Cuatro nuevos presbíteros en la Arquidiócesis de Xalapa

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Centenario de la llegada de san Rafael


En el júbilo por la celebración de la llegada de San Rafael Guizar Valencia, como V obispo de Veracruz, en el distante enero de 1920. Justo en el marco de la fiesta litúrgica del patrono del Episcopado Mexicano, nos ha llenado de mucha alegría la presencia de Mons. Franco Coppola, Nuncio Apostólico en México. Quien, en su primera actividad dentro de la agenda de su visita, ordenó presbíteros a cuatro diáconos para la Arquidiócesis de Xalapa. Los neopresbíteros José Manuel, Miguel, Edgar y Manuel.
La profesión de fe y el juramento
Cerca de las 12:30hrs., del pasado viernes 23 de octubre, en la capilla de la Casa de la Iglesia de Xalapa el sr. Arzobispo revestido con los ornamentos propios y con báculo en mano, en pie y acompañado por monseñor Rafael Palma Capetillo, quien también portaba la mitra. Recibieron la profesión de fe de los cuatro diáconos, quienes de rodillas y tocando el libro de los evangelios, profesaron su fe ante los señores obispos e hicieron los juramentos propios de la vida de los presbíteros. Al final firmaron, cada uno, las dos hojas y se las entregaron al Pbro. Gabriel Tejeda, Vicario Episcopal del Clero.
La celebración de la Eucaristía
A las 13:00hrs., en el Auditorio Miguel Sainz Portillo, comenzó la concelebración eucarística presidida por Mons. Franco Coppola y concelebrada por los obispos de Xalapa, en la que también estuvo el secretario de la nunciatura apostólica, se contó con la asistencia de un nutrido grupo de sacerdotes del presbiterio de Xalapa, así como un sacerdote de la Diócesis de Córdoba, compañero de formación de los ordenandos. En la celebración de la eucaristía estuvo un número reducido de familiares de los que serían ordenados presbíteros, algunas religiosas y los seminaristas, observando todas las medidas sanitarias necesarias.
La homilía del Nuncio apostólico
La breve, pero contundente homilía de Mons. Franco Coppola, comenzó interrogando a los cuatro diáconos con la pregunta sobre el tipo de sacerdotes que serían, del Antiguo o del Nuevo Testamento, puesto que los primeros eran miembros de una casta sacerdotal y solo se dedicaban al oficio cultural, y lo segundos, por su parte, a ejemplo de Jesucristo son sacerdotes siempre y en todas partes. Después los animó con la nobleza de ser llamados “padres”, invitándolos a no vivir como funcionarios de horarios sino a estar para sus hijos siempre que ellos los necesiten.

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