Crónicas Ausentes | Oposición a AMLO y su campaña del terror

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A propósito de la violencia como arma política

Hablando de pasiones que matan, hace poco fuimos espectadores de un momento en que las pasiones futboleras se desbordaron en el estadio de futbol La Corregidora en la ciudad de Querétaro e hicieron desvelar la verdadera naturaleza humana, ocultada toda la vida, y mostraron a la especie humana destruyéndose mutuamente, devorándose, intentando eliminarse, en este caso, un bando era minoritario que el otro, pero si el bando minoritario hubiera tenido la fortuna de contar con más miembros, de seguro los atlistas (seguidor del Club de Futbol Atlas de Guadalajara) hubieran arrinconado a uno que otro de la zurra queretana y seguro los lesionados hubieran sido de los dos bandos.
Queda en la imagen colectiva las patadas a muerte que recibían algunos caídos de los seguidores del club de futbol Atlas de Guadalajara, inertes sin poder responder y la “indignación” y el asombro del mundo deportivo y el público mexicano ante lamentable suceso.
Paralelamente a esta guerra entre seguidores atlistas y queretanos, se libra al otro lado del mundo, otra guerra donde las pasiones nacionalistas y los intereses geopolíticos hacen a un lado el sufrimiento del pueblo ucraniano y sus muertos, así como también, a los muertos del bando ruso.
Las dos guerras se intentan racionalizar, buscar culpables y señalar inocentes, las opiniones de supuestos especialistas se vierten por doquier, tratando de explicar por qué se da tal grado de violencia y por qué no podemos prevenirla, la indignación se generaliza, en la batalla campal entre las porras y seguidores de los clubes de futbol mencionados, se señala a los seguidores del club queretano como los malvados, y en la guerra en Ucrania, al presidente ruso Putin, y a quienes hay que castigar.


