SABERES Y SABORES | El juicio

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“El Juicio” es un caso presentado en una serie de Netflix, en la cual el asesinato de un adolescente sacude la vida de un fiscal. El título se refiere a ser juicioso, como aquella persona que es prudente en sus actos o decisiones. Veamos.
Un juicio, aparte de ser un pensamiento en el cual se afirma o se niega algo, jurídicamente es un conjunto de actos que se llevan a cabo ante un órgano del Estado, es decir, por un juzgador, para que éste, con base en hechos comprobables y verificables, brinde una resolución al conflicto.
El término juicio posee diversos usos. Se trata, por ejemplo, de la facultad del alma para distinguir entre el bien y el mal, o lo verdadero y lo falso. Por otra parte, el juicio es una opinión, un parecer o un dictamen.
Resulta muy interesante el juicio como la sana razón que se opone a la locura que puede caer en delirio, por tanto, es evidente que el juicio está vinculado a la justicia humana, aunque no se debe descartar la justicia divina.
A lo largo de la historia ha existido una infinidad de juicios injustos, sin embargo, en otro momento me ocuparé de hablar sobre ellos. Lo que quiero resaltar con respecto al juicio es que la responsabilidad es de todos: gobierno, políticos, periodistas, ciudadanos y, evidentemente, académicos. Todos estamos llamados a evitar actitudes que enciendan los ánimos de la ciudadanía misma, que provocan controversia haciendo juicios erróneos.
Al mostrarnos críticos y reflexivos despertamos la conciencia de los ciudadanos, pero no con el fin de provocar o incitar a la violencia. Es verdad que con la ciencia, la academia, las artes o la cultura podemos ayudar con la verdad para armonizar y contribuir a estabilizar el país.
¡Todos somos responsables!


Los buscadores de la verdad, los hombres de pensamiento y de ciencia, los exploradores del hombre, del universo y de la historia; a todos ustedes no puedo dejar de mencionarlos porque su camino también es el nuestro. Los senderos no son ajenos a los míos. Mi tarea es la reflexión, el análisis y la investigación bajo la luz de la fe; esa amiga de la inteligencia que ilumina para descubrir la verdad, jamás para disgregar, dividir o violentar.
La realidad es que nosotros vamos a ser juzgados al final de nuestra vida, y todos nuestros actos, por muy secretos que estén, saldrán a la luz. Al morir tendremos un juicio particular; en este juicio nos encontraremos ante el creador y ante nuestra vida: todos nuestros actos, palabras, pensamientos y omisiones quedarán al descubierto.
Suena dramático, pero es real. Si nos encontramos en amistad con Dios y en gracia, nuestra eternidad feliz empezará, pero si morimos en un rechazo total a Dios, mediante el pecado mortal, entonces comenzará el castigo eterno.
El juicio particular, como su nombre lo dice, es personal; que nadie se meta, como suele decirse cuando hay una disputa.
El juicio final es la prueba de que Dios existe, de que es infinitamente justo y de que ha dispuesto todo con el propósito de que la verdad se conozca y se aplique la justicia en cada hombre con el destino eterno que él mismo merezca.
Aún es tiempo de arrepentirnos y buscar a Dios, de ser justos con nuestros actos, de vivir en la verdad realizando la caridad. Como decía en un inicio, el juicio tiene muchas aseveraciones, no sé cuál sea de tu interés, pero cualquiera que fuese, ahí tienes algunas para tu elección.
Los juicios se clasifican en varios grupos, universales, particulares, singulares, afirmativos, negativos, hipotéticos y disyuntivos, sin descartar, por supuesto, el juicio final, en donde se ha de venir a juzgar a vivos y muertos según sus obras.

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