencialismo

La Mañanera de ayer fue esperada hasta con cierto morbo por los que gustan de la política en espera de la Palabra del Peje con respecto al caso José Manuel del Río Virgen y Cuitláhuac García Jiménez que en sí, ninguno de los dos debería tener relación alguna de no ser por las circunstancias que los rodean. Al primero, con Ricardo Monreal; al segundo, por no poder eliminar la subordinación de la Fiscalía al Poder Ejecutivo.
El caso es que la Mañanera no sorprendió en lo absoluto. El presidente López Obrador dijo lo que tenía que decir de Cuitláhuac García Jiménez: “Es uno de los mejores gobernadores que ha tenido Veracruz… Ahora, por primera vez, hay un gobernador honesto, íntegro, que es incapaz de llevar a cabo una injusticia en contra de nadie… Le tengo toda la confianza”.
Sí, el mismo discurso que repite desde hace tres años cada vez que el mandatario del Estado se mete entre las patas de los caballos, comete un desliz o sale con una barrabasada.
El morbo quedó satisfecho… el Presidencialismo había hecho su parte.
Sí, se quiera o no, nuestra sociedad como fauna política está lejos de desprenderse del Presidencialismo que asentó sus reales en el PRIato y que se le confirió al PAN en su paso por el poder como ocurre hoy con el “Pejidencialismo”.
Así es… tanto oposición como morenos, como ha ocurrido en Gobiernos anteriores, han conferido a la figura del Presidente estas facultades Metaconstitucionales pero aceptadas en la política.
Hoy, porque el Presidente ha llenado de flores la actuación de Cuitláhuac, hay que darle entonces un Óscar, no hay delito que perseguir, luego entonces, la instrucción es ¡apoyar al Gobernador, una vez que el Peje lo ha hecho! para no equivocarse, para no caer de la gracia del Señor.
Cuitláhuac podría respirar tranquilo. Cuenta con el respaldo del Pejedente. Lo apoya, y de cierto modo, eso lo empodera a la misma altura que hace unas semanas, en este espacio y en otros, se le colocaba: A tres años de Gobierno, llegaba a su informe en los cuernos de la Luna, con un poder absoluto, total, expresado en la suma de alcaldías, en el control total del Legislativo y del Judicial… ni se diga de los otros organismos con membrete de autónomos.
Conste… lo que vive Cuitláhuac lo han vivido otros gobernadores, no sé si todos pero sí algunos… algo así como en la Plenitud del Pinche Poder.
Aunque claro, la política es una cuestión de circunstancias… basta recordar a Peña Nieto y su camada de jóvenes gobernadores, a los que calificaba como parte del “proceso de renovación”, entre ellos Javier Duarte de Ochoa…
O bien, sin ánimo de echarle la sal, enmarquemos la frase de López Obrador cuando dice “Yo tengo confianza en Cuitláhuac” por si un día hay que ponerla al lado del “No te preocupes Rosario”.
Sí, porque otra de las facultades Metaconstitucionales del Pejedente, del Pejidencialismo, está el poner y quitar gobernadores… todo a su tiempo… estamos a nada de que se le desborde el saberse estar en la Plenitud del Pinche Poder.
smcainito@gmail.com

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