Serenidad para evitar crispación social

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A medida que se acerca el 10 de abril de 2022, fecha establecida para celebrar la Consulta de Revocación de Mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador, los ánimos de actores y agrupaciones políticas han comenzado a calentarse en el escenario estatal y nacional.
De un lado están los promotores de la consulta, paradójicamente, afines al Presidente, pues consideran que se trata del primer ejercicio democrático de participación ciudadana de este tipo que se realiza en el país. Sin embargo, ellos no hablan de una revocación de mandato en sí, sino de una ratificación para demostrar el respaldo y la fuerza social del Primer Mandatario, en lo que pareciera una especie de calentamiento rumbo a las elecciones presidenciales de 2024.
Del otro lado se encuentran los opositores, no solo el bloque de partidos políticos conformado por el PRI, PAN, PRD y MC, sino organizaciones sociales identificadas con la derecha y el pensamiento conservador, como el Frente Nacional Anti AMLO, FRENAA, así como empresarios e intelectuales que consideran que la consulta es una forma de rendir culto a la personalidad de López Obrador y un derroche innecesario de recursos millonarios.


Algunos analistas han señalado que la Consulta de Revocación de Mandato tendrá un costo superior a los 3 mil millones de pesos, los cuales podrían ser empleados para comprar medicamentos para niños con cáncer o insumos para las clínicas y hospitales del IMSS, ISSSTE o del sector Salud, donde los derechohabientes se quejan con frecuencia de que se carece de lo indispensable.
Sustentan lo anterior en el hecho de que en las elecciones del 6 de junio de 2018 la población ya votó por un presidente de seis años, e incluso la gran mayoría de los opositores del Presidente han señalado que no quieren que éste se vaya, sino que cumpla con su trabajo de gobernar al país y resuelva los problemas de inseguridad, salud, pobreza y económicos que padecen los mexicanos.
En medio de esos dos polos, bien definidos, se encuentra el grueso de la población que hasta el momento no parece muy interesada en participar en la consulta, quizá por la escasa experiencia de los votantes mexicanos en participar en este tipo de ejercicios de democracia directa, y un antecedente concreto fue el caso de la consulta para enjuiciar a los ex presidentes de la república, donde votó menos del 8% de la lista nominal de electores.
Por lo anterior, llama la atención que a escasas siete semanas de la celebración de la jornada electoral de la Consulta de Revocación de Mandato en algunas ciudades de Veracruz hayan aparecido mantas en puentes peatonales y vehiculares, convocando a la población a votar en contra del presidente para que éste se vaya.
La aparición de las lonas ha generado algunas suspicacias, pues los opositores reales del presidente no están a favor de la consulta y han convocado a la población a no participar en ella con los argumentos antes citados.
Y aunque es previsible que este tipo de acciones desde el anonimato “calienten” el escenario político en las semanas previas a la consulta y la efervescencia genere mayor participación ciudadana, tampoco debe perderse de vista que la revocación es un tema coyuntural, por lo que ponerle demasiado calor al asunto podría terminar por complicar los temas de fondo para el país, entre otros, la aprobación de la reforma eléctrica.
Por eso, hay quienes recomiendan – como Kalimán – serenidad y paciencia, para evitar mayor crispación social o que eventualmente las cosas se salgan de control.

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