SABERES Y SABORES | La gloria o la escoria de la sociedad

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Los seres humanos podemos llegar a ser la gloria o, al mismo tiempo, la escoria de la sociedad. Con el paso del tiempo me he percatado de que, efectivamente, muchos han cambiado, pues aman y ayudan, pero otros más lastiman, clavan el cuchillo por la espalda y no ofrecen más que odio.
Cuando una persona actúa de acuerdo con la moral, con rectitud, cumple con su deber como ciudadano, respeta a las personas y las cosas ajenas, se dice que es honrada y honorable. Por otro lado, esto no ocurre cuando el malvado denota maldad en su corazón, porque actúa con perversidad en su proceder.
La ausencia de principios morales como la bondad, la caridad o el afecto hacia los demás limita hacer el bien con el otro. Recordemos que la ética estudia la conducta humana, lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo; ella nos orienta hacia el buen vivir, la felicidad y al deber con los demás.
Debemos vivir, luchar por las batallas, dejar los caminos y rumbos que nos conducen a ser la escoria de la sociedad. Esta lucha de la vida se va a ganar cuando se cercene al mal proceder; el mal hiere, sangra y apaga el fuego de cada persona, porque baja los ardores del amor, evitando con ello encender las cualidades de cada ser humano.


No te exasperes por los malvados ni envidies a quienes obran el mal, pronto se secarán igual que la hierba; así como el césped, que hoy está verde, irremediablemente marchitará. Cohíbe la ira, reprime sin daño el coraje que te pueda ocasionar la injusticia, la maldad o la desigualdad. Te repito, no dejes que lastimen o repriman tu buen proceder, no sea que te orillen a obrar el mal, porque quienes obran el mal no son felices, en su corazón albergan resentimientos, deseos de venganza y, al final, serán excluidos.
Queda claro que el malvado, el perverso y el infame intrigan contra el honrado; en las conversaciones rechinan los dientes contra él porque no tiene argumentos, solo su maldad. Cuando esto suceda no te preocupes, porque les llegará su hora. Todos ellos desenvainan la espada para abatir al justo, al pobre y al humilde, pero esa misma espada les atravesará el corazón.
Por lo tanto, es mejor ser honrado con poco que ser malvado en la opulencia. Dentro de todos nosotros se encuentra la llama que arde con el sueño por cambiar el mundo, por tal motivo deseamos aportar algo para crear un lugar mejor. Por lo general, tendemos a mirar hacia afuera, queremos hacer el cambio en las calles y en la sociedad, pero nos olvidamos de que todo empieza desde casa. Con pequeñas acciones podemos sembrar semillas que den buenos frutos.
Cuando se es niño, se es joven y ya de viejo, siempre se podrá ser honesto y honorable. Nunca he visto a un justo ser abandonado a su suerte ni mucho menos que su linaje ande mendingando el pan, aunque en el exterior así parezca, no es de ese modo. ¡Su descendencia será bendita!
Por todo lo expuesto aquí te lo digo, apártate del mal. Ya lo decían nuestros abuelos, y antepasados, aléjate de las malas compañías, haz el bien y siempre tendrás la honorabilidad. Es cierto, ella no te va a dar de comer, pero siempre habrá una mano que te reciba, te apoye y para eso tu honradez te recomendará. ¡Basta ya de ser la escoria de la humanidad!
¿Qué prefieres, ser parte de la gloria o de la escoria de la sociedad? Cabe mencionar que la gloria es solo para el creador. Yo, únicamente, soy su indigno colaborador.
ruan-62@hotmail.com

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