Obras faraónicas

En México se construyen tres “obras faraónicas”: el Aeropuerto de Santa Lucía (no está terminado y no funciona para vuelos internacionales), la Refinería de Dos Bocas y el Tren Maya. Son “faraónicas” en cuanto a que ha sido ordenada su construcción por el máximo mandatario de México sin sustento técnico, ambiental, social ni económico.
Este término bíblico-histórico también se aplica a las enormes construcciones inútiles que consumen tiempo y cuantiosos recursos económicos. Las tres obras son ejemplo de lo que no debe realizarse: iniciar una obra sin planeación ni proyectos ejecutivos viables. Este tipo de obras son propias de regímenes autoritarios, cuyos jefes de estado son diletantes y no aceptan opiniones de expertos porque creen que sus ocurrencias son genialidades.
El presidente de México actúa como un “faraón populista” que, haciendo a un lado la opinión de los expertos, canceló el NAIM en Texcoco e inició estas obras. El resultado inmediato fue el colapso de la confianza de los inversionistas, el fin del crecimiento del PIB y el inicio de un periodo de incertidumbre jurídica en México. En plena pandemia y ahora, durante la turbulencia financiera ocasionada por la invasión de Rusia a Ucrania, el presidente de México sigue despilfarrando recursos públicos en estas obras sin futuro.
El costo de la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México y la remodelación de la Base Aérea de Santa Lucía ya es muy superior a lo que hubiera costado terminar ese aeropuerto en Texcoco. Lo peor es que, en lugar de resolverse, el problema se agravó pues ahora el aeropuerto Benito Juárez ha presentado problemas de seguridad con la nueva reconfiguración del Espacio Aéreo del Valle de México. El AIFA estorba y no ayuda.


Por otro lado, Dos Bocas no costará 8 mil millones de dólares como se prometió, pues ya hay informes de la SHCP que calculan gastos por 13 mil millones y la cuenta sigue creciendo. Desde 2019, el presidente descalificó a las empresas internacionales invitadas y le asignó a PEMEX la construcción de esta planta. Las empresas Bechtel-Techint y Worley Parsons-Jacobs, Technip y KBRl le advirtieron al gobierno en ese año que era imposible construir en ese precio y en tan poco tiempo una obra de esas características, pero el presidente dijo que PEMEX ahorraría las utilidades de la IP y que tenía capacidad para construir la refinería en tiempo récord. Lo peor es que, además de costar tanto, será imposible recuperar la inversión porque el mundo entero marcha hacia el desarrollo de energías alternativas.
El Tren Maya es quizás la ocurrencia mayor. No serán concluidos los 1,500 km prometidos. Lo anterior es notorio, pues basta ver lo que han tardado en construir el Tren México-Toluca las últimas dos administraciones federales y aún no se ve para cuándo concluyan esos 60 km.
Es una muy mala señal que sea FONATUR la responsable de esa obra, ya que construir vías generales de comunicación no es su especialidad. Parece que el presidente tiene como modus operandi poner al frente de sus ocurrencias a personas ignorantes de las especialidades para que le digan que sí a todo.
Si estas obras fueran rentables, útiles para el transporte, si existieran demanda y usuarios futuros, diversas empresas privadas estarían dispuestas a invertir en este tipo de modos de transporte. Actualmente, en México, la mayor parte de las ferrovías están concesionadas; muchas autopistas funcionan como Asociación Público-Privada y la mayoría de los aeropuertos están en manos de particulares. Es por lo tanto un desastre que se canalicen tantos millones de impuestos para esos caprichos que no están haciendo de México un país atractivo a la inversión y que, por el contrario, provocan desempleo por las pésimas expectativas que se avizoran.
La maldición del “faraón populista mexicano” es la terquedad, la impaciencia, la lealtad ciega que exige y la flojera de analizar con esmero y rigurosidad los verdaderos proyectos de infraestructura que sí ayudarían al desarrollo nacional.
Twitter @basiliodelaVega

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.