Antonio Banderas sale reforzado de los Goya sin estar presente

A priori, jamás lo hubiera imaginado, pero en estos Premios Goya hubo una figura que terminamos echando de menos: Antonio Banderas. El malagueño hizo acto de presencia hacia el final de la gala, con una aparición rápida y breve, pero recordándonos la elegancia y sobriedad que derrochó en la gala del año pasado.
Algo que este año brilló por su ausencia.
Antonio Banderas debutó como maestro de ceremonias de los premios de la Academia en 2021, con una gala realizada en la distancia y conexiones en directo debido a las medidas de seguridad impuestas por la pandemia. Fue una ceremonia diferente, que supo adaptarse a las circunstancias y que salió airosa gracias precisamente al actor y director malagueño. Con simpatía y sobriedad, supo cautivarnos con naturalidad, hablando con serenidad y aportando un halo de elegancia cinematográfica de la vieja escuela, que muchos agradecimos con creces.
El actor dejó el listón alto para 2022. Tan alto que los Goya fueron incapaces de superarlo.
El 12 de febrero los espectadores volvimos a vivir esas galas soporíferas de antaño. Con una ceremonia que arrancó con mal pie a raíz de una actuación criticada hasta el hartazgo en redes sociales; que se hizo larga sin un presentador aportando dinamismo y una escaleta repetitiva sin interacción llamativa para el televidente. Todo esto dio como resultado una gala para el olvido. Algo que se antoja una verdadera injusticia para cualquier cinéfilo, al estar ante una edición con candidatas sorprendentes, que dejaron en evidencia el buen cine español que vimos en 2021.
La actuación de apertura de Jedet, Bebe y Cristina Castaño cantando Libre en homenaje al valenciano Nino Bravo, intentó aportar color y energía a los primeros minutos de emisión, pero no dieron en la tecla. Entre la falta de coordinación entre las cantantes y la versión libre al estilo pop de un clásico con una letra intensamente dramática, las críticas fueron inevitables. Sobre todo para Jedet.


A esto le siguió un discurso de bienvenida de Carmen Machi recurriendo a las reivindicaciones de siempre, añadiendo tonos políticos a una gala cultural, cuando Banderas lo había quitado con acierto de la ecuación del año anterior. “En estos tiempos, esta etapa tan difícil que estamos viviendo, en la que se suceden tantas escenas berlangianas en las casas, en las calles, en las instituciones […] Por ejemplo, en lugar de esperar a los americanos con alegría, esperamos los fondos de recuperación de la Unión Europea. En lugar de sentar a un pobre a nuestra mesa, sentamos a un positivo en Navidad” dijo para luego hacer un homenaje al cine, como la gala del reencuentro entre la industria española y los espectadores.
Un ejemplo de la ausencia de gracia de este año la encontramos en la imagen de Pedro Almodóvar, teniendo que prácticamente obligar a los invitados en el Paláis a levantarse de sus butacas para aplaudir a Cate Blanchett. La actriz había subido al escenario a recibir el primer Goya internacional que otorga la Academia de cine, un reconocimiento con proyección global, para el que el manchego tuvo que hacer gestos al patio de butacas para conseguir una reacción.
Al final, los Goya 2022 se quedaron lejos de lo conseguido por Antonio Banderas en 2021. En aquella gala donde tenían más obstáculos para mantenernos frente al televisor ante la falta de estrellas y un escenario lleno de invitados. En donde el cine venía de un año en donde las salas habían pasado meses cerradas. Y aún así, el malagueño supo regalarnos una ceremonia con sabor a cine. Sin bromas al uso, ni momentos cómicos para rellenar segundos. Sino que sacó a relucir su experiencia ante las cámaras para crear magia como una estrella de cine sabe hacer.
El año pasado los Goya podrían haber caído fácilmente en el tedio y el aburrimiento ante un teatro vacío, con conexiones virtuales dando problemas técnicos, pero tuvieron a Antonio dejando una gala para el recuerdo. Y ahora ese recuerdo reflota tras haber pasado tres horas ante unos Goya que no supieron enganchar contagiando la pasión del espectáculo por los premios del cine. Más allá de la actuación de Sabina o el discurso de Zeltia Montes, hubo pocos momentos a resaltar a largo plazo.
Y por eso Antonio Banderas fue el personaje que más echamos de menos. Apareció al final para dar paso a Angela Molina, encargada de entregar el Goya a mejor película. Lo hizo a través de una conexión en vídeo solo desde Málaga y vestido de gala, protagonizando -probablemente sin saberlo- un recordatorio de la gran ceremonia que nos regaló el año pasado. Y la aburrida que tuvimos en este sin él.

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