Nueva estrategia terapéutica utiliza la vacuna del tétanos contra el cáncer

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El cáncer de páncreas posee una alta mortalidad porque es muy difícil de detectar
El cáncer de páncreas es uno de los adversarios más temibles y duros que tiene la Medicina actual.
Se estima que en este año 2022, aproximadamente medio millón de personas serán diagnosticadas en todo el mundo con este tipo de tumor. Representa el 3% de los nuevos diagnósticos de cáncer cada año, pero es agresivo y mortal.
La supervivencia a cinco años apenas roza el 5% y la razón principal de su alta mortalidad es el diagnóstico tardío.
Comienza en los tejidos del páncreas, un órgano en el abdomen situado detrás de la parte inferior del estómago. El tipo más común de este cáncer se inicia en las células que recubren los conductos que transportan las enzimas digestivas fuera del páncreas y es un problema que apenas presenta síntomas hasta que ya es demasiado tarde.
El cáncer de páncreas rara vez se detecta en sus etapas iniciales, cuando es más curable. Esto se debe a que a menudo no causa síntomas hasta después de que se ha diseminado a otros órganos.
A pesar de que se han aprobado algunos tratamientos prometedores, actualmente la cirugía es la única posibilidad de cura, pero la mayoría de los pacientes no son candidatos debido al difícil acceso a la ubicación del tumor en el páncreas o porque el cáncer se ha propagado a otros órganos. Además, la tasa de éxito de la cirugía no es demasiado elevada y la mayoría de las personas operadas sufren recaídas y, también suelen fallecer a consecuencia de la metástasis.
Por todos estos motivos es comprensible que cualquier adelanto o avance hacia un posible tratamiento del cáncer pancreático se convierta en una buena noticia, tal y como ha ocurrido esta semana con la publicación de una nueva estrategia terapéutica ideada por científicos de la Facultad de Medicina Albert Einstein en Nueva York, EEUU.
Hay que tener en cuenta que los resultados se han obtenido en ratones pero muestran conclusiones prometedoras ya que “han logrado que los tumores pancreáticos sean visibles para el sistema inmunitario de los ratones y vulnerables al ataque inmunitario, lo que reduce las metástasis del cáncer en un 87 %”.
La alta mortalidad del cáncer de páncreas se basa en que el tumor pasa desapercibido hasta que es demasiado tarde. Los tumores pancreáticos “no son lo suficientemente extraños para atraer la atención del sistema inmunitario y, por lo general, pueden suprimir cualquier respuesta inmunitaria que se despliegue”, explica en Science Daily la doctora Claudia Gravekamp, una de las autoras del estudio. Esencialmente, esta nueva terapia busca que el tumor sea visible para que el sistema inmunitario pueda atacarlo antes… pero, ¿cómo conseguir esa “visibilidad”?
La estrategia publicada es imaginativa y aprovecha el hecho de que prácticamente todo el mundo hemos recibido de pequeños la vacuna contra el tétanos. Gracias a aquella inyección en nuestra infancia, nuestro sistema inmunitario ha desarrollado una potente y eficaz respuesta inmunológica (mediante células T de memoria específicas del tétanos) cuando detectan esta toxina tetánica. El planteamiento de los investigadores fue el despertar esta respuesta inmunitaria potente y específica contra las células de cáncer de páncreas al infectarlas con bacterias que administran la toxina tetánica en las células.
De esta manera usaron la misma vacuna contra el tétanos que se administra en humanos y vacunaron con ella modelos de ratón con cáncer de páncreas (es decir, ratones con tumores pancreáticos humanos). Más tarde infectaron con toxinas del tétanos utilizando bacterias Listeria monocytogenes, y compararon la respuesta inmunológica de estos ratones con los del grupo de control
“Una vez que la bacteria Listeria infectó las células tumorales, sus genes de toxina tetánica expresaron la proteína de la toxina tetánica dentro de las células tumorales, lo que desencadenó una fuerte respuesta inmunológica. La toxina tetánica activó las células T de memoria específicas del tétanos preexistentes, lo que provocó que las células T CD4 atacaran y mataran a las células tumorales infectadas”.
El tratamiento redujo el tamaño de los tumores pancreáticos en los ratones en un promedio del 80 % y también redujo significativamente el número de metástasis en un 87 %, mientras que los animales tratados vivieron un 40 % más que los animales no tratados (control).
Nuevamente es importante recalcar que estos resultados, publicados en Science Translational Medicine, se han conseguido en ratones, por lo que se necesitan nuevos estudios (más amplios y específicos) antes de lanzar las campanas al vuelo. Aun así, los autores recuerdan que este nuevo enfoque “podría ser una inmunoterapia útil no solo para el cáncer de páncreas, sino para otros tipos de cáncer, como el cáncer de ovario, que siguen siendo difíciles de tratar”.

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