¿Amigos de mentiras o enemigos de verdad?

Hay una frase muy conocida que ha sido incorporada a la picaresca política veracruzana, según la cual, en política, los amigos son de mentiras y los enemigos de verdad.
Se podrá decir que se trata de una cita desgastada, que incluso fue usada en el viejo régimen, forjada en las prácticas del presidencialismo y del partido de estado, pero no hay que olvidar que, aunque de diferente signo partidista, el sustrato es siempre el mismo cuando se habla de relaciones de poder.
Esto viene a colación a propósito de lo que ocurre por estos días en la entidad, en vísperas de Navidad y cuando recién comienza la segunda mitad de la administración del gobernador Cuitláhuac García Jiménez, un hombre con valores, formado en el seno de una familia de trabajo, que con esfuerzo ha sabido superarse y sobreponerse a su entorno.
Hoy Veracruz vive tiempos agitados. Y la pregunta sería ¿qué han hecho para enfrentarlos los asesores del mandatario y funcionarios cercanos, muchos de los cuales se dicen sus amigos?
Lo menos que podría cuestionárseles es si no fueron capaces de prever y anticiparse a un escenario de confrontación como el que hoy ocurre y en el que se ve inmersa la investidura del titular del Poder Ejecutivo.
Dicen que los actuales son días de guardar, pero más bien deberían serlo para reflexionar sobre el papel, el rol y la función que cada uno de aquellos funcionarios que se dicen amigos del mandatario desempeña dentro del tablero político del estado, y preguntarse si han estado a la altura de las circunstancias y de los retos que les reclama su encargo.


Para hacer un símil, pensemos que el titular del Ejecutivo es como una tarjeta de crédito para los funcionarios que dependen de él, donde todos gastan en su nombre, pero al final, a la hora de pagar solo uno es responsable y tiene que cargar con los gastos de todos.
Esto se vio esta semana cuando ningún funcionario salió en su defensa, y no fue sino hasta el jueves que el Presidente Andrés Manuel López Obrador le dio todo su respaldo, cuando comenzaron a verse algunas voces de apoyo.
Si me apuran, no estaría por demás recordar que en algunos países cuando hay una situación coyuntural o emergente, que eventualmente pudiera resultar complicada o compleja, es común que los ministros se pongan a disposición del titular del Ejecutivo para que éste evalúe, disponga y tenga margen de maniobra, en su caso, para realizar cualquier cambio que le permita superar lo más rápido posible la situación de que se trate, pues el objetivo es proteger un bien mayor.
En este caso el bien mayor es cumplir con la obligación constitucional con un estado de las características y la complejidad de Veracruz, algo que no recae sobre los hombros de funcionarios menores, sino de uno solo, cuyo mandato concluye en 2024.
Pero tal parece que frente a los embates políticos, muchos servidores públicos se conducen como si fuesen amigos de mentiras.

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