Algunos aprovechan para usar tanto la guerra de Ucrania como la pelea campal en el estadio La corregidora como una arma política, y no dudan con una ligereza pasmosa en señalar, como es el caso en México con la violencia en el futbol, al gobierno del presidente Obrador como el culpable, y la batalla campal en el estadio de Querétaro como el síntoma de la degeneración de la sociedad mexicana, aunque tal fenómeno de violencia en los estadios de futbol se haya dado en estadios enclavados en países del primer mundo, a los que se han señalado eufemísticamente como “los altamente civilizados”, “los modernos”; y pese a haber vivido ese fenómeno de violencia en el futbol no se ubiquen a esos países en procesos de degeneración pública.
Inglaterra, Italia, España, entre otros países, han vivido el fenómeno de la violencia de los hinchas de equipos de futbol; y al igual que en América latina y otras latitudes del mundo el fenómeno de la violencia en el futbol ha estado presente.
Pero la batalla o la guerra política que se libra en México no tiene ética ni marco de derecho, y la oposición conservadora trata de hacerse con cualquier evento para señalar falás y maniqueamente al gobierno progresista del presidente Obrador como el culpable, así vemos acusando sin-vergüenza a los comentaristas políticos, columnas de supuestos “veraces” y “profesionales” periodistas, publicaciones de memes y bulos en las redes sociales, seguro contratadas por el poder económico y mediático que libra esa lucha por retomar el poder público en México, y personajes del engranaje opositor al gobierno progresista del presidente Obrador, del fenómeno de violencia en el estadio de futbol queretano.
Los retardatarios y la pobre oposición han llegado a intentar transmitir un ambiente tétrico y de fracaso del gobierno de AMLO, aunque la realidad sea otra a lo que vivía México, la diferencia estriba en que ahora los medios de comunicación en su lucha política se han ido al extremo, en lugar de conservar el sano equilibrio que la profesión de comunicador demanda, de decir la verdad y nada más que la verdad, tergiversan y ejercen un periodismo totalmente amarillista.
Al respecto, la información, como es el caso de la violencia provocada por el narcotráfico y la delincuencia organizada, era manipulada, y se dictaba a los medios de comunicación lo que se tenía que informar, si había tantos muertos en un hecho delictivo se tenía que reportar lo mínimo, y sucedía así porque los medios de comunicación formaban parte del poder económico y político, y el equilibrio ( o sea la dictadura democrática perfecta) se mantenía así, pero al perder el poder público con Obrador el poder económico y mediático se fundieron con lo que resta del PRIAN en un solo frente de lucha; y descaradamente, contrario a aquello que negaron enfáticamente (para ello vean el debate de AMLO con “el jefe” Diego), se presentan como un solo frente opositor tanto el PAN, PRI y la rémora del PRD, convocados y liderados por un empresario Claudio “X” González, quien es el chalán y la cara visible del poder tras el poder, los empresarios, representados por menos de 30 familias mexicanas son los que han tenido y quieren seguir teniendo el poder público y privado para continuar amasando riquezas que representan más del 50% del Producto Interno Bruto de México.
La campaña del terror que encabeza la pusilánime derecha conservadora, muy bien aprendida no tan sólo del nazismo-fascismo, de repetir una mentira hasta convertirla en una verdad, sino también de las administraciones estadounidenses, como la empleada en la era del vaquero expresidente George Bush en el Medio Oriente, señalando hasta el hastío al pensamiento del medio oriente como extremista para poder justificar sus intervenciones y saqueos en el mundo árabe.
Así vemos cómo desde el primer instante en que el presidente Obrador jura al cargo como presidente constitucionalmente democrático de México, la derecha perdedora inicia su campaña del terror, y de forma ruin e inmoral se ha valido de todo, de los muertos por la pandemia del coronavirus que vive no tan sólo México sino todo el mundo, del reacomodo de la violencia a causa del crimen organizado y el narcotráfico, que todos sabemos que es un grave problema que paulatinamente se fue agravando por la falta de gobernantes que hicieran buenos gobiernos y no que se coludieran con el crimen organizado, como lo fue el gobierno del innombrable Felipe Calderón, quien tiene a su ex jefe de seguridad pública preso en los EEUU por delincuencia organizada, así como cualquier evento grave que implica la vida en sociedad es usada para alimentar la campaña del terror en México.
Aunque se ha demostrado que esas campañas del terror pueden introyectar en la conciencia colectiva realmente un ambiente de terror, este ambiente tiene que estar en coherencia con una realidad que responda a tal conceptualización, el problema es que ese poder económico y mediático no tiene portavoces que tengan calidad moral para hacer tales señalamientos al gobierno progresista del presidente Obrador, y ante la carencia de una clase intelectual con que apoyarse, como en su momento lo hizo el PRI con la que encabezaba Octavio Paz, tuvo que recurrir a un mediocre pseudo periodista como lo es Loret de Mola y un ex payaso tenebroso como lo es Brozo, y uno que otro influencer de pacotilla, así como alguno que otro “connotado” comunicador, quienes no sobra decirles que todos formaron parte del contubernio con el poder político y económico que saquearon las arcas públicas de México.
No hay tal ambiente de terror y de crisis pública, los tiempos tenebrosos y ominosos ya los pasamos y sus actores principales están en el olvido o intentan metamorfosearse en los nuevos héroes que vienen disfrazados de honrados y justos, lo que sí hay es una oposición a México inmoral y criminal, que al igual que los imperios, ruso y occidental no les importa a quienes afecten, incluso con la muerte, con tal de defender sus intereses estrictamente personales o de grupo de oligarcas.
Aunque sé que México es otro, que México despertó y que sabe que jamás en su historia moderna había tenido un presidente que gobernara para las mayorías, y principalmente para los relegados por la corrupción de los gobiernos prianistas, como lo tiene hoy en la figura del presidente Obrador, también tiene que tener presente que los enemigos de México son gente sin escrúpulos que están dispuestos a todo con tal de volver al “pinche poder”.
México se encuentra en una coyuntura histórica que, o bien consolida su transición hacia una democracia verdadera, o bien, la 4a transformación tendrá que hacerse de forma violenta e incivilizada, la polarización a la que empuja esa campaña del terror no deja otras lecturas más optimistas ni racionales, por lo que hay que entender que nunca una campaña del terror apunta al debate de las ideas ni a la propuesta o alternativa de idea de país y sociedad, esas ausencias y vacíos de la oposición al presidente Obrador apuntan sólo a la violencia y a la anarquía, para ellos, entre más muertos de covid19, muertos por la violencia del crimen organizado, o lesionados o muertos por batallas campales en los estadios de futbol es mejor, puesto que con ello pueden justificar sus acusaciones y su ambiente de terror que quieren crear en México.

  • Unidos Todos
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