¡A 50 AÑOS DE LA MUERTE DEL GRAL. ARNULFO R. GÓMEZ!

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• Froylán Flores Cancela publicó el 4 de noviembre de 1977 una página de oro del Diario de Xalapa: su investigación y el reto para desentrañar la verdad de este trágico suceso.
• ¿Dónde Escobar ejecutó a Gómez? ¿En Coatepec, en Teocelo o en Texín?

Con el seudónimo de Ferreiro Castelar, el notable periodista publicó su investigación deshilando las puntos claves acerca de cómo el autoritario Presidente Plutarco Elías Calles ordenó asesinar al Gral. Arnulfo R. Gómez al oponer su candidatura antirreeleccionista frente a la ambición del Gral. Álvaro Obregón, quien pretendía retornar a la Presidencia torciendo la Constitución y claudicando al sagrado principio revolucionario del Sufragio Efectivo. No Reelección.
Apoyado en microfilms proporcionados por David Ramírez Lavoignet, normalista, Cronista y fundador del Seminario de Historia de la UV, la investigación dio cuenta de los contradictorios partes militares divulgados por la prensa en su tiempo, así como los hallazgos posteriores de otros investigadores, como Roberto Blanco Moheno. Con estos materiales, Don Froylán Flores repasó lo hasta entonces sabido y planteó las dudas que en la vox pópuli corrían; entre ellas y la más relevante, una
“… cuestionadísima foto del Archivo Casasola (publicada en Historia Gráfica de la Revolución Mexicana) tomada en el cementerio de Coatepec. [De la que] se ha llegado a decir, al parecer sin prueba fehaciente alguna, que el cuerpo del Gral. Arnulfo R. Gómez, erguido fue llevado exprofeso hasta ahí para simular que se le fusilaba… Se afirma que se le ejecutó en Teocelo, en el momento mismo que se le prendió, hoy hace medio siglo”.
Y docto en el periodismo de investigación, Flores Cancela compartió a sus lectores de Diario de Xalapa sus agudas observaciones:
“Y es ahí donde las versiones no convergen acerca de cómo fue capturado y de cómo y en donde, asimismo, fue ejecutado.
Medio siglo ha transcurrido desde entonces y los historiadores, los que vivieron la época y los que la recrean en averiguaciones cronicadas, no se ponen de acuerdo.
¿Fue en Teocelo, en Texín, o fue en el Cementerio de Coatepec, donde Gómez fue liquidado con el consabido “perdóname, compadre, pero son órdenes del Manco”?
Y lanzó un reto que hasta ahora, a 93 años del trágico fusilamiento del guardián de la democracia y el antirreelecionismo, se inicia a develar:
La duda asalta y si los periodistas y los historiadores de entonces y de ahora no coinciden, bueno es, que en el cincuentenario de la rebelión aplastada, de la victoria efímera del obregonismo… aporten lo que al respecto se sabe, lo que al respecto se cuenta y lo que al respecto se puede y debe sacar como concluyente”.

Para rematar su trabajo, el suspicaz periodista de Diario de Xalapa hace una advertencia sobre la fotografía del fusilamiento de Gómez…
“La versión de que en Coatepec se fusiló a éste [el Gral. Arnulfo R. Gómez], aún con la prueba de una fotografía que pudiera ser una treta para la historia, no puede dejar lugar a incertidumbre en rededor de donde se ejecutó al hombre…”

Lo que ahora se sabe.
Gracias a la apertura del archivo familiar de Don Arturo Flores, el fotógrafo del fusilamiento de Gómez, ahora se ha llegado al conocimiento históricamente concluyente e irrebatible de como acontecieron aquellos hechos.
Comparte la profesora Silvia Flores, que en reiteradas ocasiones de charla su padre les relataba como, siendo el fotógrafo del pueblo, temprano en la mañana de aquel sábado 5 de noviembre, unos militares se presentaron en su domicilio, indicando que por órdenes superiores, se requerían de sus servicios en el cementerio municipal.
De aquella tarea forzada, a la fecha solo se conocen cuatro fotos originales de Don Arturo Flores –y que después el Archivo Casasola publicó como propias-, siendo que las mismas fueron publicadas algunos en medios extranjeros, capitalinos y en particular, ilustraron la magistral crónica que El Dictamen de Veracruz presentó en varias entregas.
Tales imágenes no dejan duda que Gómez fue trasladado a Coatepec con vida y que precisamente ésta le fue arrebata por fusilamiento en el cementerio municipal, entre las 8 y las 9 horas de ese día.
Así lo detalló oralmente sus hijas el fotógrafo, y epistolarmente a la viuda del Coronel Salvador Castaños; siendo de destacar que en su experiencia, Don Arturo tuvo oportunidad de interactuar con los reos en sus últimos momentos de vida, como se lo relató a la profesora Silvia Flores, abundando en el significado y contexto de cada imagen; a saber:

Los reos Arnulfo R. Gómez y Francisco Viscarra, sentenciados a muerte, a bordo del cabús del Ferrocarril Piojito, arriban a las cercanías del cementerio municipal de Coatepec, custodiados por soldados de Guardias Presidenciales.

Foto 2.- El reo Arnulfo R. Gómez custodiado por su ejecutor, el Cor. Manuel de Jesús Limón Márquez, en el interior del cementerio y en espera de ser llamado al paredón.

El Gral. Arnulfo R. Gómez de espaldas al paredón, instantes antes de recibir la descarga del pelotón, mientras el Cor. Manuel de Jesús Limón Márquez, sostiene su sombrero en alto, preparando la señal de fuego.
Debe advertirse que la rígida postura del Gral. Gómez se entiende por la suprema emoción que debió experimentar al enfrentar su inminente muerte y al mismo tiempo, procurar la dignidad y valor propios de un militar de su rango.
Adicionalmente, debe aclararse que en esta y sus anteriores fotos, son visibles unas ligas atadas a las mangas del saco que vistió, puesto que la prenda le fue proporcionado por sus captores desde la noche anterior para vestir decorosamente en la trágica ocasión. Esto es, que no fueron ataduras para sostener su cuerpo inerte, como la vox populi ha imaginado.

El Coronel Salvador Castaños Flores, de pie y fumando un cigarrillo, en el interior del cementerio de Coatepec, previo a su llamado al paredón. Imagen que su viuda refirió en sentida carta al fotógrafo Don Arturo Flores, agradeciendo que éste le haya compartido el cigarrillo y conversado con el encapillado para consuelo de su mala suerte.

A manera de conclusión.
Al margen de otros testimonios de archivos familiares coatepecanos y demás, recogidos por periodistas, como el celebrado Boletín de la tarde de El Informador, que publicó aquel día el reportero D. Vicente Lunagómez,, abonan a la veracidad de lo testimoniado por el fotógrafo Arturo Flores, en el sentido que:
El Gral. Arnulfo R. Gómez, errante y enfermo, habiendo sido derrotado militarmente días antes en Ayahualulco, fue traicionado y vendida su captura como trofeo a su perseguidor, el Gral. Gonzalo Escobar, quien personalmente lo embosco cerca de la media noche del viernes 4 de noviembre en las cercanías de Teocelo; misma población desde donde telegrafió al Presidente Calles para recibir la orden de ejecución sumaria del reo. La aplicación de la bárbara sentencia se organizó para las primeras horas del siguiente sábado 5 en Coatepec, trasladando a los reos a bordo del ferrocarril Piojito hasta Coatepec y deteniéndose en la histórica cantina La Estrella de Oro, donde se simuló un Consejo de Guerra que lo fue a modo, para acto seguido y previa verificación telegráfica que no se produjera el indulto presidencial, aproximadamente a las 8 horas, se ejecutó al candidato a la presidencia y acompañantes en un muro del cementerio municipal donde hasta la fecha se preservan los agujeros que dejaron las balas, para enseguida reanudar la marcha del Piojito con los cadáveres hasta los patios del ferrocarril Interoceánico en Xalapa, donde los tres ajusticiados fueron transbordados en camillas y despachados con destino a la ciudad de México, a disposición de la Secretaría de Guerra y Marina.
Así fueron los hechos en 1927, y la verdad que en 1977 Don Froylán Flores Cancela afanosamente buscó desentrañar a través de Diario de Xalapa, ahora en el año 2020, por fin encuentra una versión concluyente. Enhorabuena y que sea para bien.

jmblasquez@hotmailcom

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